Señal Loica

Estimados compañeros y compañeras:
Tenemos el agrado de presentarles el proyecto asociado de la Federacion Anarquista Local de Valdivia, Señal Loica. Este es un proyecto autodidacta y autogestivo que nace como iniciativa de un par de compañeros que nada sabian de radio difusion online, sin embargo gracias al entusiasmo y autodidactimos se fue aprendiendo a punta de grandes esfuerzos y errores, gracias a lo cual hoy les podemos anunciar que la proxima semana estara andando dicho proyecto. Este es una emisora online con programas en vivo y otros pregrabados, se cuenta con un pequeño chat, para que puedan comentar sus inquietudes, pedir temas y hacer anuncios de algun tipo.
La idea es desarrollar nuestra cultura libertaria a su maxima expresion y en todas las fecetas habidas y por haber.
Desde ya los dejamos invitados a conectarse con SEÑAL LOICA.
En los proximos dias estaremos difundiendo los programas y los horarios.
salud

http://loica.listen2myradio.com/

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La cooperativa de produccion industrial Rudloff; o cuando la autogestión es la solucion

(Publicado originalmente en Acracia Nº33 agosto 2014).

“El trabajo es el ejercicio útil. Útil, entiéndase, no sólo para el sujeto que lo ejecuta, sino también para sus semejantes; útil para aquél en lo que afecta a su organismo por la satisfacción de la necesidad de ejercicio, y útil también por lo que atañe a la economía individual y social, a la alimentación, al abrigo, al vestido, etc… El trabajo es necesario para vivir. Si lo es, sin duda alguna; es necesario individual y socialmente, como derivación de las necesidades fundamentales de alimentarse, de vestirse, etc”.
Ricardo Mella.

cooperativa                                               Afiche sobre la Cooperativa de producción industrial Rudloff en 1970 .

