El amor se esta poniendo de moda

que viva

Somos cada vez más las personas que creemos que otras formas de desearse y amarse son posibles, el amor se está poniendo de moda: ya no es un asunto del que avergonzarse, ya por fin la gente entiende que no es un asunto tuyo que pertenece a la esfera de tu intimidad y privacidad. Es un asunto colectivo: lo romántico es político. Aprendemos a amar a través de la familia, la socialización, y la educación. Nos meten el romanticismo patriarcal en vena a través de la cultura: con mitos, estereotipos y roles sublimados nos explican qué es lo anormal y qué es lo normal, cómo son las mujeres y cómo son los hombres, y cómo se relacionan entre ellos. Nuestra cultura es patriarcal, nuestra forma de relacionarnos es, pues, patriarcal. La ideología de la construcción social y cultural del amor es patriarcal y capitalista, por eso amamos todos así, y no de otra manera. La buena noticia es que el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además creo que tiene un hermoso y noble potencial revolucionario. En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie. Es el único remedio para luchar contra la soledad del individualismo, y es la única cura posible ante las enfermedades de transmisión social (homofobia, lesbofobia, transfobia, xenofobia y racismo, misoginia, machismo, clasismo, gordofobia, etc.).

Frente al paraíso romántico individual que nos promete el amor eterno, somos muchas los que seguimos deseando alcanzar la utopía colectiva, aquella en la que todos nos salvamos creando redes de cooperación y ayuda mutua. El capitalismo nos quiere aislados, de dos en dos, en niditos de amor en los que nos permanecemos muy ocupados sosteniendo inútiles luchas de poder, tratando de adaptar los mitos del romanticismo patriarcal a la realidad sin mucho éxito. El capitalismo patriarcal nos quiere celosos, monógamos, posesivos, amargados, miedosos, con complejos e inseguridades, y sumergidos en las guerras románticas, entretenidos en el diseño de estrategias que nos sirvan para retener al otro, para enamorar al otro, para dominarlo y hacerlo nuestro. El patriarcado neoliberal nos quiere divididos en dos grupos, y nos hace creer que hombres y mujeres somos muy diferentes, pero complementarios. Somos mitades que, si se juntan, forman una unidad perfecta. En realidad, estas milongas románticas sirven para que  asumamos como natural esta forma de organizarse en jerarquías de manera que unos pocos dominen al resto. Sólo que en lugar de luchar contra los pocos que tienen el poder, los medios, las tierras, los bancos, y los puestos de poder, lo que el capitalismo quiere es que nos entretengamos mejor en hacer la guerra permanente contra nosotras mismas, y entre nosotras. Si lo pensáis bien, cuanto más tiempo y energía malgastamos en estas batallas, menos dedicamos a la lucha por nuestros derechos fundamentales. Cuanto más insatisfechas estamos, más queremos escapar de la realidad que no nos gusta, por eso nos encantan los deportes de riesgo, la fiesta, las drogas naturales y las de diseño, las legales y las ilegales, los viajes exóticos, las novelas y películas románticas. En esto consiste el romanticismo patriarcal: ya en el siglo XIX se vio que los románticos en lugar de cambiar colectivamente la realidad que no les hacía felices, preferían construir su propio paraíso del amor, perderse en ensoñaciones, escribir poemas y cuentos muy trágicos o muy lindos. Y al final como la realidad nunca casaba con sus sueños, y su amor no era correspondido, después de quejarse mucho en sus obras artísticas se pegaban un tiro para pasar al olimpo de los mártires románticos, esos seres sensibles y extraordinarios incapaces de aceptar un rechazo o de asumir la realidad. Nada de querer lo mejor para la sociedad de su tiempo: los románticos querían su droga del amor, y vivían felices  soñando con la llegada al paraíso, ese lugar en el que una sola persona cubrirá todas nuestras necesidades emocionales y materiales, ese espacio el que seremos felices para siempre. Y, sin embargo, no todo el mundo se aísla y malgasta su tiempo en buscar su media naranja para salvarse a sí mismos. Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor, y soñamos con poder parar la maquinaria de la explotación a la que estamos sometidos los humanos, los animales y la naturaleza. Sabemos que podemos organizarnos económica, social y políticamente de otra manera, y que nuestras relaciones podrían mejorar o cambiar si nos lo trabajamos individual y colectivamente.

Somos unos pocos, pero somos cada vez más. Leemos libros y blogs, nos apuntamos a talleres, lo trabajamos en nuestras asambleas, lo convertimos en tema de tesis doctoral, lo compartimos con nuestros grupos de amiga y amigos… vamos buscando la manera de querernos más y mejor, de expandir el amor en forma de redes de afecto, de construir relaciones en red que funcionen bajo los principios de la solidaridad, la cooperación, la empatía, y la ayuda mutua. Si nos quieren compitiendo entre nosotros, peleando por los escasos recursos, explotados por unos pocos, y echándonos la culpa los unos a los otros, el camino para salir de la barbarie no es la salvación individual, sino la colectiva. Juntos somos mejores, y hoy, que me levanté optimista, me di cuenta de que somos cada vez más los que estamos apostándole al amor solidario, y a la amor compañero: un amor en el que cabemos todas y todos, sin exclusiones y sin violencias. Estamos construyendo una nueva filosofía del amor que no sea jerárquico ni se base en el concepto de propiedad privada. No queremos las estructuras verticales, no queremos someternos o dominar, sino aprender a crear relaciones horizontales y en red.

El amor compañero es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para organizar nuestros recursos, para construir normas propias, para destrozar las antiguas estructuras que nos oprimen…Este amor compañero está basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad, y la generosidad. Es ese amor de la gente que se trata de tú a tú, que se relaciona desde la empatía y desde el intercambio de energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente. Es una forma de quererse basada en la solidaridad y el compañerismo, y sirve no sólo para practicarlo en la fábrica, en la oficina, en la asamblea, además sirve también para la pareja. El amor compañero en pareja consiste en juntarse libremente para compartir la vida el ratito o los ratitos que queramos estar juntos. No se construye como el amor romántico desde el interés o la necesidad, sino desde la libertad y las ganas de estar juntos. En el amor compañero no se firman contratos esclavizantes ni se hacen promesas irreales de futuro: se disfruta como se disfruta la amistad, en el aquí y el ahora. Yo concibo el amor compañero como una forma de relacionarse libre de violencia, y de machismo. Lo construyo con mi pareja trabajándome mucho por dentro, y se vive mucho mejor sin sentimientos de posesividad, sin celos, sin miedos y sin obsesiones. Se trata de disfrutar, de acompañarse, de pasarlo bien, de darse calorcito humano, de reírse mucho, de conversar rico, de compartir placeres, de crecer juntos, de cuidarse mutuamente. El amor compañero se expande y se multiplica, y da para abastecer a todo el entorno de los enamorados, nunca se encierra en sí mismo. No importa si es monógamo o poliamoroso, que permanezca estable o vaya cambiando, no importa si es entre dos o si hay más participantes, lo importante es que la relación esté llena de amor del bueno. El amor compañero está basado en la honestidad y la coherencia, dos de sus pilares fundamentales. Por eso se parece mucho a la amistad, y además tiene mucho y muy buen sexo. Porque se ha alejado de los mandatos que reducen el placer a la fricción de los genitales y no se centra en el coito, sino en el placer de todo el cuerpo, y en el de todos los cuerpos de las personas a las que nos unimos para compartir y disfrutar. Es una manera de vivir el erotismo sin sadismo y sin masoquismo. En ella se comparte la responsabilidad de la anticoncepción y la reproducción, se trabaja en equipo, se aprende en compañía. En el amor compañero el sexo no se utiliza a cambio de amor. El sexo es para comunicarse, y disfrutar: no se concibe como una moneda de cambio ni una transacción, y no se concibe separado del amor: el sexoamor es una forma de quererse, no son dos cosas diferentes.

