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Lanzamiento Cisnes Negros (21/04/17)

Lanzamiento del libro “Negros Cisnes” un estudio antropológico sobre el desarrollo de las ideas y practicas anarquistas en Valdivia 1900-1950, de la Editorial Mar y Tierra. Obra del antropólogo Cristian Del Castillo M.
El lanzamiento contara con la presentación y lectura del Dr. Roberto Morales, director de escuela de la carrera de antropología de la UACh,
Además encontraran un puesto de libros con materiales de las editoriales Eleuterio (stgo), Mar y Tierra (Valpo) y Nuevo Mundo (Valdivia), también habra espacio para quien desee tirar paño.

https://www.facebook.com/events/1206103076179548/

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El amor se esta poniendo de moda

que viva

Somos cada vez más las personas que creemos que otras formas de desearse y amarse son posibles, el amor se está poniendo de moda: ya no es un asunto del que avergonzarse, ya por fin la gente entiende que no es un asunto tuyo que pertenece a la esfera de tu intimidad y privacidad. Es un asunto colectivo: lo romántico es político. Aprendemos a amar a través de la familia, la socialización, y la educación. Nos meten el romanticismo patriarcal en vena a través de la cultura: con mitos, estereotipos y roles sublimados nos explican qué es lo anormal y qué es lo normal, cómo son las mujeres y cómo son los hombres, y cómo se relacionan entre ellos. Nuestra cultura es patriarcal, nuestra forma de relacionarnos es, pues, patriarcal. La ideología de la construcción social y cultural del amor es patriarcal y capitalista, por eso amamos todos así, y no de otra manera. La buena noticia es que el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además creo que tiene un hermoso y noble potencial revolucionario. En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie. Es el único remedio para luchar contra la soledad del individualismo, y es la única cura posible ante las enfermedades de transmisión social (homofobia, lesbofobia, transfobia, xenofobia y racismo, misoginia, machismo, clasismo, gordofobia, etc.).

Frente al paraíso romántico individual que nos promete el amor eterno, somos muchas los que seguimos deseando alcanzar la utopía colectiva, aquella en la que todos nos salvamos creando redes de cooperación y ayuda mutua. El capitalismo nos quiere aislados, de dos en dos, en niditos de amor en los que nos permanecemos muy ocupados sosteniendo inútiles luchas de poder, tratando de adaptar los mitos del romanticismo patriarcal a la realidad sin mucho éxito. El capitalismo patriarcal nos quiere celosos, monógamos, posesivos, amargados, miedosos, con complejos e inseguridades, y sumergidos en las guerras románticas, entretenidos en el diseño de estrategias que nos sirvan para retener al otro, para enamorar al otro, para dominarlo y hacerlo nuestro. El patriarcado neoliberal nos quiere divididos en dos grupos, y nos hace creer que hombres y mujeres somos muy diferentes, pero complementarios. Somos mitades que, si se juntan, forman una unidad perfecta. En realidad, estas milongas románticas sirven para que  asumamos como natural esta forma de organizarse en jerarquías de manera que unos pocos dominen al resto. Sólo que en lugar de luchar contra los pocos que tienen el poder, los medios, las tierras, los bancos, y los puestos de poder, lo que el capitalismo quiere es que nos entretengamos mejor en hacer la guerra permanente contra nosotras mismas, y entre nosotras. Si lo pensáis bien, cuanto más tiempo y energía malgastamos en estas batallas, menos dedicamos a la lucha por nuestros derechos fundamentales. Cuanto más insatisfechas estamos, más queremos escapar de la realidad que no nos gusta, por eso nos encantan los deportes de riesgo, la fiesta, las drogas naturales y las de diseño, las legales y las ilegales, los viajes exóticos, las novelas y películas románticas. En esto consiste el romanticismo patriarcal: ya en el siglo XIX se vio que los románticos en lugar de cambiar colectivamente la realidad que no les hacía felices, preferían construir su propio paraíso del amor, perderse en ensoñaciones, escribir poemas y cuentos muy trágicos o muy lindos. Y al final como la realidad nunca casaba con sus sueños, y su amor no era correspondido, después de quejarse mucho en sus obras artísticas se pegaban un tiro para pasar al olimpo de los mártires románticos, esos seres sensibles y extraordinarios incapaces de aceptar un rechazo o de asumir la realidad. Nada de querer lo mejor para la sociedad de su tiempo: los románticos querían su droga del amor, y vivían felices  soñando con la llegada al paraíso, ese lugar en el que una sola persona cubrirá todas nuestras necesidades emocionales y materiales, ese espacio el que seremos felices para siempre. Y, sin embargo, no todo el mundo se aísla y malgasta su tiempo en buscar su media naranja para salvarse a sí mismos. Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor, y soñamos con poder parar la maquinaria de la explotación a la que estamos sometidos los humanos, los animales y la naturaleza. Sabemos que podemos organizarnos económica, social y políticamente de otra manera, y que nuestras relaciones podrían mejorar o cambiar si nos lo trabajamos individual y colectivamente.