Los años sesenta son tiempos difíciles para la fábrica de calzados Rudloff, la centenaria fábrica Valdiviana atravesaba tiempos difíciles tras el desastre del terremoto. Los onerosos prestamos hechos por los capitalistas de la zona centro, terminaran por rematar buena parte de la industria local. La Rudloff sobrevive apenas, La familia dueña tiene escaza solvencia, se acumulan las deudas, y se tienen problemas para pagar los sueldos. No obstante ello los y las trabajadoras de la Rudloff realizaran un esfuerzo descomunal para seguir trabajando a pesar de las onerosas condiciones.
Valdivia atravesaba una aguda crisis económica producto de la destrucción y pérdida de cientos de metros de instalaciones industriales. Hacia finales del 67´y 68´ los obreros ocuparán en repetidas oportunidades las instalaciones de la fábrica como medida de presión. Hasta que los Rudloff se declaran en quiebra, entonces se convoca una junta de los acreedores que deciden poner en remate las instalaciones, sin embargo los y las trabajadoras de la Rudloff tendrían la última palabra.
Los y las trabajadores eran protagonistas de las más antiguas y duraderas organizaciones de los trabajadores valdivianos junto a curtidores y talabarteros, juntos, todos estos integraban el gremio del cuero, dentro de las ramas industriales de la región, entre las que encontramos también los gremios fluviales, fundidores, etc. Estos organizaron las primeras Sociedades de Socorros Mutuos (de zapateros, curtidores, talabarteros y cascaradores), También fundaron las primeras bandas obreras que animaban los mítines de los primero de mayo por ejemplo. Y también los primeros clubes deportivos obreros; como el Unión Zapateros y el Unión Curtidores. Si bien es difícil establecer una filiación política totalizante, más bien encontramos en esta cierta flexibilidad y rasgos cambiante con la sucesión de los años, sin embargo entre estos encontramos las primeras organizaciones de estructura anarcosindical, no estamos diciendo que todos en la Rudloff fueron anarcosindicalistas, lo que insinuamos es que la estructura que se dio entre los trabajadores lo era, sus mecanismos de toma de decisiones por democracia directa y mayoría simple, venía a impedir directamente el desarrollo de estructuras autoritarias y largas y calurosas fueron las polémicas respecto de aceptar sindicalistas afiliados a partidos políticos.
Para la región chilena el mutualismo fue la primera expresión del sindicalismo, que luego evoluciono en forma y estructura a lo que se denomina como sindicato. A nivel nacional formarían la Unión Industrial del Cuero (UIC) que sería el antecedente a la poderosa Federación de Obrera Nacional del Cuero y Calzado (FONACC) que junto a Calzados Weiss y la Curtiembre Stolzenbach formaría la sección local. Si bien esta en términos números, no era de las más relevantes a nivel nacional, tenía su gran fortaleza en los mecanismos de solidaridad y lucha que establecían las distintas secciones. La estructura anarcosindical tuvo un éxito cierto no solo entre los trabajadores del cuero y calzado, también entre los de Imprenta y la construcción en general. Los obreros de la Rudloff establecerían fuertes lazos asociativos entre ellos y junto a muchos otros sindicatos de la FONACC. Ahora bien, hasta estos tenían un rasgo interesante de hacer notar, por ejemplo respecto a la huelga general (Principal medio del sindicalismo revolucionaria), no será para la FONAAC ni un camino, ni un método, comprendían perfectamente bien que debido a la gran cantidad de sindicalistas partidarios vendidos y otros tantos legalistas, poco o nada podrían hacer en ese camino, por lo que la FONACC desarrolló la estrategia de los paros escalonados, es decir que por ejemplo cuando se entraba en un periodo de luchas y reivindicaciones, solo la iniciaba una sección, mientras que todas las otras destinaban los fondos a quienes se encontraban luchando, hasta que se ganaba, y luego continuaba la otra sección con las demandas de ellos, esto hasta lograr el convenio colectivo, que les permitió negociar como ramo del cuero y calzado directamente con los industrialistas. Dentro de los congresos de esta misma, siempre se encontraban tópicos sobre el control obrero del mismo como horizonte de estos. Sin embargo insisto, en el seno de la misma convivían Cristianos, Socialistas, Comunistas, Trotkistas, Anarquistas e indiferentes, sin embargo siempre se pudo manejar prudentemente las intromisiones partidistas al interior de la misma, esto hasta la llegada de la CUT, cuando la intención de unidad de algunos, se transformó en la forma de manipular de los partidistas de izquierda, aun así la FONACC gozo de cierta dignidad propia.
Hacia 1967, las relaciones entre los dueños, la junta acreedora y los trabajadores de la Rudloff se encontraban en un punto muerto. Los trabajadores exigen que no se les quite su fuente de trabajo, mientras que los acreedores solo quieren dinero. La iglesia Católica intenta mediar en el conflicto, en pleno gobierno de Frei. El conflicto estallará finalmente hacia el año 1968 cuando los sueldos impagos y la escasa solvencia de los Rudloff hizo pensar lo peor, la industria seria puesta en remate, a cargo de una comisión de cinco abogados, pero de acuerdo a don Pedro un vecino del sector y extrabajador de la misma, esta nunca se realizó, ya que los trabajadores formarían su propia junta, la de gestión industrial, nos explica “…Pero llegaron al acuerdo de entregarles la fábrica a los trabajadores, para que pudieran seguir trabajando, como forma de pago, porque eso al final tienen salir prácticamente a remate, entonces esta se pagaría con parte del trabajo producido por los propios trabajadores que se podrían hacer cargo de la misma. Los acreedores formaron una junta de liquidadora, pero entonces aceptaron una oferta que le hicieron los obreros de Rudloff constituidos en una cooperativa para evitar ellos una cesantía, por cierto eran unos 150 obreros una cosa así, para evitar la cesantía ofrecieron hacerse cargo de la gestión industrial y seguir trabajando los zapatos, y bueno, esta junta que había recibido por parte de los Rudloff, aquí tienen sus máquinas, la fábrica, haga lo que quieran con ella y dense por pagados, dijo. Y claro esa era la situación, con eso Rudloff pagaba sus deudas, la junta recibía esto, pero su vez le entregaba la gestión industrial a la cooperativa esta, y la cooperativa siguió trabajando, y trabajó hasta el año 77 me parece, 78, una cosa así en que quebró la cooperativa”.
Gracias a la audacia de los y las trabajadoras, profundos conocedores de los procesos propios de la industria y de los tiempos se pasó la fábrica a manos de los trabajadores, por medio de la fórmula legal de la cooperativa de trabajo Rudloff, consiguiendo reflotar la industria durante el año 1970, esta cooperativa “…hacia botas al ejército, también botines de seguridad a SAESA Y Enap, le hacía todo el calzado a Junaeb, incluso debía trabajarse a veces días sábados y domingos para poder cumplir con los pedidos que en este paso requieran los clientes”. El cierre de la misma no se debió tanto por la ineficacia de los trabajadores en autogestionar la industria, sino más bien en el cambio de la regulación político-económica del país, que viró bruscamente a partir del año 1976 con la introducción de las reformas neoliberales de la dictadura militar, liquidando toda manufactura nacional por la introducción masiva de productos chinos que exterminando la industria del calzado.
Cristian Del Castillo