Así pienso y siento yo el amor compañero: gente que se relaciona desde la coherencia entre lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. La relación se construye desde la idea de que yo tengo los mismos derechos que tú, y podemos tratarnos como compañeros el tiempo que estemos juntos, y podemos seguir queriéndonos durante la ruptura, y después. No se pierde en tiempo en guerras, los enamorados no se convierten en enemigos, no hace falta diseñar estrategias, jugadas sucias, no es necesario manipular: el amor compañero se construye desde la amistad, la honestidad y la confianza mutua, con mucho respeto y sinceridad. El compañerismo es, pues, una forma de relacionarse con la gente igualitariamente, sin jerarquías, sin dominación ni sumisión, sin sufrimientos, sin dependencias. Es una forma de relación que construimos con los amigos y las amigas: también podemos hacerlo con la pareja. Cuesta mucho, creo que sobre todo les cuesta mucho a los hombres, porque en la cultura patriarcal los compañeros son siempre otros hombres. Las mujeres se representan siempre solas, sin amigas, ni hermanas, ni madre, ni primas, ni vecinas, ni compañeras de grupo, de casa o de trabajo. Los hombres en cambio valoran mucho sus amistades con otros hombres, y en la adolescencia y la juventud jamás consideran que nosotras seamos sus iguales. Somos gente rara, somos distintas, somos inferiores, somos misteriosas, y sólo se relacionan con nosotras para follar, porque una chica no es una persona digna de ser tu amiga, es una cosa a la que conquistar, usar y tirar. Ese es el machismo más rancio que impide a los hombres disfrutar del amor compañero con otras mujeres. Por eso es tan importante derribar los prejuicios y los estereotipos: tenemos que darnos la oportunidad de conocernos, de desobedecer los mandatos de género, de pensar juntos el tema del amor, de desmontar y desmitificar el amor, de cuestionarnos a nosotras mismas y cuestionar la cultura del amor en la que hemos sido educadas.

Yo soy optimista, creo que desde que terminé mi tesis sobre el amor romántico, cada vez siento que somos muchos escribiendo, debatiendo, usando la imaginación, y reconstruyendo el amor. Queremos liberarnos del masoquismo romántico, de las relaciones infernales, de los miedos, los odios y las guerras, los sacrificios, los sufrimientos, las etiquetas, las jerarquías, las dicotomías, los estereotipos mandatos de género, los egoísmos, y la violencia. Y creo que es un trabajo apasionante el poder hacerlo en pareja, y a solas, y con la gente. Son muchos años de patriarcado encima, ni lesbianas, bisexuales ni gays se salvan, también tienen que trabajárselo como las heteras. No vamos a borrar de un plumazo todo lo que heredamos de nuestros ancestros porque despatriarcalizarse requiere de mucho trabajo: tenemos que dejar de etiquetar y generalizar, tenemos que dejar de utilizar el pensamiento binario y empezar a utilizar el pensamiento complejo para poder entender todos los patriarcados que nos habitan. Gracias a ese trabajo de desmontar el romanticismo patriarcal, podemos fabricar nuestras propias herramientas para aprender a querernos bien. Sería más fácil si de pequeñas recibiésemos educación sexual y emocional para aprender a expresar y gestionar nuestros sentimientos, para aprender a disfrutar con la diversidad, para aprender a relacionarnos en igualdad. Si nos enseñasen en la escuela a aprender a relacionarnos desde el buen trato y el respeto mutuo, a desaprender todas las estructuras, y a desaprender la violencia romántica. Si en las escuelas pudiésemos analizar la realidad desde una perspectiva crítica, cuestionaríamos todos los mitos con los que nos seduce el romanticismo patriarcal. El objetivo es que nos creamos todo el cuento, y nos entretengamos en soñar un paraíso individual con el que olvidarnos del mundo. Para no caer en la estructura machista del romanticismo, tenemos que contarnos otros cuentos, darle la vuelta a las historias, imaginar otros finales felices posibles, eliminar los príncipes azules y las desvalidas y sumisas princesas rosas, crear personajes potentes que muestren la complejidad y la diversidad de nuestro mundo. Creando nuevos personajes, podremos conocer otros modelos de masculinidad y feminidad y tendremos más herramientas para cuestionar el modelo hegemónico basado en la guerra de los sexos.

Esta educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad, para aprender a decirnos adiós con amor, para aprender a construir relaciones igualitarias libres de violencia y de machismo. Con estas herramientas podremos construir enormes redes de afecto para hacer frente a la pobreza, a la precariedad, a la explotación. Esas redes serían una forma de resistencia frente a un sistema que no es capaz de asegurar nuestro bienestar ni garantizar nuestros derechos más básicos. Para poder organizarnos mejor, para relacionarnos de otra manera y transformar el mundo en el que vivimos, tenemos que trabajarnos los patriarcados que nos habitan. Liberarnos de la necesidad de dominar a los demás, aprender a convivir con la gente que nos rodea, aprender a querernos sin poseernos, aprender a unirnos y separarnos con amor. Necesitamos nuevas estructuras emocionales, nuevos modelos amorosos, nuevas formas de amarnos que nos permitan relacionarnos horizontalmente, sin jerarquías, sin estructuras de dominación ni sumisión. Necesitamos más amigas, más amigos, y menos enemigos. Necesitamos dejar a un lado a la soledad, multiplicar la gente a la que queremos, ensanchar el concepto de amor, sacarlo a las calles y las plazas, a los lugares de trabajo, al barrio, al estadio de fútbol, al concierto, a la asamblea…. En resumen, necesitamos con urgencia un amor compañero que se parezca a la amistad, un amor libre de machismo y de violencias, un amor en el que puedas ser tú misma, y puedas crecer junto a la otra persona el tiempo que queráis compartir un trocito de vida. Querernos bien, querernos sin hacernos daño: el reto es aprender a tratarnos con amor, a relacionarnos con madurez y con alegría, sin tener que construir sistemas de defensa en una relación en la que no somos enemigos, sino compañeros y compañeras de viaje. Hay que tratar de ser compañeros y compañeras en el amor, porque sólo se puede amar en libertad, y porque creo que es una hermosa forma de amarse: con el amor compañero podemos aprender a querernos mucho, a querernos bien, a juntarnos y separarnos cuando queramos, a estar bien con una misma y con los demás. Creo que en buena compañía es más bonito vivir el presente, se disfrutar más del amor y se vive mejor… Así que me quedo con esta relación entre iguales, con el amor entre compañero, para reivindicar nuestro derecho a celebrar el amor y la amistad. Y no solo en febrero., hay que celebrarlo siempre.

 

 

 

                                                                                                                                       

 

 

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Esa virulenta izquierda (Acracia 64)

Casi todo el mundo estará de acuerdo en que vivimos en una sociedad profundamente molesta. una de las manifestaciones más extendidas de la locura de nuestro mundo es el izquierdismo, así que una discusión sobre la psicología del izquierdismo nos puede servir de introducción al debate de los problemas de la sociedad moderna en general.

El izquierdista no es típicamente la clase de persona de la que sus sentimientos de inferioridad hacen de ella un bravucón, un egoista, un valentón, un promotor de sí mismo, un competidor cruel. Esta clase de persona no ha perdido totalmente su confianza. Tiene un déficit en su sentido de poder y en su valor, pero aún se puede concebir teniendo capacidad para ser fuerte, y sus esfuerzos por fortalecer producen su comportamiento desagradable. Alegamos que TODOS, o casi todos, los fanfarrones y los competidores despiadados sufren sentimientos de inferioridad.. Pero el izquierdista: sólo puede sentirse fuerte como miembro de una organización grande o un movimiento de masas con el cual identificarse.

