Esa virulenta izquierda (Acracia 64)

Casi todo el mundo estará de acuerdo en que vivimos en una sociedad profundamente molesta. una de las manifestaciones más extendidas de la locura de nuestro mundo es el izquierdismo, así que una discusión sobre la psicología del izquierdismo nos puede servir de introducción al debate de los problemas de la sociedad moderna en general.

El izquierdista no es típicamente la clase de persona de la que sus sentimientos de inferioridad hacen de ella un bravucón, un egoista, un valentón, un promotor de sí mismo, un competidor cruel. Esta clase de persona no ha perdido totalmente su confianza. Tiene un déficit en su sentido de poder y en su valor, pero aún se puede concebir teniendo capacidad para ser fuerte, y sus esfuerzos por fortalecer producen su comportamiento desagradable. Alegamos que TODOS, o casi todos, los fanfarrones y los competidores despiadados sufren sentimientos de inferioridad.. Pero el izquierdista: sólo puede sentirse fuerte como miembro de una organización grande o un movimiento de masas con el cual identificarse.

El izquierdista del tipo sobresocializado trata de huir de su correa psicológica y reafirmar su autonomía rebelándose. Pero normalmente no es suficientemente fuerte como para rebelarse contra los valores más básicos de la sociedad. Generalmente hablando, las finalidades izquierdistas de hoy NO están en conflicto con la moral establecida. Antes bien, la izquierda toma un principio de la moral establecida, lo adopta a su manera y entonces acusa a la corriente mayoritaria de la sociedad de violar ese principio. Ejemplos: igualdad racial y de los sexos, ayudar a la gente pobre, paz como opuesto a la guerra, generalmente pacifistas, libertad de expresión, amabilidad a los animales. Aún más fundamental la obligación de la persona de servir a la sociedad y la obligación de la sociedad de hacerse cargo de la persona. Todos estos han sido valores profundamente arraigados de nuestra sociedad (o al menos por mucho tiempo de su clase media y alta). Hay bastantes personas de la clase media y alta que se resisten a algunos de estos valores, pero normalmente su resistencia está más o menos encubierta. Tal resistencia aparece en los medios de masas sólo con una extensión muy limitada. El principal impulso de propaganda en nuestra sociedad es en favor de los valores declarados. La principal razón de que estos valores hayan resultado, por así decirlo, como los valores oficiales de nuestra sociedad es que le son útiles al sistema industrial. La violencia se desaprueba porque trastorna el funcionamiento del sistema. El racismo se desaprueba porque los conflictos étnicos también lo trastornan, y la discriminación malgasta el talento de los miembros de una grupo minoritario que pueden ser útiles para el sistema. La pobreza debe ser <> porque la clase baja causa problemas al sistema y el contacto con ésta abate la moral de las otras clases. Las mujeres son animadas a tener carreras porque su talento es valioso para el sistema y, aún más importante, por medio de trabajos regulares las mujeres están mejor integradas en el sistema y se atan directamente a él antes que a sus familias. esta ayuda a debilitar la solidaridad familiar. (los líderes del sistema dicen que quieren fortalecer la familia, pero lo que realmente quieren decir es que procuran que la familia sirva como herramienta eficaz para socializar a los hijos de acuerdo con sus necesidades. Razonamos que el sistema no puede permitir a la familia o a otro grupo social de pequeña escala ser fuerte y autónomo). Estos valores son explícitamente o implícitamente expresados o presupuestos en mucho del material presentado por los medios de comunicación de corriente de opinión mayoritaria y por el sistema educativo. Los izquierdistas del tipo sobresocilizados, normalmente no se revelan ante estos principios, sino que justifican su hostilidad a la sociedad afirmando (con algún grado de verdad) que está viviendo conforme a ellos.
Los izquierdistas más peligrosos, que son, aquellos que están más hambrientos de poder, estàn frecuentemente caracterizados por la arrogancia o por un enfoque dogmático de la idelogìa. No obstante, lo màs peligrosos de todos pueden ser ciertos tipos de sobresocializados quienes evitan despliegues irritantes de agresividad y se refrenan de hacer publicidad de su izquierdismo, pero trabajan rápido y discretamente promoviendo valores colectivistas, técnicas psicológicas <> para socializar a los niños, la dependencia del individuo al sistema, y todo eso. Estos cripto-izquierdistas (como los podemos llamar) están próximos a ciertos burgueses en lo que atañe a acciones prácticas, pero difieren de ellos en psicología, ideología y motivación. El burgués corriente intenta llevar a la gente bajo control del sistema para proteger su modo de vida, o lo hace simplemente porque sus actividades son convencionales. El criptoizquierdista intenta llevar a la gente bajo el control del sistema porque es un verdadero creyente en una ideologìa colectivista. Se diferencia del izquierdista medio del tipo sobresocializado por el hecho de que su impulso de rebeldía es más débil y está más firmemente socializado. Se diferencia del burgués corriente bien socializado por el hecho de que hay una profunda carencia en su interior que le hace necesario consagrarse a una causa y sumergirse en una colectividad. Y puede que su impulso (bien sublimado) por el poder sea más fuerte que aquel del burgués medio.