Anarquía: el orden por las asociaciones de la voluntariedad

Publicado en Acracia Nº40, Marzo 2015 Por Ulises Verbenas

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Todo manual de anarquismo comienza con el desglose de la palabra “anarquía”: «del griego anarché, que significa ausencia de gobierno». Ciertamente es así, mas también es cierto que esta definición no dice mucho, dado que la palabra, por sí sola, es lo suficientemente rica como para comprender más aún la “anarquía”.

Palabra de origen griego, el prefijo “an” niega a su raíz. La raíz es “arché”, vocablo que tiene variados matices, dado que puede traducirse como origen, comienzo, extremo, punta, fundamento, principio, mando, poder, autoridad.Su uso plural, incluso, puede definirse como potencias celestiales.

 Desde esta perspectiva, la “anarquía” no niega, simplemente, la autoridad, sino la idea de qué ésta se sitúe como el origen de toda relación social, como su fundamento, que va de extremo a extremo en la sociedad. Para quienes hayan estudiado filosofía en el colegio, recordarán que los primeros filósofos, llamados “filósofos de la naturaleza”, discutían en torno al “arché” como concepto referido al origen del cosmos y elemento que permite su existencia y orden. Luego, en clases de historia, nos enseñaron la aplicación de la misma palabra, pero en otro ámbito: el arconte, es decir, el jefe de la polis griega, el magistrado, el «àrchon ontos», quien sería “el que sostiene el orden”.

landauer

Gustav Landauer, (1870 – 1919) fue un teórico anarquista, escritor, traductor. Autor de “La Revolución” (1907)

El pensamiento anarquista, que podríamos interpretar como el ideario de la anarquía, pone en duda el supuesto de que la sustancia que compone una sociedad sea la jerarquía, instalando la solidaridad como materia que fluye a través de las relaciones sociales. Gustav Landauer, desde el sur de Alemania y hace ya un siglo atrás, definió al Estado como una forma de relación social, un status de la sociedad. Es algo que va mucho más allá de su presencia física o de su entramado como institución burocrática. Es un concepto instalado en los individuos que se expresa en el sencillo hecho de que la autoridad debe mediar todo proyecto o relación social. Leyes, patentes, permisos y normas de las cuales nadie puede escapar y cuya formulación y aplicación se realiza desde una esfera separada de la sociedad: la política.

Este concepto se proyecta en el estado de servidumbre que se reproduce en  nuestras sociedades; estado que, además, entrega las condiciones necesarias para el desarrollo económico de grandes grupos que, gracias a la adquisición de propiedades y el manejo de recursos humanos (que es un modo de referirse a las personas como bienes económicos), acumulan riquezas, una de las formas más absurdas del poder.

Esto, justamente, porque el correlato de la servidumbre es la costumbre, forma de inercia que se apropia del concepto de obediencia como si fuera un hecho natural e inevitable.

La sociedad, separada de la política y subyugada a sus necesidades económicas, es puesta en duda desde la anarquía. Ante la constatación de una deteriorada condición humana, es que las ideas anarquistas han dado vueltas una y otra vez buscando el modo de pensar y realizar otro orden. Por eso sus ideas refieren a un método antes que a un cuerpo ideológico cerrado: que la sociedad no esté separada de la política; que la economía crezca junto al pueblo que trabaja; que la educación desarrolle el sentido de responsabilidad individual. Es absurdo aspirar a una sociedad habitada por anarquistas, mas no lo es una sociedad que funcione de modo anárquico. Si retomamos la etimología de “anarquía”, la raíz que niega, el “arché”, no se traduce, en ningún caso, como orden. La anarquía no es des-orden. Para referirse al orden existen otras palabras en griego, como “kósmos” o “armonía”. Ya hubo pensadores anarquistas como Élisée Reclus que se definían como armonicistas, señalando que la anarquía es pensar el orden de otro modo, incluso como su “más alta expresión”.