El izquierdista del tipo sobresocializado trata de huir de su correa psicológica y reafirmar su autonomía rebelándose. Pero normalmente no es suficientemente fuerte como para rebelarse contra los valores más básicos de la sociedad. Generalmente hablando, las finalidades izquierdistas de hoy NO están en conflicto con la moral establecida. Antes bien, la izquierda toma un principio de la moral establecida, lo adopta a su manera y entonces acusa a la corriente mayoritaria de la sociedad de violar ese principio. Ejemplos: igualdad racial y de los sexos, ayudar a la gente pobre, paz como opuesto a la guerra, generalmente pacifistas, libertad de expresión, amabilidad a los animales. Aún más fundamental la obligación de la persona de servir a la sociedad y la obligación de la sociedad de hacerse cargo de la persona. Todos estos han sido valores profundamente arraigados de nuestra sociedad (o al menos por mucho tiempo de su clase media y alta). Hay bastantes personas de la clase media y alta que se resisten a algunos de estos valores, pero normalmente su resistencia está más o menos encubierta. Tal resistencia aparece en los medios de masas sólo con una extensión muy limitada. El principal impulso de propaganda en nuestra sociedad es en favor de los valores declarados. La principal razón de que estos valores hayan resultado, por así decirlo, como los valores oficiales de nuestra sociedad es que le son útiles al sistema industrial. La violencia se desaprueba porque trastorna el funcionamiento del sistema. El racismo se desaprueba porque los conflictos étnicos también lo trastornan, y la discriminación malgasta el talento de los miembros de una grupo minoritario que pueden ser útiles para el sistema. La pobreza debe ser <> porque la clase baja causa problemas al sistema y el contacto con ésta abate la moral de las otras clases. Las mujeres son animadas a tener carreras porque su talento es valioso para el sistema y, aún más importante, por medio de trabajos regulares las mujeres están mejor integradas en el sistema y se atan directamente a él antes que a sus familias. esta ayuda a debilitar la solidaridad familiar. (los líderes del sistema dicen que quieren fortalecer la familia, pero lo que realmente quieren decir es que procuran que la familia sirva como herramienta eficaz para socializar a los hijos de acuerdo con sus necesidades. Razonamos que el sistema no puede permitir a la familia o a otro grupo social de pequeña escala ser fuerte y autónomo). Estos valores son explícitamente o implícitamente expresados o presupuestos en mucho del material presentado por los medios de comunicación de corriente de opinión mayoritaria y por el sistema educativo. Los izquierdistas del tipo sobresocilizados, normalmente no se revelan ante estos principios, sino que justifican su hostilidad a la sociedad afirmando (con algún grado de verdad) que está viviendo conforme a ellos.
Los izquierdistas más peligrosos, que son, aquellos que están más hambrientos de poder, estàn frecuentemente caracterizados por la arrogancia o por un enfoque dogmático de la idelogìa. No obstante, lo màs peligrosos de todos pueden ser ciertos tipos de sobresocializados quienes evitan despliegues irritantes de agresividad y se refrenan de hacer publicidad de su izquierdismo, pero trabajan rápido y discretamente promoviendo valores colectivistas, técnicas psicológicas <> para socializar a los niños, la dependencia del individuo al sistema, y todo eso. Estos cripto-izquierdistas (como los podemos llamar) están próximos a ciertos burgueses en lo que atañe a acciones prácticas, pero difieren de ellos en psicología, ideología y motivación. El burgués corriente intenta llevar a la gente bajo control del sistema para proteger su modo de vida, o lo hace simplemente porque sus actividades son convencionales. El criptoizquierdista intenta llevar a la gente bajo el control del sistema porque es un verdadero creyente en una ideologìa colectivista. Se diferencia del izquierdista medio del tipo sobresocializado por el hecho de que su impulso de rebeldía es más débil y está más firmemente socializado. Se diferencia del burgués corriente bien socializado por el hecho de que hay una profunda carencia en su interior que le hace necesario consagrarse a una causa y sumergirse en una colectividad. Y puede que su impulso (bien sublimado) por el poder sea más fuerte que aquel del burgués medio.

Ted. Kaczynsky. (La sociedad Industrial y su futuro)

Maüñimin III: El país de las manzanas o el Puel Willimapu (Acracia 64)

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Lo que antiguamente se conoce como el país de las Manzanas, fue un territorio que se ubica actualmente en el noroeste de la Patagonia, entre tres ríos principales; el Negro hacia el sur, el Colorado hacia el norte y hacia el oeste el Limay; formando una especie de triangulo cordillerano, sumamente fértil. Evidencias arqueológicas contemporáneas apuntan a la existencia de restos materiales de cerámica en las actuales provincias de Newken (Neuquén) y Kürri Leüfü (Río Negro), lo que puede interpretarse como fruto de la temprana influencia williche en la zona, evidentemente, es sumamente importante considerar que la cordillera o Füxa Mawiza, nunca se materializo como una barrera o limite político para los habitantes tanto del Ngulumapu como del Puelmapu, respectivamente. No obstante, es importante precisar que dentro de los límites geográficos del país de las Manzanas también existían otras sociedades como los Poyas, un tipo diferente de sociedad a la mapuche histórica, que practicaba la poliandria, es decir, las mujeres podrían tener varias parejas, además sus maridos tendrían que abandonar la residencia o el toldo de su madre para ir al de su nueva esposa, además de los Gününa küna, quienes fueron bautizados por los primeros williche como tewelche o gente brava, dada las confrontaciones entre estas dos sociedades. El proceso de formación federativo en el Puelmapu, es posterior al del Ngulumapu debido a un fenómeno dispar frente a la presencia wingka, que, en estos dos territorios vario bastante, por un lado, al oeste la presencia hispana fue notablemente constante y obligo a la población de este lado de la cordillera a generar una lógica de organización federativa, con el objetivo de generar una resistencia más o menos colectiva. Por el contrario, la presencia española en Buenos Aires se diluyo luego de 1541, año en que la ciudad fue asolada por los querandíes, guaraníes y charrúas, no obstante, en 1580 fue refundada, teniendo esto profundas repercusiones en la demografía de la región, considerando tanto que los militares españoles asesinaron a la población de forma física, o el hecho puntual de que éstos arrearan el ganado cimarrón hizo que las familias puelche murieran de hambre o producto de las nuevas enfermedades que trajeron los europeos. El país de las Manzanas, debido a su ubicación estratégica en área geográfica cordillerana de difícil acceso, fue un lugar de refugio donde se establecieron miles de familias williche procedentes de diversos territorios, presionadas por los enclaves coloniales de Valdivia, Osorno y Castro, por ende, muchas de estas familias huían de las encomiendas. Las nuevas familias wiliche que se establecieron entre los ríos Colorado y Negro respectivamente, traían consigo semillas de manzanas que plantaron para su sustento propio, ya que la región carecía de araucarias, aunque, existían animales como el luan (guanaco), wemul y el choyke, además de las vacas y caballos criollos que proliferaron en la pampa luego del paso de los españoles en Buenos Aires. Posteriormente, la región siguió recibiendo familias refugiadas desde distintos puntos de la pampa luego de la penetración de los soldados españoles, que, inclusive, llegarían hasta la región donde se encuentra actualmente el lago Nawelwapi, básicamente si consideramos este factor sumado a las malocas que los wingka realizaban desde Chiloé hacia el norte de la Patagonia, generaron un contexto insoportable para la supervivencia de la cultura mapuche en términos generales. No obstante, a finales del siglo XIV este contexto se pudo revertir en base al surgimiento de los Wichan mapu, es decir, la reestructuración política de la sociedad mapuche en pos de supervivencia, como ya mencionamos anteriormente el último de estas organizaciones en crearse en el Ngulumapu sería el Füxa willimapu, cuyo esfuerzo para expulsar a los wingka se vio truncado debido a la formación de Calbuco como un reducto español donde se organizaban ataques en contra de las familias williche.

En la práctica, el Füxa Willimapu fue el Wichan mapu más extenso del Ngulumapu y aparentemente el que contaba con mayor población, no obstante, los williche tuvieron que lidiar con los mismos problemas que sus vecinos del norte, considerando que la presencia hispana no se diluyo con la destrucción de sus fuertes y ciudades, es decir, la voluntad de los españoles de reconquistar su enclave colonial austral no cesaría o por lo menos esto lo entendieron rápidamente las autoridades mapuche en general. Por ende, los williche y kunkunche aprovecharon la incorporación de los individuos que trabajaron para los españoles en sus encomiendas o incluso soldados españoles que ahora servían a los toki (las autoridades militares williche), con el fin de encontrar un territorio donde abundaban las manzanas, los animales y principalmente los caballos cimarrones, que se habían transformado en el motor de la guerra dentro de la sociedad mapuche. Finalmente, se estima que en 1604 Millalikan al frente de su ejército llego al extremo sur del País de las Manzanas, debido a que tomo una ruta alternativa (y más larga) a través de la actual provincia de Palena, tras arrear un número importante de caballos, los williches vencieron a las reducidas huestes españolas que estaban en búsqueda de animales y esclavos, esto sumado a que muchos williche reconocieron la prominente familia del célebre Toki Millalikan, convenció a sus nuevos aliados que la formaran junto a él un nuevo Wichan mapu.