Ted. Kaczynsky. (La sociedad Industrial y su futuro)

Maüñimin III: El país de las manzanas o el Puel Willimapu (Acracia 64)

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Lo que antiguamente se conoce como el país de las Manzanas, fue un territorio que se ubica actualmente en el noroeste de la Patagonia, entre tres ríos principales; el Negro hacia el sur, el Colorado hacia el norte y hacia el oeste el Limay; formando una especie de triangulo cordillerano, sumamente fértil. Evidencias arqueológicas contemporáneas apuntan a la existencia de restos materiales de cerámica en las actuales provincias de Newken (Neuquén) y Kürri Leüfü (Río Negro), lo que puede interpretarse como fruto de la temprana influencia williche en la zona, evidentemente, es sumamente importante considerar que la cordillera o Füxa Mawiza, nunca se materializo como una barrera o limite político para los habitantes tanto del Ngulumapu como del Puelmapu, respectivamente. No obstante, es importante precisar que dentro de los límites geográficos del país de las Manzanas también existían otras sociedades como los Poyas, un tipo diferente de sociedad a la mapuche histórica, que practicaba la poliandria, es decir, las mujeres podrían tener varias parejas, además sus maridos tendrían que abandonar la residencia o el toldo de su madre para ir al de su nueva esposa, además de los Gününa küna, quienes fueron bautizados por los primeros williche como tewelche o gente brava, dada las confrontaciones entre estas dos sociedades. El proceso de formación federativo en el Puelmapu, es posterior al del Ngulumapu debido a un fenómeno dispar frente a la presencia wingka, que, en estos dos territorios vario bastante, por un lado, al oeste la presencia hispana fue notablemente constante y obligo a la población de este lado de la cordillera a generar una lógica de organización federativa, con el objetivo de generar una resistencia más o menos colectiva. Por el contrario, la presencia española en Buenos Aires se diluyo luego de 1541, año en que la ciudad fue asolada por los querandíes, guaraníes y charrúas, no obstante, en 1580 fue refundada, teniendo esto profundas repercusiones en la demografía de la región, considerando tanto que los militares españoles asesinaron a la población de forma física, o el hecho puntual de que éstos arrearan el ganado cimarrón hizo que las familias puelche murieran de hambre o producto de las nuevas enfermedades que trajeron los europeos. El país de las Manzanas, debido a su ubicación estratégica en área geográfica cordillerana de difícil acceso, fue un lugar de refugio donde se establecieron miles de familias williche procedentes de diversos territorios, presionadas por los enclaves coloniales de Valdivia, Osorno y Castro, por ende, muchas de estas familias huían de las encomiendas. Las nuevas familias wiliche que se establecieron entre los ríos Colorado y Negro respectivamente, traían consigo semillas de manzanas que plantaron para su sustento propio, ya que la región carecía de araucarias, aunque, existían animales como el luan (guanaco), wemul y el choyke, además de las vacas y caballos criollos que proliferaron en la pampa luego del paso de los españoles en Buenos Aires. Posteriormente, la región siguió recibiendo familias refugiadas desde distintos puntos de la pampa luego de la penetración de los soldados españoles, que, inclusive, llegarían hasta la región donde se encuentra actualmente el lago Nawelwapi, básicamente si consideramos este factor sumado a las malocas que los wingka realizaban desde Chiloé hacia el norte de la Patagonia, generaron un contexto insoportable para la supervivencia de la cultura mapuche en términos generales. No obstante, a finales del siglo XIV este contexto se pudo revertir en base al surgimiento de los Wichan mapu, es decir, la reestructuración política de la sociedad mapuche en pos de supervivencia, como ya mencionamos anteriormente el último de estas organizaciones en crearse en el Ngulumapu sería el Füxa willimapu, cuyo esfuerzo para expulsar a los wingka se vio truncado debido a la formación de Calbuco como un reducto español donde se organizaban ataques en contra de las familias williche.

