La comunas y la Revolución Social

Publicado en Acracia Nº40, Marzo 2015

Por Johann Most
las comunas

El anterior (presente) sistema, será abolido de forma más rápida y total, si quienes lo sustentan –“la bestia del capital” y sus hordas de adherentes- son aniquilados. La cuestión es así: si el pueblo no los aplasta, ellos aplastaran al pueblo, ahogaran la revolución en la sangre de los mejores, y remarcharan las cadenas de la esclavitud de forma más fuerte que nunca. Matar o ser matado son las alternativas. Todas las comunidades libres entraran en una alianza defensiva y ofensiva, mientras dure el combate. Las comunas revolucionarias deberán incitar a la rebelión en los distritos adyacentes.

A fin de proceder cabalmente en el sentido económico, todas las tierras y el así llamado patrimonio del estado, con todo sobre él, así como el capital variable, será declarado propiedad de su comuna respectiva. Hasta que la completa y armoniosa reorganización de la sociedad sea efectuada, la proclamación de los siguientes principios y medidas debe ser considerando satisfactoria.

Cualquier deuda pendiente se encontrara liquidada. Los objetos de uso personal que hayan sido empeñados o hipotecados serán devueltos. No se pagaran rentas. Comités por distrito, de habitación, de carácter permanente, proveerán de techo a quienes no lo tenga o tenga cuartos inadecuados e infectos; tras la gran limpieza ya no habrá déficit de casas habitables.

Hasta que cada uno pueda tener un empleo adecuado, la comuna le garantizara todas las necesidades vitales. Comités de abastecimiento regularan la distribución de los bienes confiscados. Si hubiera falta de cualquier cosa, que podría ser en el caso en los artículos alimenticios, debe ser obtenida por los agentes apropiados. Tomarla de los grandes estados vecinos, por columnas armadas de expropiadores, sería una de las formas más expeditas de proveerse de ellos. La preparación de las provisiones podría ser hecha de forma efectiva por asociaciones obreras comunales, organizadas para tal propósito. La organización inmediata de los trabajadores de acuerdo a las distintas ramas productivas y poniendo a su disposición las fábricas, maquinarias, materia primas, etc., para la producción cooperador, formaran la base de la nueva sociedad.

 La comuna será –al menos por un tiempo- la mediadora y reguladora del consumo por tanto, pactara individualmente con las asociaciones obreras, haciéndoles avanzases periódicos que consistirán en vales sobre la mercancía comunal adquirida y almacenada, dando el golpe de gracia al viejo sistema monetario. La sociedad libre debe consistir en comunas autónomas, es decir independientes. Una red de federaciones, el resultado de asociaciones libres, y no de un gobierno autoritario o de ningún modo centinela, es una. Los asuntos comunes son atendidos de acuerdo a la deliberación libre y al juicio de los interesados de la comuna o de las asociaciones. El pueblo, sin distinción de sexo, se encuentra frecuentemente en parques o en salones adecuados, no para hacer leyes o atar sus propias manos, sino que para decidir caso a caso en todas las materias relativas a los asuntos públicos, p para elegir a individuos a fin de ejecutar sus resoluciones y para escuchar sus informes. La apariencia exterior de estas comunas será por completo diferente de las actuales ciudades y pueblos. Las calles estrechas
habrán desaparecido, las casas insalubres habrán sido derribadas , y los palacios espaciosos y firmes, rodeados de parques y jardines, habrán sido erigidos en su lugar, acomodando a asociaciones grandes o pequeñas agrupadas de acuerdo a sus intereses afines, aumentando las comunidades a un grado en que ni el arreglo individual ni familiar pudiere hacerlo.

En el campo, la gente se concentrara más. Una comunidad agrícola, con las conveniencias de la ciudad, tomara el lugar de múltiples villorrios. Habrá granjas unificadoras, en lugar de como hasta ahora han estado separadas, y la aplicación general de la agricultura y el constante mejoramiento de los implementos agrícolas y de los fertilizantes químicos, el creciente perfeccionamiento e los medios de comunicación y transporte, etc. Habrán simplificado este proceso de concentración. El antiguo contraste entre campo y ciudad desaparecerá, y el principio de la igualdad ganara uno de sus más importantes triunfos.

La propiedad privada ya no existe. Toda la riqueza pertenece al pueblo o a las ligas comunales. Todos aquellos que estén en condiciones de trabajar, sin miramientos de sexos, tomaran parte en la producción, ya que el trabajo inútil, dañino u otro de carácter similar ya no será hecho, y porque la técnica, la química y así como otros medios auxiliares de la producción se habrán desarrollado gradualmente y se aplicaran universalmente. Con mucho, la mayor parte del día podrá ser gasta en el goce de la vida.

La más grande gratificación se encontrara en la actividad intelectual libremente elegida. Algunos utilizaran su tiempo de ocio en ayudar a sus compañeros, y estarán ocupados en el bienestar común. Otros lo harán en bibliotecas, donde se emplearan en asuntos literarios, o reuniendo material para lecciones educativas, o simplemente en su estudios privados. Otros se apresuraran a asistir a los liceos, abiertos para todos, a escuchar ciencia. Academias de pintura, escultura, música, etc. Ofrecerán oportunidades de educación a quienes quieran seguir las bellas artes.

Amigos de la infancia, especialmente de sexo femenino, se reunirán en los lugares de educación, donde, bajo la dirección de verdades mentores de la juventud, ayudaran en la crianza y cultura de la generación que crece.

La educación se realizara solo en habitaciones ventiladas, iluminadas, y durante el buen tiempo al aire libre. Y para asegurar el igual desarrollo de la mente y el cuerpo, alegres juegos, gimnasia y trabajo se alternaran con los estudios intelectuales. Los teatros y auditorios ofrecerán asientos libres para todos.

 Los matrimonios forzados o arreglaron serán desconocidos; la humanidad habrá vuelto al estado natural y no se constreñida la ley del amor.

El vicio y el crimen habrán desparecido con sus causas originarias, la propiedad privada y la miseria general.

Las enfermedades en gran medida habrán cesado, ya que los malos albergues, los talleres asesinos, los alimentos y bebidas adulteras, la explotación, se han vuelto cosas desconocidas.

El hombre por fin puede disfrutar su vida. ¡La bestia de la propiedad ya no existe!

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