Los objetivos que se plantearon entre las autoridades manzaneras y williche fueron prácticamente unánimes, los españoles dejarían de ser un dolor de cabeza para las familias de este territorio si los weychafe lograban arrebatarles el ganado suelto que los españoles habían estado arriando en la pampa, dejándolos en cercos que impedían cazar a estos animales como se hacía recurrentemente cuando el ganado cimarrón estaba suelto. Naturalmente, como era de esperar la unión general de un número indeterminado de familias que no compartían un vínculo familiar común, es decir, provenían de territorios diferentes o incluso pertenecían a una cultura diferente como los poyas, fue compleja, pero, la presión de los españoles, sumado a que tanto los williche como los kunkunche supieron hacer alarde de sus avances tecnológicos, estratégicos y militares fueron un factor determinante para que gran parte de los Gününa küna se incorporaran al ejercito de Millalikan (a punta de lanza). Evidentemente, la estrategia de dejar a los españoles sin recursos (ganado) fue un éxito rotundo, ya que sin los caballos su desplazamiento era sumamente lento, lo que, sumado a la destrucción de los cercos, termino con la presencia winka en el Puelmapu, lo que llevo a los williche a llegar hasta la actual Bahía Blanca, sorprendentemente, los williche cambiaron la balanza de poder, esparciendo su influencia cultural por toda la pampa.

Para la mayoría de nuestros lectores, les puede sonar un poco extraño que el incremento de poder y recursos que generaron tanto los williche como los manzaneros hayan generado una suerte de guerras fratricidas entre sus vecinos los pewenche y los tewelche de más al sur, no obstante, como se reiteró en capítulos anteriores sobre el Mauñimin, generar una lógica federativa era un medio y no un fin en sí mismo, es decir, la guerra por así decirlo o el malón en realidad era un fenómeno necesario para el balance de poder y es un factor imprescindible para evitar la conformación de una estructura de poder separado del cuerpo social o en términos más simple un Estado. De tal modo, por su ubicación estratégica el país de las manzanas se constituyó como un lugar de paso entre el Ngulumapu y el Puelmapu, ya que los williche establecieron una red comercial o un trafkintuwe que iría desde Bahía Blanca hasta Pukatriwe pasando por este wichan mapu, además, el conocimiento de los manzaneros en cuanto a los pasos cordilleranos facilito los malones que realizaban los williche en contra de los pewenche, naturalmente, estos conflictos se fueron condensando con pactos de paz pasajeros, dependiendo del contexto, como, por ejemplo, cuando Buenos Aires recibía refuerzos militares desde España, considerando su ubicación más privilegiada que los puertos de la gobernación de Chile. Desde una perspectiva más cultural, los manzaneros al tener conocimiento de varias lenguas pudieron difundir influencias culturales sumamente fuertes en la población del sur del río Negro.

A fines del siglo XVIII la presencia williche tanto en la pampa, como en el país de las manzanas se fue consolidando cada vez más, hasta el punto que la gente del sur termino ocupando gran parte de la actual provincia de Río Negro, y gran parte del norte de la Patagonia. No obstante, a mediados del siglo XIX muchos williche escapando de la colonización alemana en Valdivia y Llankiwe huyeron hacia el país de las Manzanas, inclusive se sabe que este fenómeno ocurrió incluso durante el contexto de la guerra civil de los criollos chilenos, mal llamada guerra de independencia donde muchos criollos terminaron sus últimos días entre toldos y manzanos. En efecto, a medida que transcurría el siglo XIX la expansión de los Estados nacionales de Chile y Argentina suponían un grave peligro para las familias mapuche tanto en el Puelmapu como en el Ngulumapu, es así que se creó en base a la iniciativa de Juan Kallfükura La Confederación de Salinas Grandes, que Integraron al Ranküllmapu, al Chadimapu, y al País de las Manzanas por un lado y por otro a los Pewenche, Wenteche, además, de los territorios que estaban bajo la influencia cultural y política del Lof de Külche, cada Wichan mapu nombro un Ñizol longko, de ahí, que el representante de los manzaneros fue Valentín Sayweke, quien junto a Vicente Katxiano Pincen, Panguitruz Güer, Juan Katriel, Juan Kallfükurrá y su hijo Manuel Namunkurrá, además, de Manuel Baigorrita un gaucha, opusieron una resistencia que perduraría tres décadas.

La industrialización de la guerra termino quebrando la resistencia mapuche en la pampa y en la Araucanía respectivamente, los últimos actos de resistencia de Manuel Namunkurrá en Ñorkin, actual provincia de Neuquén, concluyeron con su rendición en 1884, la coalición de chadiche y pewenche en la cordillera no fue capaz de soportar el crudo invierno, además de los embates del ejército argentino. Julio Argentino Rocka, uno de los mayores genocidas que ha existido en el continente, un hombre que pasaría a la historia de su país por asesinar más seres humanos que Perón o Videla solo le bastaba ocupar el norte de la Patagonia, donde se encontraba el país de las Manzanas, territorio que aún contaba con unos sesenta mil habitantes, no obstante, su población se redujo considerablemente en un par de años, luego de que Rocka invadiera el Lago Nawelwapi, las tolderías se trasladarían hacia Chubut donde un grupo de tres mil williche trato de organizar una suerte de resistencia, aliándose con los tewelche, todo esto sería en vano, ya que a finales de 1885 Valentín Sayweke, Inakayal, entre otros longko manzaneros presentaron su rendición a Rocka en el fuerte de Junín de los Andes. De la población numerosa que ostento el país de las Manzanas, a fines del siglo XIX a duras penas sobrevivían tres mil almas, que fueron deportadas a Buenos Aires, muchos niños fueron adquiridos en subastas, los últimos longko y sus weychafe caminaron por las calles de la capital argentina engrillados ¿este es el gran triunfo de la civilización de la cual tanto se jactan los políticas argentinos y chilenos de la época?

 

El Lanquino Ácrata.

Articulo y periódico completo aquí https://periodicoacracia.files.wordpress.com/2017/03/acracia64-online.pdf

Maüñimin II: El federalismo histórico mapuche (Acracia 63)

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El arribo de los primeros conquistadores españoles en el Ngulumapu alrededor del año 1536 encabezada por Diego de Almagro, encuentra un territorio fracturado políticamente debido al fin de sesenta años de ocupación incaica, caracterizada, por una serie de luchas que desangraron el valle central por las disputas políticas que se suscitaron entre las autoridades burocráticas incaicas y las autoridades que anteriormente habían aceptado la autoridad político-religiosa del Sapa Inca; al parecer esta amarga disputas continuaron hasta mucho después de que Almagro abandonará su iniciativa de conquista al no encontrar oro, finalmente, el kuraka de Mapocho Wilka se alineó con la expedición de Pedro de Valdivia con el fin de mantener su estatus político en un imperio prácticamente inexistente. Tras diez años de guerra sin tregua los winka terminan anexando el valle central, anteriormente, Wilka había intentado extender la frontera del Maule, pero, esto fracasó en gran medida gracias a la intervención política longko Kolo-Kolo quien se dice era “señor” de Cañete, ya de avanzada edad era koyantufe y con un dominio de ragiñelwe o la capacidad de solucionar conflictos, anteriormente, había derrotado las fuerzas de Wilka alineando a los territorios de Tukapel, Purén y Penco, posteriormente, luego de un koyantün celebrado en Cañete se eligió a Kurriñanko longko de Puren Toki para enfrentar a Pedro de Valdivia en la batalla de Andalién que duró un día entero, en el ardor de la batalla los wingka parecían vencer, pero, el mismo Kurriñanko decapitó a Wilka dando un vuelco al desarrollo de la batalla.

Los dos años posteriores a la victoria de Andalién son más bien breves, los españoles encabezados por Pedro de Valdivia protagonizan la batalla de Penco derrotando a los weychafe de Kurriñanko, además de asesinar a este último, toman prisioneros a muchos cautivos incluyendo al hijo del difunto Toki, Leftxarü. Posteriormente, Valdivia funda una serie de ciudades y fuertes, lo que consolidó la presencia ibérica en el Ngulumapu, a diferencia del Puelmapu donde una colaboración de los Tupi Guaraní, Charrúas y Querandíes (nombre Guaraní para denominar a los puelche de la pampa) aseguró el sitio y posterior destrucción de la joven Buenos Aires refundada recién en 1580; bajo estos parámetros, hay que definir que los habitantes del Ngulumapu reaccionaron de dos formas frente a la presencia wingka, una era combatirlos al considerarlos extranjeros y otra era aliarse, pero, ¿Por qué? La respuesta es sencilla, la lógica de alianzas (política, religiosa, económica, etc.) solo se desarrollaban con territorios colindantes o bien con familias que compartieran un mismo origen, por lo que la gente proveniente de otros espacios ajeno era vista con desconfianza, es decir, si existía la posibilidad de emprender un malón se privilegiaba la autonomía de los weychafe de un territorio, antes de generar un koyantün con gente extraña. Al parecer, este fenómeno les otorgó una ventaja innegable a los wingka, como, por ejemplo, en la fundación de la ciudad de Valdivia los españoles recibieron el apoyo activo de las familias oriundas de Marriküpan, un territorio encabezado por diez longko, alineados con los williche de Wenü Leüfü (Río Bueno) encabezando una guerra en contra de los molüwe de Pukatriwe, Pilmayken y Chaurakawin.

