El amor se esta poniendo de moda

que viva

Somos cada vez más las personas que creemos que otras formas de desearse y amarse son posibles, el amor se está poniendo de moda: ya no es un asunto del que avergonzarse, ya por fin la gente entiende que no es un asunto tuyo que pertenece a la esfera de tu intimidad y privacidad. Es un asunto colectivo: lo romántico es político. Aprendemos a amar a través de la familia, la socialización, y la educación. Nos meten el romanticismo patriarcal en vena a través de la cultura: con mitos, estereotipos y roles sublimados nos explican qué es lo anormal y qué es lo normal, cómo son las mujeres y cómo son los hombres, y cómo se relacionan entre ellos. Nuestra cultura es patriarcal, nuestra forma de relacionarnos es, pues, patriarcal. La ideología de la construcción social y cultural del amor es patriarcal y capitalista, por eso amamos todos así, y no de otra manera. La buena noticia es que el amor se puede despatriarcalizar, descapitalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además creo que tiene un hermoso y noble potencial revolucionario. En un mundo en el que la gente está presa del miedo y el odio, amarse es una forma de resistencia frente a la barbarie. Es el único remedio para luchar contra la soledad del individualismo, y es la única cura posible ante las enfermedades de transmisión social (homofobia, lesbofobia, transfobia, xenofobia y racismo, misoginia, machismo, clasismo, gordofobia, etc.).

Frente al paraíso romántico individual que nos promete el amor eterno, somos muchas los que seguimos deseando alcanzar la utopía colectiva, aquella en la que todos nos salvamos creando redes de cooperación y ayuda mutua. El capitalismo nos quiere aislados, de dos en dos, en niditos de amor en los que nos permanecemos muy ocupados sosteniendo inútiles luchas de poder, tratando de adaptar los mitos del romanticismo patriarcal a la realidad sin mucho éxito. El capitalismo patriarcal nos quiere celosos, monógamos, posesivos, amargados, miedosos, con complejos e inseguridades, y sumergidos en las guerras románticas, entretenidos en el diseño de estrategias que nos sirvan para retener al otro, para enamorar al otro, para dominarlo y hacerlo nuestro. El patriarcado neoliberal nos quiere divididos en dos grupos, y nos hace creer que hombres y mujeres somos muy diferentes, pero complementarios. Somos mitades que, si se juntan, forman una unidad perfecta. En realidad, estas milongas románticas sirven para que  asumamos como natural esta forma de organizarse en jerarquías de manera que unos pocos dominen al resto. Sólo que en lugar de luchar contra los pocos que tienen el poder, los medios, las tierras, los bancos, y los puestos de poder, lo que el capitalismo quiere es que nos entretengamos mejor en hacer la guerra permanente contra nosotras mismas, y entre nosotras. Si lo pensáis bien, cuanto más tiempo y energía malgastamos en estas batallas, menos dedicamos a la lucha por nuestros derechos fundamentales. Cuanto más insatisfechas estamos, más queremos escapar de la realidad que no nos gusta, por eso nos encantan los deportes de riesgo, la fiesta, las drogas naturales y las de diseño, las legales y las ilegales, los viajes exóticos, las novelas y películas románticas. En esto consiste el romanticismo patriarcal: ya en el siglo XIX se vio que los románticos en lugar de cambiar colectivamente la realidad que no les hacía felices, preferían construir su propio paraíso del amor, perderse en ensoñaciones, escribir poemas y cuentos muy trágicos o muy lindos. Y al final como la realidad nunca casaba con sus sueños, y su amor no era correspondido, después de quejarse mucho en sus obras artísticas se pegaban un tiro para pasar al olimpo de los mártires románticos, esos seres sensibles y extraordinarios incapaces de aceptar un rechazo o de asumir la realidad. Nada de querer lo mejor para la sociedad de su tiempo: los románticos querían su droga del amor, y vivían felices  soñando con la llegada al paraíso, ese lugar en el que una sola persona cubrirá todas nuestras necesidades emocionales y materiales, ese espacio el que seremos felices para siempre. Y, sin embargo, no todo el mundo se aísla y malgasta su tiempo en buscar su media naranja para salvarse a sí mismos. Son muchísimas las personas que hacen barrio, que se organizan, que salen a la calle a protestar contra las injusticias, las guerras, la desigualdad, la explotación y la violencia. Y todas esas personas creemos en un mundo mejor, y soñamos con poder parar la maquinaria de la explotación a la que estamos sometidos los humanos, los animales y la naturaleza. Sabemos que podemos organizarnos económica, social y políticamente de otra manera, y que nuestras relaciones podrían mejorar o cambiar si nos lo trabajamos individual y colectivamente.

Somos unos pocos, pero somos cada vez más. Leemos libros y blogs, nos apuntamos a talleres, lo trabajamos en nuestras asambleas, lo convertimos en tema de tesis doctoral, lo compartimos con nuestros grupos de amiga y amigos… vamos buscando la manera de querernos más y mejor, de expandir el amor en forma de redes de afecto, de construir relaciones en red que funcionen bajo los principios de la solidaridad, la cooperación, la empatía, y la ayuda mutua. Si nos quieren compitiendo entre nosotros, peleando por los escasos recursos, explotados por unos pocos, y echándonos la culpa los unos a los otros, el camino para salir de la barbarie no es la salvación individual, sino la colectiva. Juntos somos mejores, y hoy, que me levanté optimista, me di cuenta de que somos cada vez más los que estamos apostándole al amor solidario, y a la amor compañero: un amor en el que cabemos todas y todos, sin exclusiones y sin violencias. Estamos construyendo una nueva filosofía del amor que no sea jerárquico ni se base en el concepto de propiedad privada. No queremos las estructuras verticales, no queremos someternos o dominar, sino aprender a crear relaciones horizontales y en red.

