Sobre la utilización y la funcionalidad de la violencia revolucionaria en Chile de pequeños núcleos e individualidades anarquistas

Columna de Opinion KontraKonducta.
Primera Parte, Publicado en Periodico Acracia Nº37, Diciembre 2014

insurre

Introduciendo al tema:
A partir del atentado ocurrido en el subcentro del metro escuela militar, el 8 de septiembre del presente año (2014), se abrió un nuevo escenario, complejo en definitiva para todxs lxs revolucionarixs y por sobre todo, para quienes nos asumimos como anarquistas.

Por un lado, la actitud inescrupulosa propia de los periodistas burgueses –que por cierto es intencional- infló con bombín los hechos acaecidos – teniendo en cuenta que no hubo ningún/a heridx de gravedad-, por el otro asió sin mayor meticulosidad todos los atentados con artefactos explosivos desde el año 2006; de los cuales, ninguno hasta el día de hoy había dejado heridxs ni muertxs, y tenían objetivos bastante distintos y sin la intencionalidad alguna de dejar víctimas fatales u heridos.

En esta nueva ofensiva comunicacional del poder, los grandes medios de comunicación lograron instalar en la conciencia colectiva del pueblo la falacia de que en Chile “hay terrorismo”; y convencer también de que los atentados anteriores, a pesar de su reducido poder de destrucción y la inexistencia de víctimas, también eran terroristas.

Está demás decir que casi la totalidad de los medios de contrainformación anarquistas en Chile (a grandes rasgos: plataformistas, anarquismo/social, anarquistas sin definiciones e insurreccionalistas) y casi la totalidad de las organizaciones anarquistas “chilenas” repudió el ataque en el Subcentro de Escuela Militar, arguyendo distintas razones. La principal: Esa bomba no era anarquista, el subcentro del concurrido metro escuela militar no es un espacio de “poder” como lo puede ser un banco o un tribunal, y los anarquistas no buscan atacar ni dañar al pueblo trabajador, sino a aquellxs que ostentan el poder.

Este lamentable suceso y los comunicados de lxs compañerxs repudiándolo lograron al menos reabrir el debate interno del anarquismo sobre el insurreccionalismo y la violencia revolucionaria, suponiendo que si existe la insignificante posibilidad de que un autodenominado anarquista hubiera realizado dicha acción, probablemente se sentía inspirado –sin entender su significado ni sus formas de lucha- por el insurreccionalismo.

Mi posición:
En definitiva, asir indiscriminadamente la serie de atentados contra bancos, iglesias, cuarteles de policía y juzgados, que por cierto ocurrieron a altas horas de la madrugada, al atentado al subcentro de la estación escuela militar, es no entender nada o entender muy poco sobre lo que motiva estas acciones.

Si bien se podría afirmar escuetamente que aquellxs que perpetran dichos atentados contra los símbolos del poder son “insurreccionalistas” (siguiendo las tesis insurreccionales de Alfredo María Bonanno y de Contastino Cavalleri, entre otros); afirmarlo con vehemencia solo cae en el fetiche que de hecho ha construído el poder desde sus propios medios de comunicación y dominación, y también ciertos anarquistas que niegan la diversidad de prácticas antiautoritarias y el compañerismo entre quienes somos parte de un mismo colectivo de gente.

bonnot

La Banda de Bonnot (Francia, 1910 -1913)