En la práctica, el Füxa Willimapu fue el Wichan mapu más extenso del Ngulumapu y aparentemente el que contaba con mayor población, no obstante, los williche tuvieron que lidiar con los mismos problemas que sus vecinos del norte, considerando que la presencia hispana no se diluyo con la destrucción de sus fuertes y ciudades, es decir, la voluntad de los españoles de reconquistar su enclave colonial austral no cesaría o por lo menos esto lo entendieron rápidamente las autoridades mapuche en general. Por ende, los williche y kunkunche aprovecharon la incorporación de los individuos que trabajaron para los españoles en sus encomiendas o incluso soldados españoles que ahora servían a los toki (las autoridades militares williche), con el fin de encontrar un territorio donde abundaban las manzanas, los animales y principalmente los caballos cimarrones, que se habían transformado en el motor de la guerra dentro de la sociedad mapuche. Finalmente, se estima que en 1604 Millalikan al frente de su ejército llego al extremo sur del País de las Manzanas, debido a que tomo una ruta alternativa (y más larga) a través de la actual provincia de Palena, tras arrear un número importante de caballos, los williches vencieron a las reducidas huestes españolas que estaban en búsqueda de animales y esclavos, esto sumado a que muchos williche reconocieron la prominente familia del célebre Toki Millalikan, convenció a sus nuevos aliados que la formaran junto a él un nuevo Wichan mapu.

Los objetivos que se plantearon entre las autoridades manzaneras y williche fueron prácticamente unánimes, los españoles dejarían de ser un dolor de cabeza para las familias de este territorio si los weychafe lograban arrebatarles el ganado suelto que los españoles habían estado arriando en la pampa, dejándolos en cercos que impedían cazar a estos animales como se hacía recurrentemente cuando el ganado cimarrón estaba suelto. Naturalmente, como era de esperar la unión general de un número indeterminado de familias que no compartían un vínculo familiar común, es decir, provenían de territorios diferentes o incluso pertenecían a una cultura diferente como los poyas, fue compleja, pero, la presión de los españoles, sumado a que tanto los williche como los kunkunche supieron hacer alarde de sus avances tecnológicos, estratégicos y militares fueron un factor determinante para que gran parte de los Gününa küna se incorporaran al ejercito de Millalikan (a punta de lanza). Evidentemente, la estrategia de dejar a los españoles sin recursos (ganado) fue un éxito rotundo, ya que sin los caballos su desplazamiento era sumamente lento, lo que, sumado a la destrucción de los cercos, termino con la presencia winka en el Puelmapu, lo que llevo a los williche a llegar hasta la actual Bahía Blanca, sorprendentemente, los williche cambiaron la balanza de poder, esparciendo su influencia cultural por toda la pampa.

Para la mayoría de nuestros lectores, les puede sonar un poco extraño que el incremento de poder y recursos que generaron tanto los williche como los manzaneros hayan generado una suerte de guerras fratricidas entre sus vecinos los pewenche y los tewelche de más al sur, no obstante, como se reiteró en capítulos anteriores sobre el Mauñimin, generar una lógica federativa era un medio y no un fin en sí mismo, es decir, la guerra por así decirlo o el malón en realidad era un fenómeno necesario para el balance de poder y es un factor imprescindible para evitar la conformación de una estructura de poder separado del cuerpo social o en términos más simple un Estado. De tal modo, por su ubicación estratégica el país de las manzanas se constituyó como un lugar de paso entre el Ngulumapu y el Puelmapu, ya que los williche establecieron una red comercial o un trafkintuwe que iría desde Bahía Blanca hasta Pukatriwe pasando por este wichan mapu, además, el conocimiento de los manzaneros en cuanto a los pasos cordilleranos facilito los malones que realizaban los williche en contra de los pewenche, naturalmente, estos conflictos se fueron condensando con pactos de paz pasajeros, dependiendo del contexto, como, por ejemplo, cuando Buenos Aires recibía refuerzos militares desde España, considerando su ubicación más privilegiada que los puertos de la gobernación de Chile. Desde una perspectiva más cultural, los manzaneros al tener conocimiento de varias lenguas pudieron difundir influencias culturales sumamente fuertes en la población del sur del río Negro.