Irónicamente, lo que generó la invasión española fue una guerra fratricida, lo que a la postre desarrollaría dos fenómenos importantes; el primero la migración producto de la guerra hacia la cordillera y segundo un cambio político dentro de la fragmentada sociedad nguluche, donde aparentemente las alianzas familiares tradicionales que se generaban habitualmente para las guerras internas no serían suficientes para enfrentar a un enemigo tecnológicamente superior, bajo estas circunstancias, Kolo-Kolo quien ya sabía perfectamente las circunstancias en las que habían caído los quechuas en Perú (esto gracias al sistema de comunicación del camino del Inka y los chasquis), entendió que si las disputas o guerras internas se mantenían, la labor de los españoles para conquistar el resto del Ngulumapu sería relativamente fácil, por ende, la solución planteada por este longko fue organizar un füxa koyang que involucraría a todos los longko y weychafe que se oponían a los winka, eligiendo como Toki general a Kallfüllikan longko del molüwe de Pilmayken y descendiente de Kintuante. Aparentemente, esta frágil alianza tuvo resultados positivos a corto plazo, tras la destrucción de los fuertes de Arauco, Tucapel y Purén, las huestes de Valdivia en socorro de los soldados de Tucapel son emboscadas y el Gobernador es ultimado. Posteriormente, luego de la victoria sobre las fuerzas de Francisco de Villagra son diezmadas, más tarde la ciudad de Concepción fue destruida tres veces, en un poco más de dos años los españoles fueron reducidos a Valdivia y la Imperial.

Los acontecimientos posteriores al  wichan organizado para afrontar la primera oleada wingka en el Ngulumapu se disolvió rápidamente, en parte por las disputas de poder entre longko, además Pedro de Villagra ocupó Mariquina como una base militar para atacar a los williche, por ende, Kallfüllikan, Kalfurungui (Galvarino), Penco y Rengo protagonizaron una serie de escaramuzas exitosas que terminaron con la vida de Villagra, por su parte, Leftxarü fracasó en su intento de destruir Santiago pereciendo a orillas del río Mataquito. Tras el arribo de Martín García Hurtado de Mendoza los mapuche no fueron capaces de volver articular sus viejas alianzas, aunque, Kallfüllikan fue capaz de destruir dos fuertes españoles, este último sería incapaz de vencer al nuevo Gobernador en Millarapue, donde Kallfürungui y otros longko fueron cruelmente ahorcados. Posteriormente, Kallfüllikan desprestigiado fue traicionado, siendo ejecutado por los wingka sus miembros fueron cercenados, lo que finalmente tuvo las consecuencias imprevistas para los planes del Gobernador, ya que la ejecución del que había sido en vida longko de Pilmayken, lo transformó en un mártir, más tarde su hijo Lemukawin movilizó a otros moluwe (territorios) para impedir el avance del Gobernador Martín García Hurtado de Mendoza quien pretendía llegar hasta al Estrecho de Magallanes, no obstante, luego de fundar Osorno su hueste sería interrumpida por Lemukawin con un ejército considerable, que desplegaba nuevas unidades como los trangol-laf (arcabuceros) y las piezas de Artillería, luego de su victoria Lemukawin y sus weychafe estuvieron celebrando dos semanas su victoria, destruyendo posteriormente Osorno.

El nombramiento de García Hurtado de Mendoza fuera elegido como Virrey del Perú, la situación en la guerra prosiguió con un viejo enemigo Francisco de Villagra, poco antes de su muerte se suscitaron combates en el fuerte de Lincoya, en las proximidades de Cañete, además, de Angol y Mareguano, todos estos combates terminaron en una suma de estrepitosas derrotas para los wingka (en el fuerte de Mareguano, todos sus efectivos fueron asesinados a pedradas). Los mapuche poco a poco asociaron que sus alianzas que sobrepasaba sus lógicas políticas tradicionales en base al parentesco, no obstante, la lógica del weichan mapuche seguía sin poseer una connotación colectiva, inclusive, es importante destacar que los pewenche no se incorporarán a la guerra hasta 1580, en gran medida debido a la presión wingka sobre la cordillera del Gobernador Alonso de Sotomayor, además, no olvidemos que por esos años, en el Puelmapu sería refundada Buenos Aires que junto a Mendoza serían las plataformas militares perfectas donde los españoles se dedicaron a robar caballos, vacas cimarrones, además, de asesinar a cuanto puelche pudieran ajusticiar, ya que los españoles sólo reducían a las encomiendas a los nativos que tuvieran nociones de agricultura, mientras, que los cazadores recolectores sólo eran asesinados al no verles utilidad práctica para la economía colonial, en pocas palabras, poco a poco se evidenció que los wingka representaban una amenaza para todos. Por otra parte, la situación en el Ngulumapu no era mejor, la explotación y abusos en las encomiendas eran intolerables, además, los wingka obligaban a las familias mapuche a entregar a sus hijos a las misiones y ensuciaba los linajes, tomando indebidamente mujeres que aún no habían formado un matrimonio formal, este conjunto de actos indignó a los aliados de los españoles y propició el desastre que caería sobre éstos últimos.

La trascendencia del levantamiento de 1598, sería que su organización se generaría con unos once años de anticipación, el éxito militar experimentado en los años posteriores a la muerte del gobernador Oñez de Loyola se basaría en romper todo vínculo de amistad con el wingka, en definitiva, sería la articulación de todos los actores sociales de los territorios que componían el Ngulumapu deberían obedecer a un mismo objetivo, es decir, la consecución de la libertad. Ya no se cometerían los errores del pasado, se crearían los wichan mapu sobre la base de los Fütal mapu, el Lafkenmapu desde la desembocadura del río Biobío hasta el Toltén, Forrowe (Boroa crearía un wichan independiente); el nagmapu (abajinos) en la depresión intermedia, los wenteche (arribanos) formarían su propio wichan mapu en la precordillera; los pewenche mientras tanto formarían un wichan mapu sobre la base de su territorio que poco había cambiado, finalmente, el territorio aliado más extenso sería el Füta Willimapu, cuyo origen se materializó una vez fueran expulsados los wingka de Osorno y Valdivia, además de que todos sus aliados fueron cruelmente castigados, siendo, el caso más célebre lo acontecido en Marrikupan (Mariquina). Cada Wichan tendría a su respectivo líder militar o Toqui, Paillamaku en su calidad de koyong fue elegido líder de los lafkenche, Pilontxarü y Ancanamon liderarán a los abajinos, mientras, que Futapichón y Kuminawel liderarán a arribanos y pewenche respectivamente, para finalizar Millalikan lideraría a los weychafe kunkunche y williche.

Los efectivos del ejército español fueron aniquilados en su mayoría, debido a la sólida organización político-federativa de los wichan mapu, en la práctica, los jefes militares mapuche sólo podían inmiscuirse en aspectos militares, pero, no es prudente olvidar los aspectos espirituales que tuvo el füxa weichan de 1598, como, por ejemplo, los símbolos como las banderas que se ocuparon en las batallas contra los wingka eran amarillas y azules simbolizando el sol y el cielo, en pocas palabras la espiritualidad jugó un rol imprescindible para expulsar al wingka, inclusive, es importante destacar que previo a la destrucción de Osorno se desarrolló un largo Lepün que contó con la participación de Millalikan, Pilontxarü y Paillamakü, concluyendo cuando en mitad de la ceremonia se talló un toro de un alerce caído, cobrando éste vida, luego de este acontecimiento se concluyó la ceremonia y se procedió a atacar la ciudad. En cuanto a la organización interna, lo interesante es que políticamente los territorios seguían teniendo sus longko, elegidos en base a su linaje, capacidades personales, manejo de conflictos, etc.; además, sus autoridades espirituales seguían teniendo el mismo estatus, se respetaba la autonomía cultural, social y política de cada territorio en forma interna y de forma externa existían espacios como xawün o koyang donde participaban longko, kona, weychafe, weypife y otros actores sociales dentro de cada territorio para visualizar los estrategias para resistir el avance de los wingka.