     Si nos remontamos a la historia política en los últimos cientocincuenta años, nos daremos cuenta    que estos actos no son nuevos ni recientes. Por ejemplo, el año 1864 explotaron las primeras bombas    nihilistas en Petrogrado, en un intento de asesinato al príncipe Serguei Aleksevich, primo del Zar. Si  extendemos este fenómeno a la violencia política de carácter individual o de pequeñas células armadas  a lo largo de la historia, tendríamos que nombrar a los anarquistas vindicadores a lo largo y ancho del  globo –Ramón Ramón Zcuart por ejemplo-, a los anarquistas de la acción por la propaganda –  Ravachol, por ejemplo-, a los anarquistas del Grupo Autónomo a fines del siglo XIX en EEUU, que   consideraban a los sindicatos como estructuras reformistas y llamaban a “la completa destrucción por la fuerza, del orden establecido” – entre los cuales se encontraban parte de los mártires de Chicago: George Engel y Adolph Fischer-, a los anarquistas magnicidas –como Fanya Kaplan-, a los anarquistas individualistas, a los anarquistas expropiadores –Severino Di Giovanni y la Banda Bonnot, por mencionar algunxs-, a las guerrillas armadas reducidísimas –como la organización Bandera Negra, Guardias Negras, el círculo de Grishin Sha, la Angry Brigade, etc-; y también, el sinnúmero de guerrillas marxistas reducidísimas que actuaron cuando las (léase la siguiente falacia marxista con tono irrisorio) “condiciones objetivas no estaban dadas”: La Fracción Alemana del Ejército Rojo, las Células Revolucionarias (alemana) , la VOP (chilena), El Frente Patriótico Manuel Rodríguez autónomo, el MIR-EGP, el Movimiento Juvenil Lautaro, cuando seguían la senda de la lucha armada en los 90’, con la “llegada de la democracia”. Ninguna de estas organizaciones –exceptuando quizás el MIR-EGP, el MJL y el Frente Autónomo- deben haber superado las 4 o 5 decenas de milicianos.

De todas estas experiencias evidentemente se nutre el Insurreccionalismo, pero ello no implica que quien tome la humilde decisión de ejercer la violencia revolucionaria armada a nivel individual o en pequeñas células, adscriba al entramado de ideas que constituyen la vertiente “insurreccional”. Ni tampoco implica que podamos considerar a todos esos grupúsculos, colectivos de gente e individualidades en algo así como el “anarquismo insurreccional”. Eso sería tan estúpido como hablar de anarco-sindicalismo antes de la vertiente de Rudolf Rocker, por el hecho de que existían anarquistas con vocación sindical desde mediados del siglo XIX.

De hecho, exista o no el “insurreccionalismo” como vertiente, probablemente estos grupos que se caracterizan por no considerar “tiempos objetivos” para la insurrección, por no considerar “momentos” en la historia para llevar a cabo la acción revolucionaria armada e ilegalista, y no tener en cuenta elementos cuantitativos –la cantidad de militantes que asumen el compromiso armadoseguirían existiendo. Ya sea como marxistas, anarquistas o nihilistas, seguirían existiendo.

Dicho esto, creo que es momento de aclarar que, como anarquista, si bien tengo simpatía con la crítica que realiza Bonanno a los métodos sindicales, y la propuesta organizativa de “grupos de afinidad”, y la acertada crítica a las organizaciones monolíticas y permanentes que buscan aumentar su dotación de militantes como si fueran partidos, no me considero insurreccionalista y soy crítico de cierta utilización de la violencia en ciertos momentos determinados.

Esto no intenta ser otra “crítica al insurreccionalismo” porque, como mencioné anteriormente, un grupo reducido de anarquistas hoy en día que plantee el uso de la violencia armada ya sea con bombazos en instituciones que ostentan el poder, ya sea realizando asesinatos políticos a quienes ostentan el poder, ya sea utilizando la expropiación a los grandes capitales o inclusive haciendo atentados suicidas, no tienen por qué enmarcarse dentro del “insurreccionalismo”.

El problema para mí no radica si los actos violentos son producidos por grandes “masas” o por reducidos grupos, si estos actos son justificados y reivindicados por el “pueblo” o caminan en conjunto con las luchas del “pueblo”, o si son vilipendiados hasta por los mismos anarquistas. El problema para mi radica en la funcionalidad de la violencia política/revolucionaria.

Alguna vez charlé con un anarquista que me señaló entender la violencia como una herramienta, como si fuera un martillo. Siguiendo con la analogía, esta herramienta evidentemente no puede ser funcional siempre, como tampoco puede descartarse de antemano. Mi problema particular con lxs compañerxs (sí, aquellos que tienen una visión y uso de la violencia distinta a mí y mis afines ideológicamente siguen y seguirán siendo mis compañerxs) es cuando priorizamos formas de lucha, cuando colocamos una herramienta por sobre las demás y la totalidad de las otras herramientas deben funcionar en torno a ésta, como herramientas accesorias sin mayor valor.