Somos unos pocos, pero somos cada vez más. Leemos libros y blogs, nos apuntamos a talleres, lo trabajamos en nuestras asambleas, lo convertimos en tema de tesis doctoral, lo compartimos con nuestros grupos de amiga y amigos… vamos buscando la manera de querernos más y mejor, de expandir el amor en forma de redes de afecto, de construir relaciones en red que funcionen bajo los principios de la solidaridad, la cooperación, la empatía, y la ayuda mutua. Si nos quieren compitiendo entre nosotros, peleando por los escasos recursos, explotados por unos pocos, y echándonos la culpa los unos a los otros, el camino para salir de la barbarie no es la salvación individual, sino la colectiva. Juntos somos mejores, y hoy, que me levanté optimista, me di cuenta de que somos cada vez más los que estamos apostándole al amor solidario, y a la amor compañero: un amor en el que cabemos todas y todos, sin exclusiones y sin violencias. Estamos construyendo una nueva filosofía del amor que no sea jerárquico ni se base en el concepto de propiedad privada. No queremos las estructuras verticales, no queremos someternos o dominar, sino aprender a crear relaciones horizontales y en red.

El amor compañero es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para organizar nuestros recursos, para construir normas propias, para destrozar las antiguas estructuras que nos oprimen…Este amor compañero está basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad, y la generosidad. Es ese amor de la gente que se trata de tú a tú, que se relaciona desde la empatía y desde el intercambio de energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente. Es una forma de quererse basada en la solidaridad y el compañerismo, y sirve no sólo para practicarlo en la fábrica, en la oficina, en la asamblea, además sirve también para la pareja. El amor compañero en pareja consiste en juntarse libremente para compartir la vida el ratito o los ratitos que queramos estar juntos. No se construye como el amor romántico desde el interés o la necesidad, sino desde la libertad y las ganas de estar juntos. En el amor compañero no se firman contratos esclavizantes ni se hacen promesas irreales de futuro: se disfruta como se disfruta la amistad, en el aquí y el ahora. Yo concibo el amor compañero como una forma de relacionarse libre de violencia, y de machismo. Lo construyo con mi pareja trabajándome mucho por dentro, y se vive mucho mejor sin sentimientos de posesividad, sin celos, sin miedos y sin obsesiones. Se trata de disfrutar, de acompañarse, de pasarlo bien, de darse calorcito humano, de reírse mucho, de conversar rico, de compartir placeres, de crecer juntos, de cuidarse mutuamente. El amor compañero se expande y se multiplica, y da para abastecer a todo el entorno de los enamorados, nunca se encierra en sí mismo. No importa si es monógamo o poliamoroso, que permanezca estable o vaya cambiando, no importa si es entre dos o si hay más participantes, lo importante es que la relación esté llena de amor del bueno. El amor compañero está basado en la honestidad y la coherencia, dos de sus pilares fundamentales. Por eso se parece mucho a la amistad, y además tiene mucho y muy buen sexo. Porque se ha alejado de los mandatos que reducen el placer a la fricción de los genitales y no se centra en el coito, sino en el placer de todo el cuerpo, y en el de todos los cuerpos de las personas a las que nos unimos para compartir y disfrutar. Es una manera de vivir el erotismo sin sadismo y sin masoquismo. En ella se comparte la responsabilidad de la anticoncepción y la reproducción, se trabaja en equipo, se aprende en compañía. En el amor compañero el sexo no se utiliza a cambio de amor. El sexo es para comunicarse, y disfrutar: no se concibe como una moneda de cambio ni una transacción, y no se concibe separado del amor: el sexoamor es una forma de quererse, no son dos cosas diferentes.