El amor compañero es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para organizar nuestros recursos, para construir normas propias, para destrozar las antiguas estructuras que nos oprimen…Este amor compañero está basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad, y la generosidad. Es ese amor de la gente que se trata de tú a tú, que se relaciona desde la empatía y desde el intercambio de energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente. Es una forma de quererse basada en la solidaridad y el compañerismo, y sirve no sólo para practicarlo en la fábrica, en la oficina, en la asamblea, además sirve también para la pareja. El amor compañero en pareja consiste en juntarse libremente para compartir la vida el ratito o los ratitos que queramos estar juntos. No se construye como el amor romántico desde el interés o la necesidad, sino desde la libertad y las ganas de estar juntos. En el amor compañero no se firman contratos esclavizantes ni se hacen promesas irreales de futuro: se disfruta como se disfruta la amistad, en el aquí y el ahora. Yo concibo el amor compañero como una forma de relacionarse libre de violencia, y de machismo. Lo construyo con mi pareja trabajándome mucho por dentro, y se vive mucho mejor sin sentimientos de posesividad, sin celos, sin miedos y sin obsesiones. Se trata de disfrutar, de acompañarse, de pasarlo bien, de darse calorcito humano, de reírse mucho, de conversar rico, de compartir placeres, de crecer juntos, de cuidarse mutuamente. El amor compañero se expande y se multiplica, y da para abastecer a todo el entorno de los enamorados, nunca se encierra en sí mismo. No importa si es monógamo o poliamoroso, que permanezca estable o vaya cambiando, no importa si es entre dos o si hay más participantes, lo importante es que la relación esté llena de amor del bueno. El amor compañero está basado en la honestidad y la coherencia, dos de sus pilares fundamentales. Por eso se parece mucho a la amistad, y además tiene mucho y muy buen sexo. Porque se ha alejado de los mandatos que reducen el placer a la fricción de los genitales y no se centra en el coito, sino en el placer de todo el cuerpo, y en el de todos los cuerpos de las personas a las que nos unimos para compartir y disfrutar. Es una manera de vivir el erotismo sin sadismo y sin masoquismo. En ella se comparte la responsabilidad de la anticoncepción y la reproducción, se trabaja en equipo, se aprende en compañía. En el amor compañero el sexo no se utiliza a cambio de amor. El sexo es para comunicarse, y disfrutar: no se concibe como una moneda de cambio ni una transacción, y no se concibe separado del amor: el sexoamor es una forma de quererse, no son dos cosas diferentes.

Así pienso y siento yo el amor compañero: gente que se relaciona desde la coherencia entre lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. La relación se construye desde la idea de que yo tengo los mismos derechos que tú, y podemos tratarnos como compañeros el tiempo que estemos juntos, y podemos seguir queriéndonos durante la ruptura, y después. No se pierde en tiempo en guerras, los enamorados no se convierten en enemigos, no hace falta diseñar estrategias, jugadas sucias, no es necesario manipular: el amor compañero se construye desde la amistad, la honestidad y la confianza mutua, con mucho respeto y sinceridad. El compañerismo es, pues, una forma de relacionarse con la gente igualitariamente, sin jerarquías, sin dominación ni sumisión, sin sufrimientos, sin dependencias. Es una forma de relación que construimos con los amigos y las amigas: también podemos hacerlo con la pareja. Cuesta mucho, creo que sobre todo les cuesta mucho a los hombres, porque en la cultura patriarcal los compañeros son siempre otros hombres. Las mujeres se representan siempre solas, sin amigas, ni hermanas, ni madre, ni primas, ni vecinas, ni compañeras de grupo, de casa o de trabajo. Los hombres en cambio valoran mucho sus amistades con otros hombres, y en la adolescencia y la juventud jamás consideran que nosotras seamos sus iguales. Somos gente rara, somos distintas, somos inferiores, somos misteriosas, y sólo se relacionan con nosotras para follar, porque una chica no es una persona digna de ser tu amiga, es una cosa a la que conquistar, usar y tirar. Ese es el machismo más rancio que impide a los hombres disfrutar del amor compañero con otras mujeres. Por eso es tan importante derribar los prejuicios y los estereotipos: tenemos que darnos la oportunidad de conocernos, de desobedecer los mandatos de género, de pensar juntos el tema del amor, de desmontar y desmitificar el amor, de cuestionarnos a nosotras mismas y cuestionar la cultura del amor en la que hemos sido educadas.