En el caso de lxs insurreccionales y lxs afines a esa utilización de la violencia, su propaganda generalmente gira en torno a vanagloriar y llamar a multiplicar estos usos de la violencia, y las demás expresiones del anarquismo ocupan un lugar bastante marginal en sus lógicas (como las discusiones que nutran el debate y el entramado de nuestra comunidad, como la herramienta de la autogestión, como las distintas expresiones y trabajos anarquistas en las poblaciones, los barrios, los lugares de trabajo, los liceos y universidades, como la participación de lxs anarcxs en conflictos sociales y movimientos sociales autónomos). Su propaganda anarquista, sus bibliotecas antiautoritarias, sus actividades y encuentros, sus editoriales, revistas, comunicados, sitios web, etc; giran en torno a la ofensiva que ellos plantean en sus términos: atacar físicamente con violencia a nivel individual o en pequeñas células todo lo que represente el orden y la autoridad, desde un policía/gendarme/periodista hasta un banco/iglesia/juzgado/comisaría.

Si bien esta no es la realidad de todos los medios ni las individualidades que justifican estas formas de lucha en Chile, en otros medios si se aprecia un sesgo comunicacional, que no invita a reflexionar sobre ciertos temas cruciales en el anarquismo como por ejemplo: la educación libertaria.

Bajo esta óptica de la violencia llevada al extremo (que por supuesto no representa la amplia gama de tendencias insurreccionales, muestra de ello es el texto que plantea un insurreccionalismo activo en los conflictos sociales, y la injerencia que podemos desarrollar desde nuestra perspectiva ácrata en las asambleas. El texto se titula: Nuestra única propuesta es el conflicto. Documentos en tono a la proyección anárquica del movimiento Anárquico” editado por anarquistas de Río de la Plata en abril del 2014 ), generar procesos educativos libertarios contra-hegemónicos que sean alternativos y excluyentes a la escuela, generar trabajos barriales y poblacionales, participar activamente en las asambleas de nuestros espacios (universitarios, secundarios, de trabajadores, juntas de vecinos o comités de vivienda) para incidir en ellos y apuntar a su conformación en democracia directa y asambleísmo, es una pérdida garrafal de tiempo. Como también son una perdida de tiempo los conflictos sociales dado que conseguir una vivienda digna, arreglar el techo de las salas que se llueven, exigir una alimentación más saludable y digna en la junaeb, exigir el fin de la subcontratación, y exigir el congelamiento y la reducción de los aranceles en las carreras, es pura palabrería que no apunta ni apuntará jamás a la anarquía (Ojo, que aquí hablo de exigir y no de mendigar)

Todo estas formas de lucha: la toma de terreno de lxs pobladorxs, la toma de liceo de lxs estudiantes, las tomas de facultades e institutos, las tomas de instituciones, partidos políticos, los mítines y las huelgas, los cortes de calle de los pescadores, los ataques de lxs compañerxs a las iglesias en las marchas por el aborto libre, seguro y gratuito, los cortes de calles de trabajadorxs y estudiantes, pobladorxs, vecinxs, etc; no es considerado ataque por la sencilla razón de que no “apuntan a la anarquía” y como actos violentos son bastante menos “espectaculares” que un bombazo en una sucursal bancaria.

Pero en definitiva, en términos económicos, la huelga de lxs trabajadorxs de una empresa genera daños económicos bastante mayores que un bombazo: frente a una huelga no hay indemnización posible y los costes para la empresa pueden ser millonarios. Es más, en esos espacios se puede incidir, siendo trabajador, generando procesos de asambleísmo y democracia directa, se puede incidir siendo anarquista participando activamente con gestos de solidaridad; y los resultados están a la vista: conquistas laborales que si bien, no quitan nuestra condición de esclavos, pueden mejorar sustancialmente nuestras condiciones de esclavitud. Y esta mejora impulsa un aprendizaje sustancial para lxs trabajadorxs: que la emancipación será obra de ellxs mismxs, sin partidos políticos, ni sindicatos vendidos, ni gobiernos de turno, ni el instrumento del diálogo o la “buena voluntad” de la patronal. Este aprendizaje organizativo es el que efectivamente nos puede conducir a la anarquía: Lxs trabajadorxs pueden entender la efectividad de la vía ilegal y revolucionaria con la violencia desatada en las calles, con el boicot económico, con el sabotaje de las faenas productivas, proyectando una huelga reformista en una huelga salvaje. En estos procesos, como también en los cortes de calle de los liceos, hay una violencia convocante por fines específicos, que desmonopolizan el uso de la violencia por parte del Estado/Capital