Así pienso y siento yo el amor compañero: gente que se relaciona desde la coherencia entre lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. La relación se construye desde la idea de que yo tengo los mismos derechos que tú, y podemos tratarnos como compañeros el tiempo que estemos juntos, y podemos seguir queriéndonos durante la ruptura, y después. No se pierde en tiempo en guerras, los enamorados no se convierten en enemigos, no hace falta diseñar estrategias, jugadas sucias, no es necesario manipular: el amor compañero se construye desde la amistad, la honestidad y la confianza mutua, con mucho respeto y sinceridad. El compañerismo es, pues, una forma de relacionarse con la gente igualitariamente, sin jerarquías, sin dominación ni sumisión, sin sufrimientos, sin dependencias. Es una forma de relación que construimos con los amigos y las amigas: también podemos hacerlo con la pareja. Cuesta mucho, creo que sobre todo les cuesta mucho a los hombres, porque en la cultura patriarcal los compañeros son siempre otros hombres. Las mujeres se representan siempre solas, sin amigas, ni hermanas, ni madre, ni primas, ni vecinas, ni compañeras de grupo, de casa o de trabajo. Los hombres en cambio valoran mucho sus amistades con otros hombres, y en la adolescencia y la juventud jamás consideran que nosotras seamos sus iguales. Somos gente rara, somos distintas, somos inferiores, somos misteriosas, y sólo se relacionan con nosotras para follar, porque una chica no es una persona digna de ser tu amiga, es una cosa a la que conquistar, usar y tirar. Ese es el machismo más rancio que impide a los hombres disfrutar del amor compañero con otras mujeres. Por eso es tan importante derribar los prejuicios y los estereotipos: tenemos que darnos la oportunidad de conocernos, de desobedecer los mandatos de género, de pensar juntos el tema del amor, de desmontar y desmitificar el amor, de cuestionarnos a nosotras mismas y cuestionar la cultura del amor en la que hemos sido educadas.

Yo soy optimista, creo que desde que terminé mi tesis sobre el amor romántico, cada vez siento que somos muchos escribiendo, debatiendo, usando la imaginación, y reconstruyendo el amor. Queremos liberarnos del masoquismo romántico, de las relaciones infernales, de los miedos, los odios y las guerras, los sacrificios, los sufrimientos, las etiquetas, las jerarquías, las dicotomías, los estereotipos mandatos de género, los egoísmos, y la violencia. Y creo que es un trabajo apasionante el poder hacerlo en pareja, y a solas, y con la gente. Son muchos años de patriarcado encima, ni lesbianas, bisexuales ni gays se salvan, también tienen que trabajárselo como las heteras. No vamos a borrar de un plumazo todo lo que heredamos de nuestros ancestros porque despatriarcalizarse requiere de mucho trabajo: tenemos que dejar de etiquetar y generalizar, tenemos que dejar de utilizar el pensamiento binario y empezar a utilizar el pensamiento complejo para poder entender todos los patriarcados que nos habitan. Gracias a ese trabajo de desmontar el romanticismo patriarcal, podemos fabricar nuestras propias herramientas para aprender a querernos bien. Sería más fácil si de pequeñas recibiésemos educación sexual y emocional para aprender a expresar y gestionar nuestros sentimientos, para aprender a disfrutar con la diversidad, para aprender a relacionarnos en igualdad. Si nos enseñasen en la escuela a aprender a relacionarnos desde el buen trato y el respeto mutuo, a desaprender todas las estructuras, y a desaprender la violencia romántica. Si en las escuelas pudiésemos analizar la realidad desde una perspectiva crítica, cuestionaríamos todos los mitos con los que nos seduce el romanticismo patriarcal. El objetivo es que nos creamos todo el cuento, y nos entretengamos en soñar un paraíso individual con el que olvidarnos del mundo. Para no caer en la estructura machista del romanticismo, tenemos que contarnos otros cuentos, darle la vuelta a las historias, imaginar otros finales felices posibles, eliminar los príncipes azules y las desvalidas y sumisas princesas rosas, crear personajes potentes que muestren la complejidad y la diversidad de nuestro mundo. Creando nuevos personajes, podremos conocer otros modelos de masculinidad y feminidad y tendremos más herramientas para cuestionar el modelo hegemónico basado en la guerra de los sexos.