Yo soy optimista, creo que desde que terminé mi tesis sobre el amor romántico, cada vez siento que somos muchos escribiendo, debatiendo, usando la imaginación, y reconstruyendo el amor. Queremos liberarnos del masoquismo romántico, de las relaciones infernales, de los miedos, los odios y las guerras, los sacrificios, los sufrimientos, las etiquetas, las jerarquías, las dicotomías, los estereotipos mandatos de género, los egoísmos, y la violencia. Y creo que es un trabajo apasionante el poder hacerlo en pareja, y a solas, y con la gente. Son muchos años de patriarcado encima, ni lesbianas, bisexuales ni gays se salvan, también tienen que trabajárselo como las heteras. No vamos a borrar de un plumazo todo lo que heredamos de nuestros ancestros porque despatriarcalizarse requiere de mucho trabajo: tenemos que dejar de etiquetar y generalizar, tenemos que dejar de utilizar el pensamiento binario y empezar a utilizar el pensamiento complejo para poder entender todos los patriarcados que nos habitan. Gracias a ese trabajo de desmontar el romanticismo patriarcal, podemos fabricar nuestras propias herramientas para aprender a querernos bien. Sería más fácil si de pequeñas recibiésemos educación sexual y emocional para aprender a expresar y gestionar nuestros sentimientos, para aprender a disfrutar con la diversidad, para aprender a relacionarnos en igualdad. Si nos enseñasen en la escuela a aprender a relacionarnos desde el buen trato y el respeto mutuo, a desaprender todas las estructuras, y a desaprender la violencia romántica. Si en las escuelas pudiésemos analizar la realidad desde una perspectiva crítica, cuestionaríamos todos los mitos con los que nos seduce el romanticismo patriarcal. El objetivo es que nos creamos todo el cuento, y nos entretengamos en soñar un paraíso individual con el que olvidarnos del mundo. Para no caer en la estructura machista del romanticismo, tenemos que contarnos otros cuentos, darle la vuelta a las historias, imaginar otros finales felices posibles, eliminar los príncipes azules y las desvalidas y sumisas princesas rosas, crear personajes potentes que muestren la complejidad y la diversidad de nuestro mundo. Creando nuevos personajes, podremos conocer otros modelos de masculinidad y feminidad y tendremos más herramientas para cuestionar el modelo hegemónico basado en la guerra de los sexos.

Esta educación sexoamorosa debería empezar en la infancia y no terminar nunca: todos y todas necesitamos herramientas para aprender a querernos mejor, para disfrutar del placer sin culpa, para aprender a amar desde la libertad, para aprender a decirnos adiós con amor, para aprender a construir relaciones igualitarias libres de violencia y de machismo. Con estas herramientas podremos construir enormes redes de afecto para hacer frente a la pobreza, a la precariedad, a la explotación. Esas redes serían una forma de resistencia frente a un sistema que no es capaz de asegurar nuestro bienestar ni garantizar nuestros derechos más básicos. Para poder organizarnos mejor, para relacionarnos de otra manera y transformar el mundo en el que vivimos, tenemos que trabajarnos los patriarcados que nos habitan. Liberarnos de la necesidad de dominar a los demás, aprender a convivir con la gente que nos rodea, aprender a querernos sin poseernos, aprender a unirnos y separarnos con amor. Necesitamos nuevas estructuras emocionales, nuevos modelos amorosos, nuevas formas de amarnos que nos permitan relacionarnos horizontalmente, sin jerarquías, sin estructuras de dominación ni sumisión. Necesitamos más amigas, más amigos, y menos enemigos. Necesitamos dejar a un lado a la soledad, multiplicar la gente a la que queremos, ensanchar el concepto de amor, sacarlo a las calles y las plazas, a los lugares de trabajo, al barrio, al estadio de fútbol, al concierto, a la asamblea…. En resumen, necesitamos con urgencia un amor compañero que se parezca a la amistad, un amor libre de machismo y de violencias, un amor en el que puedas ser tú misma, y puedas crecer junto a la otra persona el tiempo que queráis compartir un trocito de vida. Querernos bien, querernos sin hacernos daño: el reto es aprender a tratarnos con amor, a relacionarnos con madurez y con alegría, sin tener que construir sistemas de defensa en una relación en la que no somos enemigos, sino compañeros y compañeras de viaje. Hay que tratar de ser compañeros y compañeras en el amor, porque sólo se puede amar en libertad, y porque creo que es una hermosa forma de amarse: con el amor compañero podemos aprender a querernos mucho, a querernos bien, a juntarnos y separarnos cuando queramos, a estar bien con una misma y con los demás. Creo que en buena compañía es más bonito vivir el presente, se disfrutar más del amor y se vive mejor… Así que me quedo con esta relación entre iguales, con el amor entre compañero, para reivindicar nuestro derecho a celebrar el amor y la amistad. Y no solo en febrero., hay que celebrarlo siempre.

 

 

 

                                                                                                                                       

 

 

(Acracia 62) Acido urbano

acidourbano

En el contraste de las diversas situaciones que se observan con cierto uso de razón, con una mirada filuda de crítica, de mantener despierta la conciencia y activo el cerebro, de de-construir a través de la manera en cómo nos vamos comunicando y así fortalecer un nuevo campo social: ácido urbano; donde no sea explícita la miseria ni el avasallamiento, donde la máquina sublime no nos arrase como lo ha sido con cada árbol de territorios ancestrales, en donde la normalización no sea adicción en la cotidianidad que nos ofrece esta sucia pero a la vez excitante plataforma de seres, elementos, productos y amores.  Insinuante y punzadora en el inquietante latido, en un inquieto ritmo que se fronteriza con las marcas del puntero.
Ácido desde el momento en que convivimos con cuerpos muertos, con cadáveres, en donde su propio espacio suele ser un monumento más; del recuerdo y la tristeza en pleno centro de nuestra urbe, de nuestra pista de desenvolvimiento. Agrio por la crudeza de cómo se transforma la pobreza en flores marchitadas con mezcla de escupos y malos tratos como cualquier baño de antro, porque muchos son ignominia, son “mosquitos”, como esos que también entorpecen nuestros estados, y eso sí es doloroso, porque lo vemos, lo observamos y junto con esa acción llevamos nuestros prejuicios en las manos a punto de seguir alimentándonos. Que paradójico el constante ejercicio de transitar con la bicicleta, de no poder descifrar la solución a la ceguera colectiva, de asumir que las relaciones humanas pierden el segundo concepto y fácilmente podemos ser partícipes de festines violentos, desequilibrados, ansiosos de egolatría y carentes de sensibilidad. Tal vez este duro y opaco concreto, frio para muchos que por las noches ni siquiera es una colchoneta, oscuridades que nos generan esas formas de caparazón que circulan entre ebriedad y apatía. Borrachera de fácil procesamiento, de incansables episodios que se acoplan a nuestra individualidad para dar cierre a utopías, ideales y luchas; coherencias y razonamiento.