(Sigo manteniendo mi crítica hacia los métodos sindicales y la organización anarco-sindicalista en general, pero ello no implica que la organización de lxs trabajadorxs no se pueda reinventar, o que no valoremos las luchas laborales que dignamente sostienen lxs compañerxs aunque existan bajo esas estructuras agobiantes) Mientras tanto, el ataque de ciertos compañerxs a nivel individual a bancos y otras instituciones, ¿representa un llamado convocante para que el resto salga a atacar al enemigo? ¿o se da de manera marginal y separada de las luchas del pueblo? La pregunta, en realidad, debería ser otra: ¿Estamos atacando?

Segunda Parte Publicado en Periodico Acracia Nº38, Enero 2015

No es mi intención hacer un artículo sensacionalista alejado de la realidad, solo quiero replantear los términos de lo que consideramos “atacar”, sobre la efectividad de nuestros ataques –si es que realmente golpean al enemigo, y cuanto lo golpean- y la funcionalidad de los mismos. El ataque producido por el Anarquista Lucio al sistema capitalista fue mayor que el de cualquier anarquista de la propaganda por el hecho en la historia, y era un ataque no-violento que causó grandes daños económicos a la Banca y la dictadura franquista, y que por cierto, si se tradujo en violencia dado el financiamiento a las guerrillas latinoamericanas y la resistencia antifranquista. Por otro lado, el ataque armado perpetrado por la Rote Zora en la década de los 60-70 en Alemania, fue funcional a las luchas que se estaban llevando a cabo por el aborto seguro, libre y gratuito, y a las luchas feministas en general. Inclusive, la misma lucha llevada a cabo por lxs anarquistas cordobeses en Argentina contra Monsanto, utilizando la acción directa violenta, está siendo funcional: por un lado se enfrentan al sector reformista de la izquierda –como el MST-, y por el otro están concretando actos de violencia convocantes, que invitan a más gente que no se considera anarquista; y por último, están haciendo retroceder los planes destructores de Monsanto, bloqueando los accesos a la planta, cortando las rutas, resistiendo los embates del sindicato de la construcción UOCRA y la policía. También la violencia de lxs insurreccionales en Italia fue funcional en los años 80 y 90’s, cuando se involucraron en el conflicto antimilitar con la ocupación de la base de misiles del Comisio que por ese entonces (80’s) estaba en construcción, o cuando el periódico Provocación llegó a convocar a una manifestación nacional contra las centrales nucleares en Italia a mediados de los 80, en donde también los anarquistas “llegan también a llevar adelante sabotajes verdaderamente destructivos, acciones con la utilización de dinamita y también acciones más simples, por ejemplo el derrumbe de torres de muy alta tensión” “Acciones de este tipo, centenares de estas fueron llevadas a cabo en Italia, coordinadamente en el mismo día”8. En el fondo, no creo en anular el insurreccionalismo porque tenga diferencias con el uso de la violencia, ni tampoco en desvalorizar la acción directa violenta de pequeños núcleos o individual a lo largo y ancho de la historia, solo estoy enfocando que la lucha insurreccional y de acción violenta directa individual y nuclearizada EN CHILE, en los últimos 8 años, no nos está dejando nada en limpio: lxs compañerxs caen presxs por un par de ventanales rotos en un banco, que son repuestos al día siguiente. Y con nuestra propaganda y acciones de solidaridad no estamos convocando a nadie más que a nosotrxs mismxs.