De un tiempo a esta parte, se ha conocido más detalladamente el modo en que aconteció el extraño acontecimiento de la autoridad. Todavía es un misterio, ciertamente. Sin  embargo, nuestra América o diversas regiones asiáticas, según el saber que nos han legado antropólogos, demuestran que no todas las sociedades evolucionaron hacia la constitución de un Estado. Esto, en otras palabras, significa que lo que hemos conocido como autoridad es, más bien, un accidente antes que una condición necesaria para la sociedad. Según esto, es posible pensar un orden, una cierta armonía, donde la condición humana no se deteriore física y moralmente, sino que se expanda y desarrolle conforme lo hacen todos los seres animados y no animados.

Otrora un compañero definió a la anarquía como “el orden por las asociaciones de la voluntariedad”. Asociación y voluntad, fuerzas que construirían otro orden. Sin embargo, no podemos negar que éste es el gran problema: la voluntad, aquel impulso soberano que nos separe de la servidumbre y nos disponga a asociarnos libremente con otros individuos, grupos y lugares. Luchar por ello es un riesgo. El primer obstáculo es el miedo a la libertad, utopía que suele imaginarse en el campo de lo imposible. Pero, ni el razonamiento más acabado ni el estudio sociológico más elaborado podrían negarnos el intento de proyectar una vida libre: nadie puede desechar la posibilidad de la libertad si es que nunca ha vivido dicha experiencia.

La naturaleza humana es la cultura. El orden, nuestra disposición social, es una construcción cultural. Si volvemos al “arché”, concepto aplicado originalmente a la naturaleza, no puede ser inmanente e imperecedero. Muta como toda la naturaleza muta. La anarquía, que dicen que existió al comienzo de los tiempos, tampoco sería un estadio final. Sería un tránsito más. La diferencia es que no estancaría a nadie y el desarrollo de la vida humana podría crecer hasta las infinitas y huidizas fronteras de la libertad… ¿Cómo serán los días después de la anarquía?

29 de Marzo de todos los días.

Publicado en Acracia Nº40, Marzo  2015
Por Felipe Pizarro “Gille”

murales

El dibujo y la pintura siempre estuvieron presentes en todo el movimiento de resistencia que se daba contra la dictadura, las brigadas muralistas inundaban de colores la amurallada realidad que nos acosaba constantemente, por todas las poblaciones, avenidas y edificios de departamentos, nacían a media noche o en actos políticos y culturales los murales de denuncia, donde se llamaba a la gente a tomar conciencia, a rebelarse contra el sistema, repudiando la represión, la miseria, la falta de oportunidades y tanta cosa…

Las brigadas muralistas se multiplicaban, por todas partes nacían nuevos grupos que inundaban de vivos colores las reprimidas calles de aquella historia viva que aun late en nuestros pinceles, en nuestras brochas. Los partidos políticos que se decían estar junto al pueblo eran los que articulaban a sus juventudes para formar las brigadas, los comunistas tenían a las BRP Brigadas Ramona Parra, donde los soldaditos de amaranto marchaban gritando: “Con brocha pintura y garra… brigada Ramona Parra”, los socialistas a las “BEC” Brigadas Elmo Catalán, el MIR tenía a las Brigadas Luciano Cruz, “BLC”, que se tomaban los muros al grito de: “Con rebeldía, creación y juventud… Brigada Luciano Cruz”, los de la izquierda cristiana a las UMCT Unidades Muralistas Camilo Torres, también estaban los grupos poblacionales como las Brigadas Muralistas Renacer BMR, mientras que los grupos nacientes como el MJL, Movimiento Juvenil Lautaro, el grupo La Punta, y los nacientes kolectivos Anarquistas, hacían las propagandas a punta de rallados con spray y pega de papelógrafos, como para distinguirse de los que tenían financiamiento del partido, todos hacían su aporte para que los largos viajes en micro se convirtieran en una exposición de arte al aire libre, toda la expresión de los que no tienen ni el más mínimo derecho, por lo tanto las brigadas hacían su trabajo de dar voz, apoyo y complicidad, eran las encargadas de revolver las neuronas y el corazón, eran pinceladas de fuego, de rabia contenida, eran libros abiertos para las futuras generaciones, eran clandestinas…