En un claro y profundo actuar debería permanecer la visualización, lo contestatario, lo racional y la simpleza de entender que nos ordenan y programan desde un diseño arquitectónico, en nuestros lugares, en la ciudad, en el ajedrez. La segregación como parte de este invento, apartando a los pobres de los accesos, de las “bellas” y tan pomposas estatuas, de las perversas instituciones que juegan con la vida, con la alzada realidad, con la ignorancia y la necesidad de quienes somos asignados como ciudadanos, promoviéndonos inmediatez y un mundo resuelto, el cual definitivamente no establece alegrías menos soluciones. Desde poblaciones apartadas del punto central, del estatus y la elegancia se puede realizar una relación del funcionamiento sistémico y generar controversias por el significado y la aplicación de algunos hechos; como por ejemplo: El cobro de peaje; siendo esta parodia recibida como positiva si es concesionada pero totalmente abusiva, imponente, agresiva e impotente si es ejecutada por quienes viven en la esquina.

Será incesante esta lucha de los códigos tergiversados, de ismos impuestos y afanados, de rutas, caminos y senderos donde caminen con libertad los que aman de otra forma, quienes no tienen estereotipos definidos ni gustos opuestos necesariamente, muchos que practican la locura sin actuar, sin disfraces ni ataduras, sin ternos ni maquillajes, sin casa, sin autos, sin comida pero tampoco hambre. Es ahí con esos, con ellos, con ellas, con la madura sensación de aclarar los pensares el gesto de poder aceptar y compartir una “zoo-ciedad” obsoleta, con olor a gases y sudores proletarios, olores marginados y potente fortaleza de los que por ciclos y procesos hacemos la historia.

caeza

(Acracia N°53) La otra cara de la modernidad en las Americas: El genocidio Charrúa en el Uruguay

Uruguay siempre ha sido caracterizado como el ejemplo que debían seguir los demás países del Abya Yala – América. Un país con una clase media súper consolidada, con estabilidad política, con un Estado fuerte y consolidado, con una relativa estabilidad económica y fundamentalmente con una mayoría abrumadora de población de ascendencia europea. Estas eran las glorías del país y estos siguen siendo los discursos hegemónicos que se siguen reproduciendo. Estos meta-relatos nacionales son ejemplarizados con la frase que identificaba al Uruguay diciendo que este es “la Suiza de América”. Estos relatos son para diferenciarse del resto de América Latina, que El genocidio charrúa en el Uruguay por los agentes hegemónicos, es vista como atrasada, inestable y “de color”. Uruguay se ve a sí mismo como “el país modelo” (utilizando la frase de José Batlle y Ordoñez, un presidente que gobernó a principios del siglo XX), el ejemplo de la Modernidad para Latinoamérica.
Uno de los ejes centrales del relato de la Modernidad en el Uruguay es la pertenencia étnica de la población. El hecho de ser descendientes de inmigrantes europeos y pertenecientes a la civilización occidental es lo que garantizaba que dicho país tuviera paz social y estabilidad económica (siempre estamos hablando dentro de los marcos de la economía capitalista) mientras que el hecho de que el resto del continente se caracterizara por tener amplias poblaciones de origen indígena o afro-descendiente era lo que caracterizaba su “atraso”. Estos relatos son tan fuertes que incluso los han incorporado sectores históricos del anarquismo y de la izquierda en dicho país. Nadie nunca cuestiona la pertenencia del Uruguay a la civilización occidental, el pensamiento eurocéntrico, de la Modernidad o de los procesos que consolidaron la Modernidad Euro-centrada en dicho país latinoamericano.
Lo que esta atrás de la Modernidad y del Estado de Bienestar es la violencia explícita del Estado buscando desesperadamente imponer un proyecto nacional excluyente, racista y capitalista. Modernidad, Capitalismo Industrial y consolidación del Estado-Nación significan en Uruguay sustitución étnica. Significan la eliminación de los grupos indígenas resistentes, la proletarización de los grupos sobrevivientes, la segregación de los afro-descendientes y la invisibilización de los grupos no occidentales.