Esta educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad, para aprender a decirnos adiós con amor, para aprender a construir relaciones igualitarias libres de violencia y de machismo. Con estas herramientas podremos construir enormes redes de afecto para hacer frente a la pobreza, a la precariedad, a la explotación. Esas redes serían una forma de resistencia frente a un sistema que no es capaz de asegurar nuestro bienestar ni garantizar nuestros derechos más básicos. Para poder organizarnos mejor, para relacionarnos de otra manera y transformar el mundo en el que vivimos, tenemos que trabajarnos los patriarcados que nos habitan. Liberarnos de la necesidad de dominar a los demás, aprender a convivir con la gente que nos rodea, aprender a querernos sin poseernos, aprender a unirnos y separarnos con amor. Necesitamos nuevas estructuras emocionales, nuevos modelos amorosos, nuevas formas de amarnos que nos permitan relacionarnos horizontalmente, sin jerarquías, sin estructuras de dominación ni sumisión. Necesitamos más amigas, más amigos, y menos enemigos. Necesitamos dejar a un lado a la soledad, multiplicar la gente a la que queremos, ensanchar el concepto de amor, sacarlo a las calles y las plazas, a los lugares de trabajo, al barrio, al estadio de fútbol, al concierto, a la asamblea…. En resumen, necesitamos con urgencia un amor compañero que se parezca a la amistad, un amor libre de machismo y de violencias, un amor en el que puedas ser tú misma, y puedas crecer junto a la otra persona el tiempo que queráis compartir un trocito de vida. Querernos bien, querernos sin hacernos daño: el reto es aprender a tratarnos con amor, a relacionarnos con madurez y con alegría, sin tener que construir sistemas de defensa en una relación en la que no somos enemigos, sino compañeros y compañeras de viaje. Hay que tratar de ser compañeros y compañeras en el amor, porque sólo se puede amar en libertad, y porque creo que es una hermosa forma de amarse: con el amor compañero podemos aprender a querernos mucho, a querernos bien, a juntarnos y separarnos cuando queramos, a estar bien con una misma y con los demás. Creo que en buena compañía es más bonito vivir el presente, se disfrutar más del amor y se vive mejor… Así que me quedo con esta relación entre iguales, con el amor entre compañero, para reivindicar nuestro derecho a celebrar el amor y la amistad. Y no solo en febrero., hay que celebrarlo siempre.

 

 

 

                                                                                                                                       

 

 

Esa virulenta izquierda (Acracia 64)

Casi todo el mundo estará de acuerdo en que vivimos en una sociedad profundamente molesta. una de las manifestaciones más extendidas de la locura de nuestro mundo es el izquierdismo, así que una discusión sobre la psicología del izquierdismo nos puede servir de introducción al debate de los problemas de la sociedad moderna en general.

El izquierdista no es típicamente la clase de persona de la que sus sentimientos de inferioridad hacen de ella un bravucón, un egoista, un valentón, un promotor de sí mismo, un competidor cruel. Esta clase de persona no ha perdido totalmente su confianza. Tiene un déficit en su sentido de poder y en su valor, pero aún se puede concebir teniendo capacidad para ser fuerte, y sus esfuerzos por fortalecer producen su comportamiento desagradable. Alegamos que TODOS, o casi todos, los fanfarrones y los competidores despiadados sufren sentimientos de inferioridad.. Pero el izquierdista: sólo puede sentirse fuerte como miembro de una organización grande o un movimiento de masas con el cual identificarse.