Retomando el hilo que recorre esta crítica, creo que el problema radica más allá de a quienes estamos atacando, si los policías y gendarmes están al mismo nivel de los burgueses y jefes de estado en cuanto al ejercicio de dominio o autoridad, o quién merece y quién no nuestra rabia. El problema para mi radica en que estos actos no están atacando, no están consiguiendo nada concreto, no están agrediendo al enemigo. Analicemos por ejemplo que es lo que le ocurre al Banco Santander con un bombazo que quiebra un par de ventanales y eventualmente podría dañar un cajero automático. Lo más probable es que reciba la indemnización del seguro, y si no la recibe, desembolsará un porcentaje infinitesimal de sus arcas para costear los arreglos a su sucursal bancaria. Aunque este hecho lo multipliquemos por 200 atentados similares a bancos, casas comerciales, iglesias, escuelas de gendarmería, juzgados, etc, nunca llegaremos a realizar un daño significativo económicamente a las instituciones que lxs compañerxs dicen “atacar”.

Si consideramos estas acciones como acción por la propaganda, es decir, acciones violentas que buscan ser propaganda en sí mismas, para motivar la multiplicación de acciones y la insurrección generalizada, podemos ver que inclusive, a nivel comunicacional, resulta contraproducente: el Estado/ Capital, a través de sus grandes medios de comunicación, es el que realiza una contra-propaganda del colectivo de individualidades anarquistas, es el Estado/Capital quien se cuelga de estos hechos para justificar arremetidas represivas y el perfeccionamiento de sus leyes represivas y sus instrumentos de represión (Dije “justificar” porque es estúpido pensar que si no existieran estas acciones el contexto represivo sería más tolerable, o las leyes y mecanismos represivos no serían perfeccionados para nuestra aniquilación).

El Estado/Capital es quien reproduce en cada uno de los canales televisivos, diarios, periódicos, revistas, emisoras de radio y sitios web, la propaganda que deslegitima y criminaliza estas acciones. Mientras tanto, algunxs compas las justifican en sitios web que visita la policía y nosotrxs mismxs, la justifican en periódicos de 300 ejemplares de tiraje (que en su gran mayoría compramos nosotrxs mismxs), y también las justifican lxs compas que realizaron la acción y lanzaron panfletos reivindicándolo, panfletos que por cierto solamente lee la policía de investigaciones.

Hay compañerxs que consideran que estas acciones se enmarcan dentro de un “ataque”, dado que la ofensiva comunicacional y judicial demuestran que los estamos atacando. Yo creo que sencillamente el poder quiere cagarnos a como de lugar, y como colocar artefactos explosivos, por un lado es un delito (hablando en los términos del enemigo) y por el otro no se enmarca dentro de un escenario de violencia social, el poder aprovecha de cazar a lxs compas y mostrarlos como carne fresca para los buitres de la prensa. Si vemos, en cambio, la violencia social desatada en los sucesos de Freirina, Aysén, Calama, y en Santiago el 24 y 25 de Agosto del 2011, veremos que la violencia política fue mucho mayor, mucho más convocante, que le causó muchísimos más daños económicos que todas las bombas juntas; veremos que si se atacó físicamente al enemigo: grandes cantidades de policías heridos con quemaduras de gravedad, grandes destrucciones de bancos, iglesias, empresas, etc. Y si analizamos la ofensiva del enemigo, el poder no pudo encarcelar (exceptuando a Cristóbal Franke, Zermán Elías, Gonzalo Zapata y Francisco Moreno, encapuchados que estuvieron presos unos cuantos meses del 2011) a lxs participantes de estos actos violentos, que dejó zorrillos y guanacos calcinados, que cortaron rutas económicas, que quemaron y golpearon a la cara a lxs policías y periodistas. ¿Y en cuanto a la ofensiva comunicacional? El poder nunca pudo deslegitimar la rebelión de las regiones, nunca pudo deslegitimar la toma del puente General Carlos Ibáñez del Campo por parte de los pobladores ayseninos. Sin embargo, atacó en el conflicto social donde no estaba legitimada en su totalidad la violencia revolucionaria: el conflicto educacional; aunque por ello no pudo evitar que el número de encapuchadxs creciera día a día, en la medida en que el conflicto se volvía cada vez más encarnizado y violento – en el mes de agosto del 2011-. Este tipo de violencias, al ser convocantes, genera lazos de solidaridad entre quienes participan de estas revueltas esporádicas. Esos lazos de solidaridad hacen frente por un lado a la ofensiva judicial –amenazando con agudizar la lucha si un compa cae en las mazmorras del Estado-, y por el otro, la ofensiva comunicacional, generando lazos con organizaciones y movimientos sociales autónomos inclusive al otro lado de la cordillera, utilizando todos los medios contrainformativos y toda la propaganda que tengan a mano, realizando marchas, mítines, actos de solidaridad, cortes de calle, tomas de instituciones, etc. Sin embargo, lxs compañerxs que tomaron la humilde decisión de pasar a la ofensiva ellxs solxs en sus pequeñas células, o inclusive individualmente, solo tienen el apoyo de nosotrxs, unos cuantos compitas repartidos por el mundo, unos cuantos cortes de calle en Macul con Grecia, unas cuantas bombas de pintura en la embajada chilena de Grecia, Argentina y México, y unos afiches que solamente lo entendemos nosotrxs –no vamos a esperar que el/la vecina/o entienda lo que significa “ni culpables ni inocentes” solamente al leerlo-. Y nuestro brazo comunicacional siempre será débil con los niveles de descoordinación y pugnas intestinas del anarquismo “chileno” contemporáneo, en donde un weón/a, por el hecho de pensar distinto al otro/a, se agarran a combos y patás en el hocico.

