(Acracia N°53) La otra cara de la modernidad en las Americas: El genocidio Charrúa en el Uruguay

Uruguay siempre ha sido caracterizado como el ejemplo que debían seguir los demás países del Abya Yala – América. Un país con una clase media súper consolidada, con estabilidad política, con un Estado fuerte y consolidado, con una relativa estabilidad económica y fundamentalmente con una mayoría abrumadora de población de ascendencia europea. Estas eran las glorías del país y estos siguen siendo los discursos hegemónicos que se siguen reproduciendo. Estos meta-relatos nacionales son ejemplarizados con la frase que identificaba al Uruguay diciendo que este es “la Suiza de América”. Estos relatos son para diferenciarse del resto de América Latina, que El genocidio charrúa en el Uruguay por los agentes hegemónicos, es vista como atrasada, inestable y “de color”. Uruguay se ve a sí mismo como “el país modelo” (utilizando la frase de José Batlle y Ordoñez, un presidente que gobernó a principios del siglo XX), el ejemplo de la Modernidad para Latinoamérica.
Uno de los ejes centrales del relato de la Modernidad en el Uruguay es la pertenencia étnica de la población. El hecho de ser descendientes de inmigrantes europeos y pertenecientes a la civilización occidental es lo que garantizaba que dicho país tuviera paz social y estabilidad económica (siempre estamos hablando dentro de los marcos de la economía capitalista) mientras que el hecho de que el resto del continente se caracterizara por tener amplias poblaciones de origen indígena o afro-descendiente era lo que caracterizaba su “atraso”. Estos relatos son tan fuertes que incluso los han incorporado sectores históricos del anarquismo y de la izquierda en dicho país. Nadie nunca cuestiona la pertenencia del Uruguay a la civilización occidental, el pensamiento eurocéntrico, de la Modernidad o de los procesos que consolidaron la Modernidad Euro-centrada en dicho país latinoamericano.
Lo que esta atrás de la Modernidad y del Estado de Bienestar es la violencia explícita del Estado buscando desesperadamente imponer un proyecto nacional excluyente, racista y capitalista. Modernidad, Capitalismo Industrial y consolidación del Estado-Nación significan en Uruguay sustitución étnica. Significan la eliminación de los grupos indígenas resistentes, la proletarización de los grupos sobrevivientes, la segregación de los afro-descendientes y la invisibilización de los grupos no occidentales.
Influenciado por el pensamiento dicotómico basado en civilización vs barbarie, por la necesidad de la consolidación del Estado centralizado y por la codicia tanto de los terratenientes criollos como de los inversionistas británicos es que la primera política de Estado de la República Oriental del Uruguay, allá por 1830, es realizar una serie de acciones militares contra la Nación Charrúa, dichas acciones son conocidas como el Genocidio de la población Charrúa.
La primera de dichas acciones y la más brutal y vil de todas fue cometida el 11 de abril de 1831 y es conocida como la Matanza de Salsipuedes. Los charrúas a diferencia de los mapuche, si habían peleado en las guerras por la independencia de los criollos contra España, la caballería charrúa fue decisiva en muchas batallas tanto contra los españoles como contra los portugueses (recuérdese que Uruguay limita con Brasil y siempre fue un territorio disputado tanto por españoles como por portugueses y luego por argentinos y brasileños), es así que desde 1811 existía una cultura de alianzas entre los caciques (suaj en lengua charrúa) y los caudillos criollos. El Presidente de la República Fructuoso Rivera convocó a los principales caciques a reunirse con las autoridades nacionales para hacer una alianza con el nuevo gobierno republicano y ayudar a defender la frontera con el Brasil (frontera que en aquella época no estaba consolidada), a cambio el gobierno iba a otorgar las tierras fiscales sobre los ríos Arapey para las comunidades charrúas. Con este cebo es que concurrieron los principales caciques (pero