El izquierdista del tipo sobresocializado trata de huir de su correa psicológica y reafirmar su autonomía rebelándose. Pero normalmente no es suficientemente fuerte como para rebelarse contra los valores más básicos de la sociedad. Generalmente hablando, las finalidades izquierdistas de hoy NO están en conflicto con la moral establecida. Antes bien, la izquierda toma un principio de la moral establecida, lo adopta a su manera y entonces acusa a la corriente mayoritaria de la sociedad de violar ese principio. Ejemplos: igualdad racial y de los sexos, ayudar a la gente pobre, paz como opuesto a la guerra, generalmente pacifistas, libertad de expresión, amabilidad a los animales. Aún más fundamental la obligación de la persona de servir a la sociedad y la obligación de la sociedad de hacerse cargo de la persona. Todos estos han sido valores profundamente arraigados de nuestra sociedad (o al menos por mucho tiempo de su clase media y alta). Hay bastantes personas de la clase media y alta que se resisten a algunos de estos valores, pero normalmente su resistencia está más o menos encubierta. Tal resistencia aparece en los medios de masas sólo con una extensión muy limitada. El principal impulso de propaganda en nuestra sociedad es en favor de los valores declarados. La principal razón de que estos valores hayan resultado, por así decirlo, como los valores oficiales de nuestra sociedad es que le son útiles al sistema industrial. La violencia se desaprueba porque trastorna el funcionamiento del sistema. El racismo se desaprueba porque los conflictos étnicos también lo trastornan, y la discriminación malgasta el talento de los miembros de una grupo minoritario que pueden ser útiles para el sistema. La pobreza debe ser <> porque la clase baja causa problemas al sistema y el contacto con ésta abate la moral de las otras clases. Las mujeres son animadas a tener carreras porque su talento es valioso para el sistema y, aún más importante, por medio de trabajos regulares las mujeres están mejor integradas en el sistema y se atan directamente a él antes que a sus familias. esta ayuda a debilitar la solidaridad familiar. (los líderes del sistema dicen que quieren fortalecer la familia, pero lo que realmente quieren decir es que procuran que la familia sirva como herramienta eficaz para socializar a los hijos de acuerdo con sus necesidades. Razonamos que el sistema no puede permitir a la familia o a otro grupo social de pequeña escala ser fuerte y autónomo). Estos valores son explícitamente o implícitamente expresados o presupuestos en mucho del material presentado por los medios de comunicación de corriente de opinión mayoritaria y por el sistema educativo. Los izquierdistas del tipo sobresocilizados, normalmente no se revelan ante estos principios, sino que justifican su hostilidad a la sociedad afirmando (con algún grado de verdad) que está viviendo conforme a ellos.
Los izquierdistas más peligrosos, que son, aquellos que están más hambrientos de poder, estàn frecuentemente caracterizados por la arrogancia o por un enfoque dogmático de la idelogìa. No obstante, lo màs peligrosos de todos pueden ser ciertos tipos de sobresocializados quienes evitan despliegues irritantes de agresividad y se refrenan de hacer publicidad de su izquierdismo, pero trabajan rápido y discretamente promoviendo valores colectivistas, técnicas psicológicas <> para socializar a los niños, la dependencia del individuo al sistema, y todo eso. Estos cripto-izquierdistas (como los podemos llamar) están próximos a ciertos burgueses en lo que atañe a acciones prácticas, pero difieren de ellos en psicología, ideología y motivación. El burgués corriente intenta llevar a la gente bajo control del sistema para proteger su modo de vida, o lo hace simplemente porque sus actividades son convencionales. El criptoizquierdista intenta llevar a la gente bajo el control del sistema porque es un verdadero creyente en una ideologìa colectivista. Se diferencia del izquierdista medio del tipo sobresocializado por el hecho de que su impulso de rebeldía es más débil y está más firmemente socializado. Se diferencia del burgués corriente bien socializado por el hecho de que hay una profunda carencia en su interior que le hace necesario consagrarse a una causa y sumergirse en una colectividad. Y puede que su impulso (bien sublimado) por el poder sea más fuerte que aquel del burgués medio.