En definitiva, escribí estas líneas para generar debate y reflexión en el pequeño mundillo del anarquismo, que cada día parece más hermético con periódicos, propaganda, afiches, panfletos y comunicados que solo nosotrxs entendemos. En ningún momento este artículo de opinión intenta ser un ataque vilipendioso contra lxs compañerxs insurreccionales y de otras vertientes afines, ni tampoco intenta invalidar las expresiones de solidaridad – de cualquier índole- hacia lxs presxs. Estas líneas están escritas para nutrir el debate y generar discusión sobre si realmente estamos atacando, o le estamos dando mucho color por un par de ventanales rotos, cuando inflamos estas acciones con bombín como si el enemigo se cagara de miedo con tan poca capacidad ofensiva por parte de nosotrxs. Pensemos por un momento que algunxs de nosotrxs, al igual que el enemigo, sobrevalora comunicacionalmente los atentados.

Para finalizar, un saludo cariñoso a todxs lxs compas anarquistas de todas las tendencias con los cuales convivo día a día en la región chilena, exceptuando por supuesto, a los asquerosos socialdemócratas y chavistas del FEL, el OCL, y el neoplataformismo (Solidaridad, La batalla de los trabajadores, Red Libertaria Estudiantil, Red Libertaria, UMLEM, FTEM, CTL, etc, etc, etc) en general.

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8 comentarios en “Sobre la utilización y la funcionalidad de la violencia revolucionaria en Chile de pequeños núcleos e individualidades anarquistas

  1. Este artículo es profundamente malo, es propio de anarquistas esencialistas y pragmáticos, pero les preguntamos ¿acaso sacar un periódico religiosamente –como lo hemos hecho nosotrxs- genera algún daño significativo y concreto al “enemigo” (ustedes ven el enemigo como un poder concreto y no como una suma de relaciones de saber-poder e instituciones sociales)? pues no, solo gira en un grupo de jóvenes que se juntan religiosamente una vez al año. En todo caso un atentado es un golpe simbólico, obviamente no con fines de hacer caer al capitalismo -habría que ser tonto o muy cuerdo de creer eso- sino simplemente de resistencia y guerra social que genera un golpe anárquico al status quo, es un rizoma en el orden arbolecentrico.

    • Admito haber cometido un gran error al publicar el artículo; este error es, precisamente, el no haber pensado el enemigo como una suma de relaciones de poder e instituciones sociales. Si algo importante aportó foucault es entender el problema del poder, y afirmar que el poder está profundamente imbricado en el tejido social: todos, querámoslo o no, reproducimos el poder y la autoridad -acaso no son lo mismo?, dejo la pregunta en el aire- , y en ese sentido, también debemos enemistarnos de una serie de conductas que reproducimos día a día. Esto no significa, al menos para mí, andar viendo al enemigo por todas partes y desear la muerte de todos los que reproducen la autoridad en estricto sentido; para ello, el primero en morir debería ser yo consciente de la reproducción de la autoridad innata (partiendo por ser hombre, y por ende haber nacido con una serie de privilegios que las mujeres carecen).