El concepto político del wichan mapu, se extendió pronto en el Puelmapu considerando la iniciativa de Millalikan y sus weychafe en su búsqueda por caballos para fortalecer su ejército tomaron contacto con el país de las manzanas, cuyo territorio había sido poblado por sus hermanos hace ya unas cuatro generaciones, huyendo del avance wingka, en la región habitaban los poyas, un grupo que practicaba la poliandria (una mujer podía tener varios maridos) y  Gününa Küna (bautizados como tewelche, voz mapuche). Lo interesante, que resulta imaginarse la creación del primer wichan mapu en el Puelmapu, es sencillo, se formó a partir de tres grupos que poseían idiomas diferentes, patrones espirituales diferentes y otros rasgos culturales disímiles, aunque, es importante destacar que Millalikan y sus weychafe ya habían luchado en contra de los españoles hace más de cincuenta años, por ende, estaban bien preparados para establecer una lógica de resistencia que junto a sus nuevas alianzas dio buenos frutos en años posteriores, tanto así, que llegaron a expulsar a los españoles primero del norte de la Patagonia y luego de la pampa seca, finalmente, el célebre Toki llegó a Bahía Blanca, que marca un hito importante, es decir, Millalikan al ser el primogénito de Wenteyao era Ñizol Toki (líder militar máximo por derecho divino), estableciendo así un trafkintuwe que iría de mar a mar, desde Bahía Blanca hasta Pukatriwe.

Las disputas por los pasos cordilleranos, marcarían una serie de guerra fratricidas entre williche, kunkunche, poyas, puelches, Gününa Küna por un lado y por el otro de pewenche y wenteche por otro. Esto sería inevitable, no sólo porque este tipo de disputas se venían produciendo desde antes del arribo de los españoles, sino, que además existió una verdadera competencia por arriar ganado cimarrón o quitárselo a los españoles a punta de malones, además de ocupar un territorio sumamente extenso y rico. En este punto, hay que definir que los Wichan mapu eran un medio no un fin, es decir, las disputas internas al interior de la sociedad mapuche nunca se olvidaron (para bien o para mal estas continúan hasta nuestros días), por eso es importante entender que la guerra es un fenómeno cultural que existió entre los antepasados de los williche y los pewenche, además, con el caballo un malón se podía planificar en una semana y ejecutarlo exitosamente en un día o dos. Posteriormente, los Kallfükura del LofKülche y los Weitxa de Ankapomoe se incorporaron a la guerra, alineándose con los pewenche, los Kallfükura crearon su propio wichan mapu en el chadimapu o la tierra de la sal, creando también un trafkintuwe en un contexto más o menos estable, ya que durante los malones entre pewenche y williche, Buenos Aires recibió refuerzos militares de España para combatir a mapuche y Charrúas, lo que forzó una alianza entre pewenche y williche, que también fue exitosa ya que se logró expulsar a los wingka hasta el río Cuarto, finalmente, se formó el rankülmapu un territorio libre que fue poblado por williche, puelche, pewenche, nagche, wenteche, lafkenche, etc.

El procedimiento para habitar un territorio tan extenso que iba desde el río Cuarto hasta el río Negro fue simple, bastaba pedirle permiso al longko más cercano para poder asentarse, por lo general, este vínculo se sellaba con matrimonios predeterminados por las familias del Lofmapu y dependiendo de los antecedentes de la familias, esto se puede considerar como una época de apertura cultural, muy pronto se comenzó hablar de rankülche, ya que las diferencias culturales se entre los distintos territorios se debilitó, todo gracias al caballo y un espíritu de libertad inquebrantable, quizás lo que vieron los primeros williche que vieron a los poyas fue un sentimiento mutuo de alivio de no estar solo en la adversidad. Los siglos XVII y XVIII son sinónimos de un proceso de apertura cultural que pocas veces se ha visto en la humanidad, los mapuche consolidaron su independencia política, religiosa, cultural y social respecto a la corona española, al no estar sometidos a ninguna potencia colonial europea, aunque, los parlamentos, pusieron en tensión las alianzas políticas mapuche internas, al parecer esto poco mitigo los avances de resistencia del pasado, la sociedad mapuche se había consolidado formando una red de cooperación que iba desde un lado de la cordillera a otro. Finalmente, incluso durante el siglo XIX existieron las últimas experiencias federativas del Puelmapu con la Confederación Boroana y la Confederación de Salinas Grandes.

El Lanquino Acrata.

(Acracia 62) Los shuar contra el estado y el capital

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Para el filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría la vida moderna se sustenta en un absurdo:

[…] un modo de vida en el que, en medio de la posibilidad de la abundancia, reproducirse es al mismo tiempo mutilarse, sacrificarse, oprimirse y explotarse los unos a los otros”.

Es decir, las posibilidades técnicas y sociales actuales son tales que nos permitirían alcanzar el tan ansiado Sumak Kawsay (la vida plena de todos los seres que habitamos este planeta). Pero, “la maldición de la abundancia” es que, a pesar de ello, la sociedad actual genera, consume, reproduce la riqueza social destruyendo sus dos principales fuentes: los seres humanos y la naturaleza.

Históricamente nos hemos constituido en pueblos y culturas cada uno con características particulares fruto de diversas formas de relacionar el trabajo humano con la naturaleza y de significar esa experiencia, es decir de crear un cierto de tipo de socialidad. Pero además, como pueblos e individuos somos poseedores de una característica particular: el “Ruray – ushay”, la capacidad de hacer, construir, crear, tanto individual, pero sobre todo colectivamente. Esta, para muchos, sería la capacidad o característica que nos hace humanos y nos aleja de lo animal (aunque nunca totalmente). Por otro lado, está la naturaleza – Allpamama – como sustento material de la reproducción de los pueblos y culturas, pero también como fuente de significaciones y saberes que ha acompañado el largo proceso de producción de las diferentes sociedades humanas en la historia, y que ahora está amenazada por los efectos de la codicia y el egoísmo.

Estas dos fuentes originarias de la riqueza social son destruidas bajo el capitalismo para acumular valores. Se destruye la naturaleza y las culturas del mundo para sostener la vida opulenta de un grupo reducido de personas en el mundo. Es este absurdo, como dice Echeverría, lo que se observa cuando miramos la actual ofensiva de la minería transnacional en varios territorios de la nacionalidad shuar, la agresión a los pueblos, a sus modos de vida, y a su medio de reproducción social: la selva amazónica.

Pero la historia de la expansión del capitalismo nunca ha estado exenta  de su correspondiente resistencia, pues lo que genera riqueza (el hacer) y quienes se lo apropian están necesariamente unidos: “no hay capital, no hay acumulación posible, sin seres humanos creadores, hacedores”. Los shuar, pueblo guerrero, han habitado soberanamente la Amazonía sur del Ecuador y nororiente del Perú desde hace siglos, mucho antes de que los estados nacionales se construyan desconociendo, como en todas partes de Abya Yala, la presencia de naciones originarias. El papel que el gobierno está jugando al apoyar frontalmente a las transnacionales mineras chinas muestra la actualidad del racismo y la colonialidad de un Estado que desprecia la presencia inmemorial de los pueblos indígenas. Cuando el presidente Correa dice que en esos territorios no existían pueblos ancestrales, no hace más que verbalizar una antigua ideología según la cual la Amazonía era territorio baldío, y por tanto disponible de explotación. Al mismo tiempo, Correa habla por esa histórica misión de los estados coloniales de América: construir una sola nación pasando por encima la presencia de los pueblos originarios.

En este sentido, la lucha de la nación shuar es directamente contra el Estado colonial, contra esa estructura de dominación que ha servido para sojuzgar a los pueblos indígenas en nombre del bien de una nación que nunca ha reconocido en la práctica la pluralidad histórica de este país. Su lucha muestra la violencia que este Estado colonial debe ejercer contra los pueblos diferentes para tratar de consolidarse y culminar ese proceso inconcluso, e inviable que dice: “un Estado-una Nación”. Al mismo tiempo, su lucha, muestra la “actualidad de la plurinacionalidad”, como proyecto de superación de esas estructuras políticas que no permiten la autodeterminación territorial de las nacionalidades indígenas y de su propia historicidad. El Estado -plurinacional- como sugiere la antropóloga Rita Segato, debe ser un garante de la reestructuración y autodeterminación de los pueblos, de “la devolución de la historia, de la capacidad de cada pueblo de desplegar su propio proyecto histórico”. Y esto es justamente lo que está en juego en la lucha del pueblo shuar contra la política extractivista de este gobierno.