Ted. Kaczynsky. (La sociedad Industrial y su futuro)

Maüñimin III: El país de las manzanas o el Puel Willimapu (Acracia 64)

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Lo que antiguamente se conoce como el país de las Manzanas, fue un territorio que se ubica actualmente en el noroeste de la Patagonia, entre tres ríos principales; el Negro hacia el sur, el Colorado hacia el norte y hacia el oeste el Limay; formando una especie de triangulo cordillerano, sumamente fértil. Evidencias arqueológicas contemporáneas apuntan a la existencia de restos materiales de cerámica en las actuales provincias de Newken (Neuquén) y Kürri Leüfü (Río Negro), lo que puede interpretarse como fruto de la temprana influencia williche en la zona, evidentemente, es sumamente importante considerar que la cordillera o Füxa Mawiza, nunca se materializo como una barrera o limite político para los habitantes tanto del Ngulumapu como del Puelmapu, respectivamente. No obstante, es importante precisar que dentro de los límites geográficos del país de las Manzanas también existían otras sociedades como los Poyas, un tipo diferente de sociedad a la mapuche histórica, que practicaba la poliandria, es decir, las mujeres podrían tener varias parejas, además sus maridos tendrían que abandonar la residencia o el toldo de su madre para ir al de su nueva esposa, además de los Gününa küna, quienes fueron bautizados por los primeros williche como tewelche o gente brava, dada las confrontaciones entre estas dos sociedades. El proceso de formación federativo en el Puelmapu, es posterior al del Ngulumapu debido a un fenómeno dispar frente a la presencia wingka, que, en estos dos territorios vario bastante, por un lado, al oeste la presencia hispana fue notablemente constante y obligo a la población de este lado de la cordillera a generar una lógica de organización federativa, con el objetivo de generar una resistencia más o menos colectiva. Por el contrario, la presencia española en Buenos Aires se diluyo luego de 1541, año en que la ciudad fue asolada por los querandíes, guaraníes y charrúas, no obstante, en 1580 fue refundada, teniendo esto profundas repercusiones en la demografía de la región, considerando tanto que los militares españoles asesinaron a la población de forma física, o el hecho puntual de que éstos arrearan el ganado cimarrón hizo que las familias puelche murieran de hambre o producto de las nuevas enfermedades que trajeron los europeos. El país de las Manzanas, debido a su ubicación estratégica en área geográfica cordillerana de difícil acceso, fue un lugar de refugio donde se establecieron miles de familias williche procedentes de diversos territorios, presionadas por los enclaves coloniales de Valdivia, Osorno y Castro, por ende, muchas de estas familias huían de las encomiendas. Las nuevas familias wiliche que se establecieron entre los ríos Colorado y Negro respectivamente, traían consigo semillas de manzanas que plantaron para su sustento propio, ya que la región carecía de araucarias, aunque, existían animales como el luan (guanaco), wemul y el choyke, además de las vacas y caballos criollos que proliferaron en la pampa luego del paso de los españoles en Buenos Aires. Posteriormente, la región siguió recibiendo familias refugiadas desde distintos puntos de la pampa luego de la penetración de los soldados españoles, que, inclusive, llegarían hasta la región donde se encuentra actualmente el lago Nawelwapi, básicamente si consideramos este factor sumado a las malocas que los wingka realizaban desde Chiloé hacia el norte de la Patagonia, generaron un contexto insoportable para la supervivencia de la cultura mapuche en términos generales. No obstante, a finales del siglo XIV este contexto se pudo revertir en base al surgimiento de los Wichan mapu, es decir, la reestructuración política de la sociedad mapuche en pos de supervivencia, como ya mencionamos anteriormente el último de estas organizaciones en crearse en el Ngulumapu sería el Füxa willimapu, cuyo esfuerzo para expulsar a los wingka se vio truncado debido a la formación de Calbuco como un reducto español donde se organizaban ataques en contra de las familias williche.