Influenciado por el pensamiento dicotómico basado en civilización vs barbarie, por la necesidad de la consolidación del Estado centralizado y por la codicia tanto de los terratenientes criollos como de los inversionistas británicos es que la primera política de Estado de la República Oriental del Uruguay, allá por 1830, es realizar una serie de acciones militares contra la Nación Charrúa, dichas acciones son conocidas como el Genocidio de la población Charrúa.
La primera de dichas acciones y la más brutal y vil de todas fue cometida el 11 de abril de 1831 y es conocida como la Matanza de Salsipuedes. Los charrúas a diferencia de los mapuche, si habían peleado en las guerras por la independencia de los criollos contra España, la caballería charrúa fue decisiva en muchas batallas tanto contra los españoles como contra los portugueses (recuérdese que Uruguay limita con Brasil y siempre fue un territorio disputado tanto por españoles como por portugueses y luego por argentinos y brasileños), es así que desde 1811 existía una cultura de alianzas entre los caciques (suaj en lengua charrúa) y los caudillos criollos. El Presidente de la República Fructuoso Rivera convocó a los principales caciques a reunirse con las autoridades nacionales para hacer una alianza con el nuevo gobierno republicano y ayudar a defender la frontera con el Brasil (frontera que en aquella época no estaba consolidada), a cambio el gobierno iba a otorgar las tierras fiscales sobre los ríos Arapey para las comunidades charrúas. Con este cebo es que concurrieron los principales caciques (pero no todos) con sus familias a la reunión y cuando quisieron dar cuenta, tenían encima 1200 soldados del ejército nacional sobre ellos. Posteriormente el Presidente Rivera ordeno al Coronel Bernabé Rivera (sobrino suyo y que fue muerto en una contienda contra el cacique Sepé en 1832) y al Jefe Político de Paysandú (título de entonces del gobernador municipal) José Raña a practicar una política razias contra las comunidades charrúas restantes que duró hasta 1834. Esta serie de acciones militares se consolidan con el reparto de los prisioneros de guerra en las ciudades de Montevideo, Durazno y Paysandú como así también en las principales haciendas del país como mano de obra barata. Tan solo a Montevideo llegaron 300 prisioneros charrúas para ser vendidos como esclavos. Otro elemento que sirvió fue la promulgación de la Ley de Enfiteusis de “Arregle de los Campos” de 1835 en donde Rivera repartió entre sus aliados y amigos las tierras antiguamente ocupadas por los charrúas, también algunos inmigrantes de origen británico se beneficiaron con este reparto.
Estos hechos fueron omitidos de casi todos los relatos nacionales, Uruguay juraba y perjuraba no tener el “problema indio” (los pueblos originarios eran vistos como un problema) sin embargo en ningún lugar se explicaba cómo es que un país del Abya Yala no tenía población indígena. Parecía como si el propio proceso civilizatorio hubiera borrado a las poblaciones indígenas casi naturalmente. Sin embargo, no se decía que fue una decisión de la clase política de la época y que hubo una campaña violenta y explicita contra los pueblos originarios.
Debido a la auto-imagen perfeccionista y modernista del Uruguay es que esos “otros” siempre son negados y son más difícilmente aceptados. Por eso cuando las poblaciones campesinas marginalizadas se movilizaron en los años 60 para denunciar la miseria absoluta que se vivía en el campo, chocó muy fuerte al Uruguay de entonces. En ese entonces se los acusó de estar radicalizados por elementos de la “seducción internacional” (negando toda posibilidad de conciencia propia de un trabajador rural). Lo mismo sucede más recientemente con los grupos reemergentes charrúas, chocan frontalmente con todos los relatos nacionales sean de derecha o sean progresistas. También se acusa a los charrúas actuales de ser fanáticos y muchos pegan el grito en el cielo para que Uruguay no siga el camino de Chile (para ciertas autoridades nacionales los mapuche son los “indios malos” y se debe evitar que aparezcan “indios malos” en el Uruguay).
La Nación Charrúa es un tema muy controversial en el Uruguay porque evidencia que no somos ni occidentales, ni blancos, ni democráticos, ni de clases medias. Dentro de la construcción de nuestro país está el totalitarismo, la marginación social y la impunidad. El Genocidio de la Nación Charrúa y la Matanza de Salsipuedes son hechos esenciales para poder repensar las formas en que se construyó nuestra nacionalidad y nuestro Estado-Nación Moderno.
Martin Delgado Cultelli