Pero además, la agresión de las transnacionales mineras chinas en territorio shuar muestran otra dimensión de la lucha, esta vez contra el capitalismo salvaje. En el mundo capitalista, según Bolívar Echeverría, la reproducción de la vida social de todo pueblo se hace posible de forma subordinada a la lógica de acumulación del capital. Los seres humanos, como individuos y pueblos, no logran autodeterminar totalmente su modo de reproducción social, sino que lo viven de forma enajenada

“[…] porque su proceso natural de reproducción no obedece a un telos propio capaz de sintetizarlo sino a uno ajeno que es el telos ‘cósico’ del valor instalado como sujeto que se autoafirma, que se valoriza: el telos de la acumulación capitalista”.

En palabras más sencillas, la lógica del capital no permite a los pueblos decidir libremente su forma de vida en colectivo, sino que le impone un vida que sirve mayoritariamente a la acumulación de riqueza para unos pocos. En esa lógica, la naturaleza y los seres humanos se vuelven cosas, mercancías que se compran, venden, consumen, explotan. La lucha del pueblo shuar contra la gran minería capitalista es también contra esa lógica cosificadora, es una lucha por mantener abierta la posibilidad de ser sujetos, de poder decidir los términos de convivencia histórica por fuera de las coerciones del capital, de poder seguir construyendo su historia junto a la Sachamama (selva). La resistencia shuar a la gran minería china desafía por tanto el control del capital sobre el ser humano, los pueblos y la naturaleza. Muestra que los pueblos a la larga no sólo somos víctimas de la agresión capitalista y del Estado colonial, sino que en el fondo somos -a pesar de los efectos de la dominación- sujetos que luchan diariamente por construir un camino que nos permita concretar nuestros propios proyectos de sociedad. Es una apuesta por la posibilidad de ser libres.

POR INTI CARTUCHE VACACELA

(Acracia 62) Acido urbano

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En el contraste de las diversas situaciones que se observan con cierto uso de razón, con una mirada filuda de crítica, de mantener despierta la conciencia y activo el cerebro, de de-construir a través de la manera en cómo nos vamos comunicando y así fortalecer un nuevo campo social: ácido urbano; donde no sea explícita la miseria ni el avasallamiento, donde la máquina sublime no nos arrase como lo ha sido con cada árbol de territorios ancestrales, en donde la normalización no sea adicción en la cotidianidad que nos ofrece esta sucia pero a la vez excitante plataforma de seres, elementos, productos y amores.  Insinuante y punzadora en el inquietante latido, en un inquieto ritmo que se fronteriza con las marcas del puntero.
Ácido desde el momento en que convivimos con cuerpos muertos, con cadáveres, en donde su propio espacio suele ser un monumento más; del recuerdo y la tristeza en pleno centro de nuestra urbe, de nuestra pista de desenvolvimiento. Agrio por la crudeza de cómo se transforma la pobreza en flores marchitadas con mezcla de escupos y malos tratos como cualquier baño de antro, porque muchos son ignominia, son “mosquitos”, como esos que también entorpecen nuestros estados, y eso sí es doloroso, porque lo vemos, lo observamos y junto con esa acción llevamos nuestros prejuicios en las manos a punto de seguir alimentándonos. Que paradójico el constante ejercicio de transitar con la bicicleta, de no poder descifrar la solución a la ceguera colectiva, de asumir que las relaciones humanas pierden el segundo concepto y fácilmente podemos ser partícipes de festines violentos, desequilibrados, ansiosos de egolatría y carentes de sensibilidad. Tal vez este duro y opaco concreto, frio para muchos que por las noches ni siquiera es una colchoneta, oscuridades que nos generan esas formas de caparazón que circulan entre ebriedad y apatía. Borrachera de fácil procesamiento, de incansables episodios que se acoplan a nuestra individualidad para dar cierre a utopías, ideales y luchas; coherencias y razonamiento.

En un claro y profundo actuar debería permanecer la visualización, lo contestatario, lo racional y la simpleza de entender que nos ordenan y programan desde un diseño arquitectónico, en nuestros lugares, en la ciudad, en el ajedrez. La segregación como parte de este invento, apartando a los pobres de los accesos, de las “bellas” y tan pomposas estatuas, de las perversas instituciones que juegan con la vida, con la alzada realidad, con la ignorancia y la necesidad de quienes somos asignados como ciudadanos, promoviéndonos inmediatez y un mundo resuelto, el cual definitivamente no establece alegrías menos soluciones. Desde poblaciones apartadas del punto central, del estatus y la elegancia se puede realizar una relación del funcionamiento sistémico y generar controversias por el significado y la aplicación de algunos hechos; como por ejemplo: El cobro de peaje; siendo esta parodia recibida como positiva si es concesionada pero totalmente abusiva, imponente, agresiva e impotente si es ejecutada por quienes viven en la esquina.

Será incesante esta lucha de los códigos tergiversados, de ismos impuestos y afanados, de rutas, caminos y senderos donde caminen con libertad los que aman de otra forma, quienes no tienen estereotipos definidos ni gustos opuestos necesariamente, muchos que practican la locura sin actuar, sin disfraces ni ataduras, sin ternos ni maquillajes, sin casa, sin autos, sin comida pero tampoco hambre. Es ahí con esos, con ellos, con ellas, con la madura sensación de aclarar los pensares el gesto de poder aceptar y compartir una “zoo-ciedad” obsoleta, con olor a gases y sudores proletarios, olores marginados y potente fortaleza de los que por ciclos y procesos hacemos la historia.

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(Acracia 62) El Maüñimin como sinónimo de federalismo

El título del presente artículo puede sonar un tanto redundante, pero, considero sumamente importante que, si Acracia difunde ideas u opiniones sobre el anarquismo y el federalismo, como principales motores para generar una sociedad libre o en pocas palabras para que la humanidad vuelva a su contexto original carente de Estados y fronteras. Para comprender nuestro lugar en el mundo, es importante comprender que el continente en el que vivimos no fué uno vacío u hueco, ya que el Abya Yala, nombre con el cual los Kuna identifican el gran pedazo de tierra en el cual vivimos con el caparazón de una tortuga, inmersa en el mar del universo. ¿Es posible apreciar experiencias federalistas en el territorio que habitamos, antes de la tradición occidental? En efecto, me gustaría referirme primero sobre lo ambiguo del termino mapuche o el contemporáneo concepto de nación mapuche, no obstante, me resulta importante que no se me malinterprete o se me encaje dentro del circulo de académicos que niegan la existencia de lo mapuche como Sergio Villalobos u otro sector importante de investigadores quienes apuntan a los antepasados de los mapuche modernos como “reche”, sin embargo, estas resultan ser aproximaciones abstractas que se alejan completamente de la realidad.

Pueden encontrarse efectivamente aspectos culturales comunes en cuanto a los asentamientos humanos a lo largo del Abya Yala, como por ejemplo la accidentada geografía de este inmenso continente, los grandes macizos cordilleranos de los Andes, o la Sierra madre Occidental y Oriental, las enmarañadas selvas tropicales del Amazonas o el Caribe, donde destaca una amplia red fluvial, en la cual destaca el Orinoco, el río Magdalena, además del Sinu y el Cauca principalmente. Además, en el área extremo meridional del continente se pueden encontrar dos inmensas áreas boscosas un cinturón de bosques de coníferas al este, mientras que en el oeste se puede encontrar un importante núcleo arbóreo templado lluvioso que se replica en un área septentrional del Abya Yala, entre las actuales regiones del Maule hasta Aisén, además, de las provincias argentinas de Neuquén y Río Negro. En términos geográficos este continente al parecer es un verdadero laberinto, resulta complejo imaginar cómo se generaron los asentamientos humanos a lo largo del continente y la verdad es que este tipo de fenómenos no fueron sumamente heterogéneos, lo que explica en parte el bello mosaico cultural preexistente a la llegada de los europeos, un proceso que según los últimos hallazgos arqueológicos se habría iniciado hace unos 60.000 años antes del presente (AP), es decir, un proceso de largo aliento.