Participar en ellas involucraba una serie de responsabilidades, riesgos y otros goces que no eran noticia por ese entonces…

Siempre me fijaba en los murales, los que me llamaban más la atención eran aquellosen donde salían jóvenes enfrentándose a los pacos, esos murales tridimensionales preparados para plasmar con luz y sombra el mensaje. Las “Brigadas Renacer” de la población Juan Antonio Ríos, y los rayados “del Lautaro” en la población Malaquías Concha, fueron los que de alguna manera me inspiraron el camino del arte rebelde, eso sumado a que por el año 1989 conocí a unxs Kompañerxs de la BLC en un carrete de amigos del liceo Benjamín Vicuña Mackenna, que al fin de semana siguiente irían a pintar a la población la Bandera, les conté que dibujaba y me invitaron al mural, fue en esos años que me sumé a la colorida propaganda clandestina, en donde aprendí algo más que murales, fueron mis primeros ejercicios de trabajo colectivo y de contra inteligencia, en donde se estudiaba el lugar, se hacían chequeos, se tomaban los tiempos, etc. Nos teníamos que juntar en grupos de 4, hacer las plantillas, los bocetos, dividir las tareas dentro del trazado, ribeteado, sombreado, quién filetearía las letras, y por supuesto qué kompas nos cuidarían las espaldas…

En esos años se hacía imprescindible hacer la mayor cantidad de rayados y murales, aportar con lo que fuera a la toma de conciencia, llamar a participar de la protesta y salir a las kalles, a tomarnos las kalles…

Fue en esos tiempos que conocí a más adolescentes que pensaban similar, que compartíamos las mismas carencias, las mimas rabias, los mismos gustos y disgustos, y conocí el amor con sutiles pétalos de clandestinidad…

Pintábamos de la mano, luego de la jornada íbamos a recitales de “Sol y lluvia”, de “Los Prisioneros”, escuchábamos la radio Umbral con su 95.3 del dial fm, y regrabábamos casetes con la música latino americana, después de recuperar pintura de alguna ferretería.

Sin embargo, por todas partes los inicios de un nuevo proceso político y social se veía venir y nosotros teníamos muy claro, que podría ser igual o peor de lo que estábamos viviendo, serían los comienzos del Neoliberalismo, los primeros indicios de la alegría democrática, el primer paso a las nuevas políticas de control y represión social, en donde se implementarían los conocimientos de Milthon Friman y su teoría de la doctrina del shock, durante los próximos 20 años de concertación, en donde solo se vería en los muros, las nuevas expresiones de grafitis algunos de ellos son de real aporte a la toma de conciencia, la mayoría en cambio, de ininteligible verborrea de post-modernismo…

hermanos vergara toledo

Hermanos Vergara Toledo

 Era una noche de aquellas, habíamos quedado en un punto previa a un 29 de marzo, que se conmemora el Día del joven combatiente, en homenaje a los asesinados hermanos Vergara Toledo, la jornada sería pintar el nombre de Rafael y Eduardo con sus rostros en rojo y negro, en unos muros de la zona sur de Santiago, éramos 6 lxs kompañerxs, 3 pintaríamos y los demás nos cubrirían las espaldas, estábamos en eso, en el tercer muro, cuando el aviso llegó demasiado tarde…

Nos cercaron el repliegue 2 camionetas con policías apuntándonos y gritándonos: ¡¡AL SUELO MIERDAS!! La pintura me envolvía, me transportaba a otro espacio, la brocha me relajaba, quizás por eso no oí a mi compañero cuando silbaba, y no ví cuando soltaban los tarros, fue demasiado rápido, y ya estaba mi cabeza contra el suelo aplastada por la rodilla y una ametralladora de un policía…

Desde el suelo podía oír los disparos de mis compañeros en su huida, y los motores de las camionetas en la persecución, todo fue demasiado rápido, nos esposaron a golpes, luego nos subieron a las camionetas, nos taparon la cabeza y nos tiraron al piso, entre gritos, sirenas y comunicaciones por radio, sentía que la velocidad iba en cámara lenta, apretaba los dientes, y me “putiaba” a mi mismo por no haberme percatado del auto con luces apagadas que pasó lento frente a nosotros…