Link periódico Acracia N° 53 https://periodicoacracia.wordpress.com/2016/04/15/periodico-acracia-n53-abril-2016/

Füta Malón: El ultimo alzamiento general del Ngulumapu

El Füta Malon de 1881 fue uno de los últimos intentos del pueblo Mapuche por liberarse del pesado yugo del estado chileno a finales del XIX, este levantamiento fue uno de los pocos de este siglo posterior al brillante liderazgo de Magñin Wenü que contó con la presencia de parcialidades Mapuche de la Araucanía, Williche y Pewenche; aunque desde luego los que iniciaron este levantamiento fueron los mapuche de la costa y el llano los cuales habían sufrido la mayor parte de la campaña de exterminio mal conocida como la “pacificación de la Araucanía”. Se cuenta que varios werken llevaron una cuerda de cuero con siete nudos lo que desde luego simbolizaba los días de alteración con los cuales se reunirían los mapuche en un llano donde se realizaría un Nguillatun previo al levantamiento, por supuesto la mayoría de los Weychafe asistentes a esta ceremonia sabían perfectamente los costos del alzamiento, y bueno según el mismo Pascual Coña cinco chilenos civiles que se destacaron además de ser soplones, un grupo de mapuche los tomaron en calidad de presos cuando salían de un bar, más tarde sus corazones sirvieron para desarrollar la rogativa.
Desde aquel día 5 de noviembre de 1881, los mapuches comandados por los lonko Esteban Romero (Truf-Truf), Melivilu (Maquehue), Epul (Tromen), Lienan (Temuko), Marileo Kolipi (Purén), Epuleo (Victoria), Millapán y Necul Painemal (Chol-Chol), Ñanco (Tirúa), Painecur (Tolten), Neculman (Lonquimay) y Namuncura (puelche), entre otros jefes militares, derramaron su sangre en los campos de batalla del Wallmapu intentado precisamente realizar un epopeya casi imposible: detener el avance de las fuerzas militares chilenas y evitar así la perdida de la independencia del pueblo Mapuche, aprovechando desde luego que la mayor parte del ejercito estaba en el norte. “Los jefes de las respectivas divisiones militares deben tener presente que el único objetivo es hacer desaparecer esas tribus i que, por consiguiente, se las debe hostilizar en todo sentido, es decir, tomándoseles sus animales, destruyéndoseles sus casas i aprisionándoseles sus familias i no dándoles cuartel a los indios que resisten…”. (Gregorio Urrutia).
Como el mismo Cornelio Saavedra afirmaba en una carta a Gregorio Urrutia “Estando actualmente el ejército argentino avanzando sus fronteras para dominar a las tribus de las pampas, procurará tomar conocimiento de aquellas ocupaciones, para facilitar la comunicación entre las plazas militares de una i otra República… y obtener el mayor éxito en las operaciones confiadas a ambos ejércitos (…)”. Pocas semanas después de fundado Temuco, comenzaron las primeras hostilidades. Aún no se unían los diferentes grupos mapuches a fin de preparar un plan de ataque común. Por tanto, se trataba de hostilizar al invasor. Se atacaban las caballadas cuando salían a pastar, se cortaban las líneas del telégrafo y se atacaban las caravanas de carretas que aprovisionaban a los fuertes militares recién instalados.
ATAQUE AL FUERTE DE LUMACO
“De madrugada se apostaron frente al poblado de Lumako varios cientos de guerreros mapuches. En caballos finamente a jaezados, las lanzas enormes con sus puntas de acero brillantes, las posiciones hieráticas y tensas de quienes saben que han de entrar en batalla. La tradición oral dice que los dirigió Luis Marileo Colipi, llamado simplemente Colipi, nieto de Lorenzo, fundador de Periodico Acracia Valdivia / 5
la dinastía. Estaban reunidos los mocetones y caciques de Purén, Los Sauces, Lumaco, Traiguén, Nehuelban y sus alrededores. “El 5 de noviembre, como a las 8 AM, los indios en número de 400, se presentaron delante de esta plaza para atacarla. El capitán Juan Barra con 45 hombres del escuadrón cívico de Lumaco, protegido por 20 infantes del batallón movilizado Ñuble, rechazó el ataque, pero los indios después de haberse retirado intentaron otro…En estos encuentros dejaron los indios 23 muertos, habiéndose muerto también varios soldados y heridos otros (…)” (Gregorio Urrutia). “En Lumaco ha sido donde los indios han hecho más fechorías, aún no se sabe el número de muertos, pero las noticias que traen los que han venido de allá no pasará de 300 ni bajará de 200. Tres veces han venido los indios a Lumaco, llegando su atrevimiento hasta acercarse a pie hasta los fosos y paredes del cuartel”. (El Mercurio, 1881).
“Los indios asaltaron los puntos inmediatos a Lumako. Temuco amagado por un gran número de indios. Hasta este momento se ignora el resultado de los combates. Los indios en número de cuatro o cinco mil se hallan a cuatro leguas de aquí. Hoy salió una división a perseguirlos. Los muertos por los indios en las inmediaciones de Lumaco pasan de cien. Imperial Bajo ha sido destruido completamente (…)”. (Telegrama del Comando del Ejército del Sur al Ministro de Guerra, Traiguén, 9 de noviembre de 1881).
ATAQUE AL FUERTE DE TOLTEN
“Durante nuestra estada en Toltén recibió Painemilla un mensaje de Calfupán. “Teneis que ayudarnos, vamos a asaltar el pueblo de Toltén”, me pedían los caciques Colihuinca, Painecur, Huichal y Carmona, los jefes del levantamiento. Yo me negué, les dije: “si queréis recibir derrota, andaos solos”. Más tarde nos contó un mensajero: “Cuando la insurrección llegó a Boca Budi, fue muerto el chileno José López por el cacique Painecur. En una canoa bajaba este con otros, entonces los alzados avanzaron desde las dos riberas contra ellos, invadieron las canoas y los ultimaron (…)” (Pascual Coña).
ATAQUE AL FUERTE DE IMPERIAL
“Señor Intendente de Valdivia y Lebu y Comandancia Jeneral de Armas de Algol. Ayer como a las 4 PM pasó el parte Carmona a don Jacinto Ríos que la indiada atacaría hoy en la noche. Esto es, señor Intendente, una cosa seria y es preciso que se tomen medidas mui enérgicas. Necesito tropas, armas, municiones para castigar a los indios. En Imperial se habían reunido 200 hombres, pero sin armas y tuvieron que abandonar el cuartel (…)” (Telegrama de Pascual López a Gregorio Urrutia). “Una terrible invasión de indios destruyó por completo Imperial, no escapándose más que la música y el cuartel. Más de 400 personas se encuentran aisladas en este pueblo, sin contar unas 80 que aún están ocultas en el monte. Se calcula en más de 200 el número de víctimas, contándose entre ellas el subdelegado de Imperial, Pascual López (…) El porvenir de Imperial ha desaparecido y si no se toman medidas oportunas puede contarse con que una de las regiones más hermosas ha desaparecido para la civilización. (Gregorio Urrutia).