no todos) con sus familias a la reunión y cuando quisieron dar cuenta, tenían encima 1200 soldados del ejército nacional sobre ellos. Posteriormente el Presidente Rivera ordeno al Coronel Bernabé Rivera (sobrino suyo y que fue muerto en una contienda contra el cacique Sepé en 1832) y al Jefe Político de Paysandú (título de entonces del gobernador municipal) José Raña a practicar una política razias contra las comunidades charrúas restantes que duró hasta 1834. Esta serie de acciones militares se consolidan con el reparto de los prisioneros de guerra en las ciudades de Montevideo, Durazno y Paysandú como así también en las principales haciendas del país como mano de obra barata. Tan solo a Montevideo llegaron 300 prisioneros charrúas para ser vendidos como esclavos. Otro elemento que sirvió fue la promulgación de la Ley de Enfiteusis de “Arregle de los Campos” de 1835 en donde Rivera repartió entre sus aliados y amigos las tierras antiguamente ocupadas por los charrúas, también algunos inmigrantes de origen británico se beneficiaron con este reparto.
Estos hechos fueron omitidos de casi todos los relatos nacionales, Uruguay juraba y perjuraba no tener el “problema indio” (los pueblos originarios eran vistos como un problema) sin embargo en ningún lugar se explicaba cómo es que un país del Abya Yala no tenía población indígena. Parecía como si el propio proceso civilizatorio hubiera borrado a las poblaciones indígenas casi naturalmente. Sin embargo, no se decía que fue una decisión de la clase política de la época y que hubo una campaña violenta y explicita contra los pueblos originarios.
Debido a la auto-imagen perfeccionista y modernista del Uruguay es que esos “otros” siempre son negados y son más difícilmente aceptados. Por eso cuando las poblaciones campesinas marginalizadas se movilizaron en los años 60 para denunciar la miseria absoluta que se vivía en el campo, chocó muy fuerte al Uruguay de entonces. En ese entonces se los acusó de estar radicalizados por elementos de la “seducción internacional” (negando toda posibilidad de conciencia propia de un trabajador rural). Lo mismo sucede más recientemente con los grupos reemergentes charrúas, chocan frontalmente con todos los relatos nacionales sean de derecha o sean progresistas. También se acusa a los charrúas actuales de ser fanáticos y muchos pegan el grito en el cielo para que Uruguay no siga el camino de Chile (para ciertas autoridades nacionales los mapuche son los “indios malos” y se debe evitar que aparezcan “indios malos” en el Uruguay).
La Nación Charrúa es un tema muy controversial en el Uruguay porque evidencia que no somos ni occidentales, ni blancos, ni democráticos, ni de clases medias. Dentro de la construcción de nuestro país está el totalitarismo, la marginación social y la impunidad. El Genocidio de la Nación Charrúa y la Matanza de Salsipuedes son hechos esenciales para poder repensar las formas en que se construyó nuestra nacionalidad y nuestro Estado-Nación Moderno.
Martin Delgado Cultelli

Link periódico Acracia N° 53 https://periodicoacracia.wordpress.com/2016/04/15/periodico-acracia-n53-abril-2016/

Periodico Acracia N°54 Ed. Chiloé (mayo)

Compañaeres: ya se encuentra disponible para su descarga y pirateo el N°54, Edición especial de 12 paginas por el “mayo chilote”, entre los distintos articulos y contenidos se encuentran:
-Nota editorial del Grupo Acracia.
– Cuando las logicas coloniales son mas fuertes que las del capital, por Martin Delgado Cultelli.
– Segundo programa de la tercera temporada del Grupo de Radio “Señal Loica”.
– Melipeuco sin represas.
– Liminaria por Manuel Gonzalez Prada.
– WWF el sello verde del mercantilismo.
– Atando cabos de la situacion: marea roja/fenomeno del niño y salmoneras.
– Invitacion a la charla “La radio anarquista de Berlín: y la practica federalista en alemania” (21/05/2016).
– La industria del salmón en la región chilena.
– Construcción territorial y cultural del Füta Willimapu.

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54 (ed especial)