En la práctica, el Füxa Willimapu fue el Wichan mapu más extenso del Ngulumapu y aparentemente el que contaba con mayor población, no obstante, los williche tuvieron que lidiar con los mismos problemas que sus vecinos del norte, considerando que la presencia hispana no se diluyo con la destrucción de sus fuertes y ciudades, es decir, la voluntad de los españoles de reconquistar su enclave colonial austral no cesaría o por lo menos esto lo entendieron rápidamente las autoridades mapuche en general. Por ende, los williche y kunkunche aprovecharon la incorporación de los individuos que trabajaron para los españoles en sus encomiendas o incluso soldados españoles que ahora servían a los toki (las autoridades militares williche), con el fin de encontrar un territorio donde abundaban las manzanas, los animales y principalmente los caballos cimarrones, que se habían transformado en el motor de la guerra dentro de la sociedad mapuche. Finalmente, se estima que en 1604 Millalikan al frente de su ejército llego al extremo sur del País de las Manzanas, debido a que tomo una ruta alternativa (y más larga) a través de la actual provincia de Palena, tras arrear un número importante de caballos, los williches vencieron a las reducidas huestes españolas que estaban en búsqueda de animales y esclavos, esto sumado a que muchos williche reconocieron la prominente familia del célebre Toki Millalikan, convenció a sus nuevos aliados que la formaran junto a él un nuevo Wichan mapu.

Los objetivos que se plantearon entre las autoridades manzaneras y williche fueron prácticamente unánimes, los españoles dejarían de ser un dolor de cabeza para las familias de este territorio si los weychafe lograban arrebatarles el ganado suelto que los españoles habían estado arriando en la pampa, dejándolos en cercos que impedían cazar a estos animales como se hacía recurrentemente cuando el ganado cimarrón estaba suelto. Naturalmente, como era de esperar la unión general de un número indeterminado de familias que no compartían un vínculo familiar común, es decir, provenían de territorios diferentes o incluso pertenecían a una cultura diferente como los poyas, fue compleja, pero, la presión de los españoles, sumado a que tanto los williche como los kunkunche supieron hacer alarde de sus avances tecnológicos, estratégicos y militares fueron un factor determinante para que gran parte de los Gününa küna se incorporaran al ejercito de Millalikan (a punta de lanza). Evidentemente, la estrategia de dejar a los españoles sin recursos (ganado) fue un éxito rotundo, ya que sin los caballos su desplazamiento era sumamente lento, lo que, sumado a la destrucción de los cercos, termino con la presencia winka en el Puelmapu, lo que llevo a los williche a llegar hasta la actual Bahía Blanca, sorprendentemente, los williche cambiaron la balanza de poder, esparciendo su influencia cultural por toda la pampa.

Para la mayoría de nuestros lectores, les puede sonar un poco extraño que el incremento de poder y recursos que generaron tanto los williche como los manzaneros hayan generado una suerte de guerras fratricidas entre sus vecinos los pewenche y los tewelche de más al sur, no obstante, como se reiteró en capítulos anteriores sobre el Mauñimin, generar una lógica federativa era un medio y no un fin en sí mismo, es decir, la guerra por así decirlo o el malón en realidad era un fenómeno necesario para el balance de poder y es un factor imprescindible para evitar la conformación de una estructura de poder separado del cuerpo social o en términos más simple un Estado. De tal modo, por su ubicación estratégica el país de las manzanas se constituyó como un lugar de paso entre el Ngulumapu y el Puelmapu, ya que los williche establecieron una red comercial o un trafkintuwe que iría desde Bahía Blanca hasta Pukatriwe pasando por este wichan mapu, además, el conocimiento de los manzaneros en cuanto a los pasos cordilleranos facilito los malones que realizaban los williche en contra de los pewenche, naturalmente, estos conflictos se fueron condensando con pactos de paz pasajeros, dependiendo del contexto, como, por ejemplo, cuando Buenos Aires recibía refuerzos militares desde España, considerando su ubicación más privilegiada que los puertos de la gobernación de Chile. Desde una perspectiva más cultural, los manzaneros al tener conocimiento de varias lenguas pudieron difundir influencias culturales sumamente fuertes en la población del sur del río Negro.