      También creo que el artículo es demasiado pragmático; es cierto, hoy en día, sobretodo en chile, nadie genera un daño concreto y significativo al “enemigo” de allá afuera, ni al enemigo interior. En el fondo, creo en la violencia como una herramienta que no debe ser ni sacralizada ni vilipendiada; en España, por la operación pandora, quemaron 100 cajeros en una noche, aparte de realizar grandes movilizaciones sociales contra el montaje. Es cierto, alguien puede argüir que “no sirvió de nada” porque ahora levantaron la operación piñata. De todas formas, no se puede decir que el Estado/Capital español le tirita la pera con los anarquistas.

      Esa es la cuestión que quiero esgrimir: atacar, construir, crear, destruir. Sigo creyendo en la lucha de clases (no como motor de la historia, por supuesto), detesto la dialéctica, detesto el materialismo histórico, el positivismo en la historia, y creo que nos haría bien como ácratas hincarle el diente a Bakunin, Malatesta, a Tomás Ibáñez, a Foucault, a Pedro García Olivo y por qué no a Silvio Gallo. Es verdad, el uno se contradice con el otro, y qué tanto? yo bacilo la síntesis del siglo XXI, yo quiero quedar mal con los puros plataforma-cacas porque son los únicos anarco-bolcheviques-poder popular- marcel claude, el resto, son anarcos que tiene diferencias a veces grandes, a veces chiquititas (y ké tanto color con la weá no se van a agarrar a balazos por sus diferencias weonas)

      Saludos cariñosos a lxs cabrxs del periódico acracia y de la FALV, por hacer wena pega y sacar un periódico bonitido a lo vieja eskuela, y también al Amanecer que problematiza cosas que otros anarcos no hacen -como la antisiquiatría, como el poder, como el panóptico, y el genio Deleuze-, ojalá lo sacaran en papel que con gusto lo repartiría en santiasko.

  2. Me sorprende tu respuesta al artículo, cuerpo sin órganos. ¿Esencialista y pragmático es criticar un concepto utilizado hoy, de hecho, de forma esencialista en CHile como el de la violencia, y llegar a la conclusión de que efectivamente es una herramienta válida, incluso necesaria, pero sólo en ocasiones? No se trata de posmodernidad, no sean simplistas, jiles. La aplicación de cualquier idea que tengan debe necesariamente hacer análisis de la realidad (las múltiples condiciones materiales de ella), y lo que plantea el artículo me parece que da en el clavo de la weá que pasa hoy día con la violencia: es solo contraproducente, porque la significación del hecho está en manos de la prensa, y punto, así de corta. No, no: a excepción de los casos en que el contexto no les ha dejado desligitimarla (freirina, calama), porque más allá de cualquiera de sus maquineos discursivos, la percepción de la gente, seres humanos cotidianos sin las películas que nos pasamos nosotros, era de que se explicaba; de que, por alguna razón, no era lo mismo que los capuchas al final de las marchas. Eso de que es un “acto simbólico” con “fines de resistencia y guera social” es pendejería, precisamente, esencialista; una consigna que, como también dice el artículo, la entendís tú no más. Y puta, bacán que usí esa precisa clase de anarquismo para definir tu identidad, pero si hablamos de acciones que EN SERIO caminen hacia la revolución y el mundo nuevo, el insurreccionalismo la caga pesao.

  3. Reblogueó esto en KARAKÖK AUTONOME tr/chy comentado:
    INTERNATIONAL CALL TO ACTION FOR SURUç MASSACRE

    In 20 July 2015, (at least 32) people, some of our anarchist comrades,
    who
    went to Suruc for reconstruction of Kobane were killed by the attack of an
    ISIS suicide bomber. Turkish Republic still continues to support ISIS
    underhand. We will maintain our fight with all our strength to block all
    their paths.

    Our call to all the World anarchists: (26 July 2015, at 7 pm), for
    enlarging our anger and rebellion in front of consulates of Republic of
    Turkey where you live!

    /In solidarity with!/
    ANARCHY INITIATIVE

    KARAKOK AUTONOME
    https://karakok.wordpress.com/2015/07/20/anschlag-in-suruc-30-aktivist_innen-getoetet/

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