Un cristiano en su deber (Acracia n82)

n83f

En determinado momento, Jesús se vio enfrentado ante los sacerdotes y fariseos (los religiosos de la época) en el siguiente cuestionamiento: ¿Es lícito pagar tributo a César, o no? Jesús conociendo la malicia de ellos y en discernimiento hacia esta pregunta les respondió diciendo “¿Por qué me tientan, hipócritas? Muéstrenme la moneda del tributo”, y ellos al hacerlo Jesús les pregunta: “¿De quién es la imagen y la inscripción?”, responden: “De César”. Entonces Él les dice: “Dad al César lo de César, y a Dios lo de Dios”. En esta controversial escena se ven dos cosas: A) el conocimiento que tenía Jesús de la situación política-social que se vivía en ese tiempo en el pueblo de Israel, al cual NO quedaba exento de esto ya que era un ciudadano más; B) esto no lo hacía a él ser un activista político judío como pensaban muchos (ya que por eso le decían el rey de los judíos, título que le dieron al momento de ser crucificado), ya que Su reino era de manera espiritual y no política. Él era, en cierta manera, responsable cívicamente. Esto deja al cristiano ignorante del hoy con muchas dudas, esto es ya que no se tiene entendimiento de qué es lo que se está viviendo en el hoy en día, tanto espiritualmente como socialmente, y prefiere hacer caso omiso de la vivencia político-social de su entorno y encerrarse en un terrible ostracismo. Es lo que lamentablemente se ve hoy en día, donde un grupo casi ínfimo de cristianos alza su voz a los hechos actuales en público dándose cuenta de que la frase “al César lo del César” es en otras palabras “NO dejar de lado la actividad cívica, sin dejar a un lado mi vida cristiana”, pero el resto en su mayoría prefiere callar y solamente dar “a Dios lo que es de Dios” sin hacerse participe, y a la vez ama inconscientemente ser cómplice de los delitos Gubernamentales y Estatales que se vienen acarreando, por temor a verse “en contra de las autoridades”, sujetándose a un mal liderazgo gubernamental, lo cual es ilógico. El cristiano es libre de obedecer al Estado, pero también de resistir al Estado cuando éste se pone contra Dios y su ley (como lo indiqué en el artículo anterior). En este caso, no vale invocar el principio del orden recibido de los superiores, como suelen hacer ante los tribunales los responsables de crímenes de guerra. Antes que a los hombres, hay que obedecer a Dios y a la propia conciencia. Ya no se puede dar a César el alma, ya que le pertenece Dios.

Con mucha sinceridad, lo que he vivido estos días con este gran despertar de Chile, ha provocado en mí salir de esas “cuatro paredes cristianas” para poder ser eficaz como tal (esto es como cristiano) y como ciudadano, para ser como Jesús y sus apóstoles que en ciertos momentos realizaron actos de desobediencia civil confrontando lo torcido y corrompido. He analizado, he escudriñado y he discernido que el vivir bajo un Gobierno injusto y sin equidad dado a la ambición y avaricia, ha acarreado para sí mismos y para quienes viven con inferioridad, un mal terrible. Esto en algunos momentos me ha quitado alegría, me ha quitado contentamiento, me ha dado impotencia, me ha traído enojo y hasta he llorado, pero luego vuelve la templanza al ver que poco a poco se abren las puertas para realizar algo nuevo en Chile, un nuevo comienzo. Y versículos como “El que aumenta su fortuna con interés y usura, Para el que se apiada de los pobres la acumula” Prov. 28:8; “El hombre rico es sabio en su propia opinión, pero el pobre que es inteligente lo escudriña.” Prov. 28:11; “León rugiente y oso hambriento es el gobernante impío para un pueblo pobre. El príncipe imprudente oprime a muchos, pero el que aborrece la avaricia, prolongará sus días. El hombre culpable de homicidio corre a la fosa: ¡Nadie lo detenga!” Prov. 28:15-17; “El hombre leal abunda en bendiciones, Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará impune. El hombre de pérfida mirada se afana por enriquecerse, y no sabe que lo alcanzará la miseria.” Prov. 28:20; “Cuando los malvados mandan, los crímenes aumentan, pero los justos presenciarán su caída” Prov. 29:16; “La soberbia del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde recibirá honra. El que se asocia a un ladrón aborrece su propia alma, Oye la maldición, pero no lo denuncia.” Prov. 29:23-24, han traído paz en abundancia a mí, a mi corazón y a mi espíritu, ya que sé de manera inamovible que la Justicia está a la vuelta de esta esquina. Cristianos: no dejen de lado ni menosprecien lo que se le debe dar al César (tomando la frase), ya que el poder político viene de Dios, pero Dios quiere que los hombres y los pueblos organicen su convivencia según nuestra propia responsabilidad. No es bueno esconderse en cuatro paredes cantando “aleluyas”. Bendiciones.

Marlo Curtier. Desde Antofagasta

 

“Creo que es necesario educar a las nuevas
generaciones en el valor de la derrota. En
manejarse en ella. En la humanidad que de
ella emerge. En construir una identidad capaz de advertir una comunidad de destino,
en la que se pueda fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean
afectados. En no ser un trepador social, en
no pasar sobre el cuerpo de los otros para
llegar primero. Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de hacedores
falsos y oportunistas, de gente importante,
que ocupa el poder, que escamotea el presente, ni qué decir el futuro, de todos los
neuróticos del éxito, del figurar, del llegar
a ser. Ante esta antropología del ganador,
de lejos prefiero al que pierde”.
Pier Paolo Pasolini.

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