A fines del siglo XVIII la presencia williche tanto en la pampa, como en el país de las manzanas se fue consolidando cada vez más, hasta el punto que la gente del sur termino ocupando gran parte de la actual provincia de Río Negro, y gran parte del norte de la Patagonia. No obstante, a mediados del siglo XIX muchos williche escapando de la colonización alemana en Valdivia y Llankiwe huyeron hacia el país de las Manzanas, inclusive se sabe que este fenómeno ocurrió incluso durante el contexto de la guerra civil de los criollos chilenos, mal llamada guerra de independencia donde muchos criollos terminaron sus últimos días entre toldos y manzanos. En efecto, a medida que transcurría el siglo XIX la expansión de los Estados nacionales de Chile y Argentina suponían un grave peligro para las familias mapuche tanto en el Puelmapu como en el Ngulumapu, es así que se creó en base a la iniciativa de Juan Kallfükura La Confederación de Salinas Grandes, que Integraron al Ranküllmapu, al Chadimapu, y al País de las Manzanas por un lado y por otro a los Pewenche, Wenteche, además, de los territorios que estaban bajo la influencia cultural y política del Lof de Külche, cada Wichan mapu nombro un Ñizol longko, de ahí, que el representante de los manzaneros fue Valentín Sayweke, quien junto a Vicente Katxiano Pincen, Panguitruz Güer, Juan Katriel, Juan Kallfükurrá y su hijo Manuel Namunkurrá, además, de Manuel Baigorrita un gaucha, opusieron una resistencia que perduraría tres décadas.

La industrialización de la guerra termino quebrando la resistencia mapuche en la pampa y en la Araucanía respectivamente, los últimos actos de resistencia de Manuel Namunkurrá en Ñorkin, actual provincia de Neuquén, concluyeron con su rendición en 1884, la coalición de chadiche y pewenche en la cordillera no fue capaz de soportar el crudo invierno, además de los embates del ejército argentino. Julio Argentino Rocka, uno de los mayores genocidas que ha existido en el continente, un hombre que pasaría a la historia de su país por asesinar más seres humanos que Perón o Videla solo le bastaba ocupar el norte de la Patagonia, donde se encontraba el país de las Manzanas, territorio que aún contaba con unos sesenta mil habitantes, no obstante, su población se redujo considerablemente en un par de años, luego de que Rocka invadiera el Lago Nawelwapi, las tolderías se trasladarían hacia Chubut donde un grupo de tres mil williche trato de organizar una suerte de resistencia, aliándose con los tewelche, todo esto sería en vano, ya que a finales de 1885 Valentín Sayweke, Inakayal, entre otros longko manzaneros presentaron su rendición a Rocka en el fuerte de Junín de los Andes. De la población numerosa que ostento el país de las Manzanas, a fines del siglo XIX a duras penas sobrevivían tres mil almas, que fueron deportadas a Buenos Aires, muchos niños fueron adquiridos en subastas, los últimos longko y sus weychafe caminaron por las calles de la capital argentina engrillados ¿este es el gran triunfo de la civilización de la cual tanto se jactan los políticas argentinos y chilenos de la época?

 

El Lanquino Ácrata.

Articulo y periódico completo aquí https://periodicoacracia.files.wordpress.com/2017/03/acracia64-online.pdf

Acracia N°64 (marzo 2017)

Estimades compañeres disculpando el retraso en la entrega de la publicación del mes de marzo (N°64), les dejamos dicha publicación en PDF para que puedan descargar y piratear. En las próximas semanas estaremos reanudando la entrega en papel del periódico, por lo que nos pueden escribir a unionacrata@gmail.com para solicitar ejemplares pasados.

Entre los contenidos de la Acracia 64 encontraran:

-Nota editorial: La inmensa afinidad (Pág 2)
-Maüñimin III: El país de las manzanas (Pág 3)
-Poesía: Al fin y al cabo todo muere (Pág 4)
-El amor se esta poniendo de moda (Pág 5)
-Lanzamiento libro “Negros Cisnes” (Pág 8)
-Prólogo al libro “Cuba: pasado mañana” (Pág 9)
-Esa virulenta izquierda (Pág 10)
-Grupos autónomos de la FALV (Pág 12)

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