ATAQUE AL FUERTE DE TIRUA
“Señor Intendente: Los motivos que originan las alarmas son las invasiones que después de destruir la población de Imperial, han atacado al sur del departamento de Cañete y que se encuentran ya en Tirúa… Si usted me pudiera mandar hombres y armas, sería un auxilio mui oportuno (…)”. (Telegrama de Manuel Carrera Pinto). “El primer encuentro tuvo lugar a una legua y media de Tirúa, en el borde del río del mismo nombre, en un lugar conocido como Loncotipai. A una primera descarga de fusilería cayeron 30 mapuches muertos y el doble de ellos quedo herido. La tropa estaba comandada por el capitán de milicias don José Luis Aguayo. Al día siguiente se produjo otro enfrentamiento en el fundo Relún, al oriente de Tirúa, donde murieron 42 mapuches. (Telegrama anónimo).
ATAQUE AL FUERTE DE ÑIELOL (GALVARINO)
La tropa que salió en perseguimiento de los weychafe que salieron a Curaco y Collipulli está de vuelta. Asegura el capitán de dicha compañía, don Honorindo Martínez, que no ha sido muy grande el número de indios que invadieron los campos de Collipulli y Curaco… El número de indios poco más o menos sería de 300, quedando unos 40 de ellos muertos y muchos caballos. “En el fuerte Ñielol se hallaba asilado el cacique Coñoepan, quien al tener la noticia del levantamiento general, se refugió allí con 60 mocetones contribuyendo a la defensa. Coñoepan, que es uno de los caciques más respetados de entre los abajinos, no ha consentido jamás en hacer armas en contra nuestra i por este motivo se le había ocultado el movimiento, a pesar de que su hermano Millapán era uno de los jefes de la insurrección (…)” (Gregorio Urrutia).
“En la noche del 9 llegaron los indios…los mapuches iban disfrazados de comerciantes, metían bulla con coligues y entonces hacían como que imitaban balidos de vaca y de oveja. Pero los guardias estaban previstos, sabían que eran los mapuches que iban a llegar, los habían vendido. Ahí murieron millares de mapuches y vinieron a morir muchos descendientes de Lumaco” (El Mercurio de Valparaiso, 1881).
ATAQUE AL FUERTE DE TEMUCO
Los mapuche que asediaban Temuco estaban organizados en tres fuerzas. De Tromen venía un contingente dirigido por Huentelao, Epul, Catrileo, Melillán… La segunda columna, la de los mapuches de Maquehue, Quepe y Toltén, estaba dirigida por Melivilu, Painevilu, Manquilef, Epuñam y Millañir, estos debían ingresar por el sur de Temuco. La tercera columna estaba formada por las agrupaciones de Truf-Truf, Cajón y participaban los del Llaima. Su jefe principal era Esteban Romero de Truf-Truf y Manuel Cotar de Llaima, todo ellos se ubicaron al pie del cerro Conunhuenu. A las 8 de la mañana 6 / Periodico Acracia Valdivia
del día 10 atacaron el fuerte Temuco en un número que se estima en más de 1.400 indios. Cayeron allí en combate 27 y sorprendidos algunas horas más tarde a corta distancia del pueblo dejaron muertos a tres caciques y 55 mocetones más, con lo que huyeron escarmentados. Tuvieron los indios en esos ataques más de 150 muertos.
“Mi abuelo Manuel Collio fue principalmente guerrero. Más que ninguna cosa le interesaba la guerra. Asistía con gusto a los malones de la Araucanía y de las Pampas. Cuando varios caciques dieron el asalto a Temuco, él tomó parte principal. Mandaba toda la gente que lo acompañaba. Vinieron los cacique Catrilaf, de Allipen, Curin de Dalcahue, Rañilaf de Quechereguas, Huenupan de Llaima y Pichulman de Río Negro… Acamparon un poco al norte de Temuco, allí los sorprendieron los soldados… Los caciques daban en los combates ejemplo de valor a sus mocetones. Por eso aquí murieron Collio, Cotar y todos los que lo seguían (…)” (Manuel Collio).
“Pillanlelbun, a las 8.40 PM. Señor Ministro de Guerra, no hai novedad, indios casi todos entregados. Toltén e Imperial tranquilos. Boroa y Truf-Truf han depuesto sus armas, indios amigos de Purén y Lumaco que me acompañan se vuelven hoi. Mañana salgo en expedición para castigar a Marimán y otros de las inmediaciones de Imperial que no se han entregado… Hoi se da principio a la construcción del Fuerte Chol-Chol, donde dejaré una guarnición de 225 hombres. No tengo noticias de Villarrica ni de Pitrufquen. Ejército sin novedad (…).Parte de Gregorio Urrutia, Revista del Sur, 15 de noviembre de 1881. “En este momento recibo el siguiente parte: el enemigo está pasando el Cautín con sus haciendas y familia. Todos los caciques alzados están haciendo lo mismo. Ha salido en su persecución una división de 500 hombres, compuesta de 200 infantes, 75 jinetes y el resto de muchos indios amigos. Millapán, que fue el jefe que atacó Ñielol, está preso.” (Gregorio Urrutia).
Finalizada la guerra del pacifico, el ejército chileno se dirige al sur considerando que la frontera seguía entando alzada luego del Füta Malón, con todos los saqueos que se produjeron en Perú (incluyendo violaciones de mujeres) los recursos del ejército se engordan invirtiéndose en las más modernas armas procedentes de EEUU y Gran Bretaña; al sur de Temuco se produce la última batalla formal entre el ejército chileno y los Weychafe de Epuef muriendo la mayoría, otros escapando a la cordillera, donde se desarrollaría una última campaña para usurpar los territorios pewenche. Resulta irónico si se piensa que la mayoría de los soldados que no murieron en manos de las lanzas mapuche, morirían en la guerra del pacifico o morirían en la guerra civil entre Balmaceda y el congreso (apoyada por Gran Bretaña). La gran mayoría de estos soldados que apoyaban al presidente murieron en manos de los pocos militares de la armada que contaban con las primeras armas de repetición que el mundo había visto. La ocupación del Ngulumapu se materializa como la peor masacre cometido por el estado contándose 40.000. Por último el dato más aterrador es que finalmente el estado chileno nunca le declaro formalmente la guerra al pueblo Mapuche.
MARRICHIWEW
Armin K.