 Nos bajaron a golpes, nos preguntaban una y otra vez los nombres, las direcciones, los nombres de nuestros padres, el liceo en el que estudiábamos, y  golpe tras golpe las amenazas, y vuelta a las preguntas, a mis amigxs no los defraudaría y guardaba silencio, no sabía quienes estábamos, cuantos
habían logrado escapar hasta que me llevaron a un patio interior donde estaban mis amigxs, éramos 4 los otros dos habían logrado escapar, me tiraron al piso y nos amarraron los pies a unas bancas, nos golpearon la planta de los pies con unas tablas interrogándonos por nuestros compañeros… no supe
dónde estábamos hasta el día siguiente, cuando en la mañana un policía viejo nos comunicó que estábamos en la 22 prefectura de investigaciones, y que nos trasladarían al cuartel Borgoño, para interrogarnos por las armas que se habían percutado, que iríamos a la cárcel, y no sé qué mierda mas, porque su voz se apagaba a momentos cuando mis ojos se serraban… un compañero se había orinado los pantalones, teníamos frío, hambre, sueño, dolor, y mucho odio en nuestros corazones…

Al llegar al cuartel Borgoño la historia se repetiría, mucho golpe y preguntas durante todo el día y la noche, y la mañana siguiente, una y otra vez las mismas preguntas y el mismo silencio como respuesta.

Al cabo de un par de días en el cuartel, en donde nos fotografiaron, nos marcaron las huellas digitales, y nos hicieron firmar unos papeles que entre otras cosas decía que habíamos tenido un trato digno, que se nos habían respetado todos nuestros derechos, (porque ya estábamos en un proceso democrático) supe que nos dejarían libres, al menos a los cuatro que lograron atrapar, ya que los otros dos compañeros tuvieron el apoyo de las sombras para poder escapar.

Durante la tarde nos subieron a una camioneta y nos fueron a tirar descalzos, como bolsas de basura a unos caminos semi rurales cerca de Melipilla, amenazándonos que la próxima vez no la contaríamos, que le diéramos gracias a Dios “cabros culiao’s” que no pillaron a los otros dos, porque ahí sí que cagábamos, que nos tendrían en la mira, que sabían todo de nosotros y de nuestras familias, y bla-bla-bla, en esos momentos sus ladridos se confundían con los de los perros de las parcelas que salían a nuestro desafortunado encuentro…

A veces las pinturas no salen como en los bocetos, los trazos se confunden con la imaginación, y la realidad pone de su parte para que las acciones se contrapongan a los deseos, y en este mural quedó demostrado, sin embargo, los rostros de Eduardo y Rafael y de muchxs otrxs, seguirán viviendo en miles de murales y cada 29 de marzo nacen muchxs más JÓVENES KOMBATIENTES!!

Futbol, cultura y negocio

Publicado en Periodico Acracia Nº36, Noviembre 2014

“La mayor derrota posible haciendo política es abandonar un escenario de posible debate por no sentirse cómodo. Hagamos autocrítica. Si existe un fútbol que es el opio del pueblo, construyamos otro que no lo sea. Porque nos guste o no, en la utopía socialista, por muy anarquista que llegue a ser, también habrá una liga de fútbol.”

Íñigo Arza

futbol anarquista

Siempre encontraremos a alguien que haya disfrutado un partido de fútbol, ya sea jugándolo u observándolo, pegar patadas a una pelota es algo muy esencial que entre las personas resulta casi involuntario, quizás ha de ser una de las razones por la cual el fútbol es uno de los principales entretenimiento de la humanidad.

El fútbol profesional, el fútbol administrado por la minoría selecta, se ha convertido en uno de los mercados que más dinero mueve a nivel global, nos invaden con una gran publicidad que va desde empresas patrocinadoras en las calcetas de los/as jugadores/as, en las gigantografías fuera de los inmensos estadios que nos ofrecen ver los partidos en la televisión de último modelo cómodamente sentados en el living de nuestra casa, las canchas llenas de publicidad de leds ofreciéndonos productos que para el desarrollo del fútbol y para nuestras vidas (la mayoría de las veces) son innecesarios. También apreciamos los negocios de los clubes por “sus” jugadores/as ofreciendo cantidades de dinero estratosféricas para adueñarse del pase de los/as jugadores/as, que estos/as, viendo el gran aumento de sus bolsillos, no hacen más que aceptar y deleitarse en este negocio.