Sin embargo, existe un fenómeno bastante interesante en torno a la diseminación de distintas familias lingüísticas a lo largo del Abya Yala desde la Na-Dené hasta la Tupi Guaraní se generó una diseminación dialéctica heterogénea geográficamente, es decir, las condiciones lingüísticas que unen a varios grupos de sociedades bajo un mismo tronco lingüístico pueden tener diferencias fonéticas o verbales tan grandes, que esto puede implicar que la comunicación entre grupos que comparten un tronco lingüístico común prácticamente imposible. En el contexto, en el cual nos situamos las diferencias culturales son tan notables como las que se pueden apreciar en otras realidades lingüísticas como los Arawako o los Tupi Guaraní, este fenómeno se da en gran medida producto del territorio accidentado caracterizado por una sinuosa costa, una depresión intermedia con abundante bosque y cuencas fluviales, además, de la basta cordillera. Es por este tipo de circunstancias o factores por lo que personalmente me cuesta pensar que los mapuche contemporáneos sean precisamente los mismos seres humanos que habitaban hace dos o tres mil años en este territorio, más allá de los cambios históricos, consideremos primero que nada que el concepto de wallmapu es un concepto que surge recién a principios del siglo XX o el concepto mismo de nación mapuche que nace producto de la conformación del consejo de todas las tierras (maquineado por el PS), es decir, por estas circunstancias omitiré el concepto de mapuche, por tratarse de un concepto histórico para referirme a los antepasados de éstos. El kimün kuyfi que gira en torno al Meli Witxan Mapu nos puede aclarar un poco el panorama en este sentido, pudiendo encontrar dos áreas geográficas muy disimiles entre sí, el Ngulumapu o el oeste, donde nos encontramos ubicados y el Puelmapu o el este, aunque es importante destacar que la existencia de la Füxa Mawiza nunca se materializo como una frontera como la conceptualizamos actualmente.   

El termino Nguluche para identificar a la población ubicada al oeste de la cordillera de los Andes o Fuxa Mawiza es más exacto que el concepto mapuche histórico, no obstante, este concepto no deja de ser ambiguo, ya que dentro del kimün Kuyfi podemos encontrar que este territorio dividido en función de sus características geográficas, encontrando, como, por ejemplo, el Lafkenmapu cuyo espacio se extendía desde la desembocadura del Aconcagua y se perdía en el Fuxa Wapi Chilwe (isla grande de Chiloé), además del Lelfünmapu para identificar la depresión intermedia, asimismo, como la Fuxa Mawiza identificaba la cordillera de los Andes. El tiempo en el cuál se constituyeron estos espacios se pierde prácticamente con la memoria, confundiéndose con la leyenda, para Levil el territorio habitado por los mapuche actuales se configuraron en dos espacios de tiempo remotos, el primero vendría siendo el Rüf Küyfi Em donde se supone que se creó el mundo, los seres humanos fueron engendrados por la luna (y una estrella) y en un punto indeterminado se produjo la batalla entre Kay Kay y Xeng Xeng, una batalla que por poco casi termina con la existencia material de los seres humanos, sin embargo, existe un vacío entre la creación del mundo y esta contienda beligerante. Posteriormente, el Newe Küyfi Em está relacionado con tiempo de los antepasados remotos, es decir, como éstos dieron forma a sus territorios de origen cada uno con su particularidad política, económica y espiritual propio, aunque habitaran un mismo Butalmapu; resulta difícil concebir como pudo existir un tipo de organización federalista, pero, la realidad nos puede sorprender.

La interrogante en este punto seria como se como ¿Cómo se configuraron los territorios durante el Newe Küyfi Em? Por lo tanto, para poder responder esta pregunta se puede encontrar un aspecto común dentro de los Nguluche en cuanto a la construcción de un territorio, donde la familia toma importancia, es decir, un antepasado común que se supone llego en algún momento, delimito el territorio donde viviría, asimismo los espacios que a futuro poblarían sus hijos y nietos, eventualmente esta persona seria el responsable de identificar los espacios de desarrollo religioso (feyentün), político (koyantuwe), económico, además de los espacios vírgenes del itxofilmogen donde habitan los Ngen. Por lo general, un territorio determinado por fallas geográficas se va poblando paulatinamente a medida que los hijos abandonan la ruka del padre y viven lejos de él, pero, este fenómeno se explica por dos factores más o menos importantes, el primero asociado a la defensa de un territorio, es decir, muchas familias replegadas pueden defender mejor un territorio que muchas familias apiñadas en una aldea, por otra parte, económicamente los Nguluche por lo general eran individualistas en torno a no depender de nadie a la hora mantener una familias más o menos numerosa, por ende, para mantener el jefe de hogar (Chaw o Chao) se dedicaba a la agricultura, caza y pesca, mientras que su mujer o mujeres se dedicaban a cuidar sus animales de cría, además, administrar los alimentos de la ruka, finalmente, los niños se ocupaban de recolectar, además, si un hombre tenía varias mujeres debía procurar la mantención de todas con la misma cantidad alimento, leña, una ruka propia, etc.

El amor por la libertad o la independencia de cada familia en torno a las prácticas de subsistencia no quiere decir que la inexistencia de fenómenos sociales colectivos como el feyentün donde encontramos diversas expresiones como el Füxütün, Nguillatün, Kamarrikün o el Lepün, cada una con sus expresiones locales, aunque, los williche insisten en cuanto a que la práctica religiosa del Lepün es mucho más antigua, asimismo, el malón (o la guerra), el koyantün o el Xawün como espacio político, el palin o los muchos juegos antiguos como el linao o txümün y las fiestas recreativas eran eventos sociales con una convocatoria masiva. Los elementos o conceptos esenciales que pueden explicar en torno al kelluwün o el servicio que se presta a una familia vecina (de un territorio colindante), el yafüluwün que es el apoyo mutuo en caso de desgracias ajenas y el inkawün que es el sentido de derecho e intereses territoriales colectivos, no obstante, el concepto de servidumbre que tenemos actualmente en nuestra sociedad no es el mismo que se materializan con el kona, cuya interpretación al castellano se define como servidor, pero, este concepto de servicio posee una connotación colectiva de servir al resto de personas que comparten un territorio y antepasado común, en ningún momento se da una lógica de subordinación con el longko, por ejemplo, ya que el rol de esta autoridad se limita a solucionar conflictos (internos o externos), ser portavoz del territorio, formar parte activa de un contexto espiritual o encabezar un malón si este posee un linaje de weychafe.

Dentro de cada territorio configurado por un Ngen o antepasado común encontramos un sinnúmero de autoridades sociales con distintas connotaciones, como, por ejemplo el longko, machi que posee diversas connotaciones dependiendo a lo que este enfocada, el Ngenpin quien es el encargado de desarrollar ceremonias de carácter espiritual, el werkén quien fortalece las relaciones de un territorio a otro, además de ser el portavoz de su territorio de origen, el weipife quien se encargado de la acumulación del kimün sobre toda la historia transcurrida en su linaje, el weychafe quien aboca toda su vida a la guerra, entre otras autoridades ancestrales. Por lo general, aunque cada territorio posee sus características específicas en cuanto a sus elementos sociales propios, el rol que desempeña un individuo dentro de un territorio indeterminado dentro del Ngulumapu va depender del linaje que esta persona tenga (ya sea de longko, machi, etc.), si por mala fortuna un miembro de la familia se niega a desempeñar el rol que debe desempeñar por linaje la desgracia caerá para toda su círculo familiar cercano, es decir, esto se puede traducir en muertes trágicas como una enfermedad dolorosa, morir quemado o caer desde un risco. Se supone que esta es la lógica del Azmapu, es decir, si existe una mínima transgresión ya sea en una contexto social son tus antepasados quienes son los encargados de castigar, mientras, que en un contexto natural (itxofilmogen) es un Ngen de la naturaleza quien te castiga por transgredir un espacio (estero, bosque o animal) sin pedir un permiso respectivo, resulta interesante observar como el Azmapu como marco normativo es transversal tanto en el Ngulumapu como en el Puelmapu y no haya sido impuesto necesariamente por medio de la fuerza de un Estado, esto comprueba en forma evidente que una sociedad se puede autorregular así misma. Por lo tanto, si en cada territorio existen unidades con determinadas autoridades, las alianzas entre territorios que comparten una raíz común garantizan la autonomía y se reflejan de forma maravillosa en el telar mapuche a través del Maüñimin que representa la cohesión de un territorio o de muchos territorios que son colindantes, compartiendo un antepasado común, todo esto para garantizar el bien común y la libertad, Feley.

El Lanquino Ácrata.

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