(En Acracia N°48 Noviembre 2015)

Periodico Acracia N°46 (Septiembre 2015)

Ya esta circulando por todo el sur, el mas reciente numero del periodico Acracia de Valdivia en su entrega numero 46 (septiembre de 2015). Entre los contenidos destacan:
– Nota Editorial: Por Claudia Lopez, contra los suplementeros evangelicos y contra la iglesia catolica.
– Entrevista al Ego Aguirre.
– Derribando mitos: Allende y su supuesto buen trato al pueblo mapuche.
– Poesia de Calle: Sueño.
– Fragmentos de Valdivia y su historia.
– 1er Nütram en Lanco.
– El Anarquismo como teoria de la organizacion

46

DESCARGARACRACIA46

Editorial: Intervenciones marxistas dentro del anarquismo chileno

Editorial de Periódico Acracia Nº 44, Julio 2015

Hace unos meses plataformaaaaque distintos grupos anarquistas se dan cita con la sana intención de organizar algo mayor entre un serie de grupos a lo largo del amargado territorio nacional, en este intento participan una serie de grupos, principalmente de zona centro y sur del país, del cual el grupo editor de estas hojitas quiso ser participe, sin embargo y ante la dura realidad del medio anárquico regional es imposible seguir trabajando, toda vez que en las actas figuran acuerdos que nunca fueron tales, que fueron impugnado por varios grupos y que sin embargo siguen están allí, así como pasando piola, y bueno este tipo de prácticas son propias de las organizaciones que gustan pasar “maquina” o sea mantener prácticas autoritarias al interior del medio libertario. En virtud de ello el presente grupo acracia (independiente de lo que suceda al interior de la FALV) se retira por no compartir “los pilares” de esta organización, simplemente porque no se comparte, no tanto en la letra como en las prácticas, ya que como sabemos el papel aguanta bastante. ¿Bueno, y por qué pasa esto? ¿Si en teoría los anarquistas somos los defensores de la horizontalidad y de las organizaciones anti-coercitivas?. Y bueno sinceramente en este grupo creemos que el querer hacer algo más allá del grupo y el coleto, nos pasó la cuenta toda vez que no se precavió que el tipo de organización anarquista solo se puede sustentar en la confianza entre los distintos componentes, pero no te puedes organización con quien no existe o la afinidad o la confianza, si bien en primer momento se deben romper los hielos y las asperezas, cierto es que los anárquicos en la región chilena han hecho del grupúsculo un fetiche, tal como sucediera extensamente a lo largo del continente. Cierto es también, que esta organización no puede estar basada meramente en los amiguismos, ya que no todos podemos ser amigos de todos, sea por una cuestión de temple o temperamento, la confianza anárquica está más basado en el respeto mutuo y en la necesidad de un equilibrio constante entre las partes para vincularse y no al revés.

Ya que esta confianza esta cimentada en los trabajos que cada cual mantiene para allanar el camino a la anarquía, y que no es otro que él nos conduce en libertad hacia la misma libertad. Algunos compañeros de Santiago han creído que repitiendo consignas y esquemas de los pasados remotos en otras regiones. Es fundamental realizar el ejercicio reflexivo propio que nos lleve por medio de la reflexión colectiva hacia el mundo nuevo que deseamos construir, y no que nos lleve al cause fatal de hacer las cosas simplemente repitiendo y repitiendo (incluso los errores).

Basta ya de consignas prefabricadas es necesario recrear el diverso mundo al cual aspiramos, y que no se encuentra en el pasado, sino que de cara, de cara al futuro. Con toda nuestra gente. Restándole importancia al eslogan categórico de la ideología o –ismo y trabajando, ensayo y error de cara a la gente para ir construyendo paso a paso, por minúsculo que sea, nuestro camino, que nos pertenecerá por obra propia, con los pueblos, en sentido de comunidad y de acción. Quitándose para siempre el velo de la incomprensión ya que nos habremos dado a entender, sincerando nuestras posiciones y aspiraciones, alejados de la retórica del teórico y cercanos a toda obra de bien colectivo,

Comida, No Bombas. Valdivia

Publicado en Acracia Nº 44, Julio 2015

comudas no bombas-1

Hace ya un mes y semanas, es que un grupo de compañeros asociados a la FALV, organizo este proyecto que tiene por propósito hacer un acercamiento entre el mundo de las ideas y el de la practica social. Este grupo compuesto de una decena de jóvenes se organizan para procurar alimentos, para luego prepararlos con la ayuda de la cocina del Yamabushi, y así disponer de comida calientita para salir a compartirla junto a una conversación, una manito de brisca o un canto acapella a las personas que hoy por un sinfín de razones se encuentran viviendo en las calles de Valdivia.
Es la sensibilidad ante “los invisibles” de la sociedad que este grupo ha decido volcarse a las calles, organizados de manera horizontal y autogestivo, con los pocos pesitos que se disponen pero con mucho aguante y voluntad, es que finalmente el grupo logra su cometido. Con esto se combate tanto el frio, la lluvia, la soledad, el hambre y la incomprensión. Pero no en los aburridos teoremas de análisis coyunturales, sino con el inmenso trabajo de emancipación social, al cual todos estamos llamados. El grupo realiza de momento salidas semanales los días martes desde las 10 PM, y recorre cuanto alero, techo o cartones cobijen a las almas desamparadas y desposeídas. Este grupo no es apto para retóricos e intelectuales de la anarquía, es para los que combaten en cualquiera de sus dimensiones la injusticia que se ha hecho reino en nuestra sociedad. Es también para los que se comprometen a llevar los alimentos calientes independiente de que truene, llueva o el frio penetre hondo en los huesos, porque justamente estos son los males que se buscan apalear por medio de este grupo a las personas que han hecho de las calles su hogar. Este grupo no recibe donaciones privadas ni mantiene lazo institucional alguno, sino que es la encarnación de la necesidad de cooperación y apoyo mutuo que mueve a los corazones a solidarizar, no con el prójimo, sino que con nuestro igual.
Es así que entre todes hacemos otras prácticas que nos lleven a la liberación del egoísmo y nos lleven a todes a la sociedad anárquica, donde la injusticia no sea ley, ni rey.