Pero, más allá de esto, ¿Por qué cedemos el fútbol a las grandes internacionales y los grupos de élite? ¿Por qué renunciamos (en la mayoría de los casos) a la lucha por recuperar este hermoso deporte de la clase? El fútbol que vemos por televisión no representa el universo total de esta disciplina, sino un pequeño porcentaje. Sin embargo solemos llamar fútbol solamente a ese que sale en los medios de televisión por cuatro horas al día, a ese comercio en donde el balón, el/ la jugador/a y el/la aficionado/a es lo de menos.

Los/as anarquistas y socialistas atendieron pronto a este deporte que causaba gran pasión entre los/as obreros/as. El movimiento obrero asumió la popularidad del fútbol y supo apreciar su capacidad socializadora. Y fue entonces, que empezaron a surgir clubes de fútbol populares, como: Mártires de Chicago (región argentina, actual Argentino Juniors) fundado en 1904 y bautizado así en una biblioteca anarquista de Buenos Aires. Chacarita Juniors (región argentina), nació en una biblioteca libertaria y sus colores: rojo por el socialismo, blanco por la pureza de sus miembros y negro por el anarquismo. Independiente (región argentina), este nombre lo eligieron los/as empleados/as argentinos/as de una gran tienda inglesa, a los/ as que no se les permitía integrar el equipo de la empresa y por ello se declararon “Independientes de la Patronal”. Defensor Sporting (región uruguaya), “los muchachos de la fábrica y algunos/as vecinos/ as decidieron armar un equipo de fútbol y comenzaron a entreverarse en los picados domingueros desde 1906. En tiempos de conflicto y huelga se denominó: “Defensores de la Huelga”. St. Pauli (región alemana), su historia data desde 1910 el club se caracteriza por identificarse con el anarquismo, el comunismo, el socialismo, el antifascismo y la diversidad sexual. Y así suman y siguen los clubes de fútbol populares. Hoy, a un siglo de estas fundaciones apenas hemos avanzado en estos aspectos, nos quedamos en la posición de tildar al fútbol de elitista y paternalista, lo rechazamos y punto, la falta de propuestas sociales han dejado al/ la burgués/a el camino listo para entrometer sus manos.

Uno de los principales debates alrededor del fútbol actual, se basa en la mercantilización o no de las entidades deportivas. Los clubes de primera o segunda división son Sociedades Anónimas, empresas mercantiles con un/a accionista mayoritario/a y cuyo negocio es el deporte.

A esto le sumamos la falta de organización de los/as mismos/ as apasionados/as de este deporte, sumidos/as en el consumo del producto de su club (camisetas, buzos, chaquetas, gorros, bufandas, ropa interior y lo que se le pueda ocurrir al/la capitalista a cargo), no logran sacar de la cabeza que el/la hincha del otro club es igual a él/ella, pertenecen a la misma clase y que el termino antifascista debe ir más allá de lo bonito que se ve escrito, debe ejercerse en la práctica, ya que ambos seguramente anhelan sacar la S.A apropiada de su club. Las peleas y rencillas entre fanáticos/as de distintos equipos solo trae consigo el orgullo de imponer la fuerza por sobre el/la otro/a y la nula capacidad de organización como clase, que es lo que trata de mantener la clase explotadora, hoy dueña del fútbol profesional.

Ahora queda llevar todas esas palabras a la práctica, el antifascismo del/a hincha por su club, enfocar el objetivo hacia colaborar activamente entre nosotras/os, aficionados/as de la clase explotada y/u oprimida, fomentar el desarrollo de nuestras comunidades en torno al club, proponer gestiones asamblearias lo más participativa posible, y oponerse al negocio, el dinero y las victorias deportivas, dando cuenta que hoy es lo más importante para un club.

El fútbol se transformó en un producto líder del mercado, un elemento al cual se lo prostituye hasta más no poder, pese a eso debemos plantear la reflexión y a replantear los valores que este nos da