A fines del siglo XVIII la presencia williche tanto en la pampa, como en el país de las manzanas se fue consolidando cada vez más, hasta el punto que la gente del sur termino ocupando gran parte de la actual provincia de Río Negro, y gran parte del norte de la Patagonia. No obstante, a mediados del siglo XIX muchos williche escapando de la colonización alemana en Valdivia y Llankiwe huyeron hacia el país de las Manzanas, inclusive se sabe que este fenómeno ocurrió incluso durante el contexto de la guerra civil de los criollos chilenos, mal llamada guerra de independencia donde muchos criollos terminaron sus últimos días entre toldos y manzanos. En efecto, a medida que transcurría el siglo XIX la expansión de los Estados nacionales de Chile y Argentina suponían un grave peligro para las familias mapuche tanto en el Puelmapu como en el Ngulumapu, es así que se creó en base a la iniciativa de Juan Kallfükura La Confederación de Salinas Grandes, que Integraron al Ranküllmapu, al Chadimapu, y al País de las Manzanas por un lado y por otro a los Pewenche, Wenteche, además, de los territorios que estaban bajo la influencia cultural y política del Lof de Külche, cada Wichan mapu nombro un Ñizol longko, de ahí, que el representante de los manzaneros fue Valentín Sayweke, quien junto a Vicente Katxiano Pincen, Panguitruz Güer, Juan Katriel, Juan Kallfükurrá y su hijo Manuel Namunkurrá, además, de Manuel Baigorrita un gaucha, opusieron una resistencia que perduraría tres décadas.

La industrialización de la guerra termino quebrando la resistencia mapuche en la pampa y en la Araucanía respectivamente, los últimos actos de resistencia de Manuel Namunkurrá en Ñorkin, actual provincia de Neuquén, concluyeron con su rendición en 1884, la coalición de chadiche y pewenche en la cordillera no fue capaz de soportar el crudo invierno, además de los embates del ejército argentino. Julio Argentino Rocka, uno de los mayores genocidas que ha existido en el continente, un hombre que pasaría a la historia de su país por asesinar más seres humanos que Perón o Videla solo le bastaba ocupar el norte de la Patagonia, donde se encontraba el país de las Manzanas, territorio que aún contaba con unos sesenta mil habitantes, no obstante, su población se redujo considerablemente en un par de años, luego de que Rocka invadiera el Lago Nawelwapi, las tolderías se trasladarían hacia Chubut donde un grupo de tres mil williche trato de organizar una suerte de resistencia, aliándose con los tewelche, todo esto sería en vano, ya que a finales de 1885 Valentín Sayweke, Inakayal, entre otros longko manzaneros presentaron su rendición a Rocka en el fuerte de Junín de los Andes. De la población numerosa que ostento el país de las Manzanas, a fines del siglo XIX a duras penas sobrevivían tres mil almas, que fueron deportadas a Buenos Aires, muchos niños fueron adquiridos en subastas, los últimos longko y sus weychafe caminaron por las calles de la capital argentina engrillados ¿este es el gran triunfo de la civilización de la cual tanto se jactan los políticas argentinos y chilenos de la época?

 

El Lanquino Ácrata.

Articulo y periódico completo aquí https://periodicoacracia.files.wordpress.com/2017/03/acracia64-online.pdf

Periodico Acracia N°53 (abril 2016)

Compañeres:
Ya esta en PDF online para su descarga y pirateo el numero 53 del nuestre querido periodico. En este numero podras encontrar:
– Nota editorial del grupo acracia y la situacion de chiloé.
– La otra cara de la modernidad en America: el genocio charrua en el uruguay por Marin Delgado.
– Invitacion al lanzamiento del libro en valdivia “entre zapatos, libros y serruchos” de Sebastian Allende miercoles 4 de mayo.
– 3era Temporada de Señal Loica.
–  Un poema perdido por Sebastian Ramirez.
– Invitacion a la charla “Literatura y Anarquismo en las Americas”, jueves 5 de mayo.- Libertad.
– La enervante naturalización de la corrupción en la izquierda latinoamericana.
– Invitación a la charla “Antropologia de las politicas publicas; un analisis critico desde la comuna de Lanco” jueves 6 de mayo en Lanco.
– La catástrofe salmonera y la devastación marítima del sur por el Kolectivo Critica y Acción de Calbuco.
– A dos años de FALV.

Haz click en la portada para ver y descargar.
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Formas de lo politico: El fetichismo por el poder.

politica mostruoLa siguiente sección pretende realizar distintos análisis sobre “las formas de lo político” y su relación con la anarquía. Así se verán distintas nociones, más o menos extensas sobre distintos pareceres, reflexiones y análisis de los fenómenos denominados como políticos. La presente columna analizara unos avatares del poder, concepto que nos evoca a los anarquistas una serie de resquemores profundamente bien fundados y afirmados en la experiencia y en la práctica. No obstante en los últimos años una fuerte corriente de opinión en el ceno libertario a vuelto a enarbolar las pesadas banderas del poder popular y la conquista del poder.
No obstante lo anterior, veremos (por ahora) exclusivamente el poder en su manifestación política tradicional del término, no discutiremos cuestiones epistemológicas y etimológicas del término.
Sea el pregón de “la conquista del poder” o “poder popular” o “poder a las bases” o “proletarios al poder, estos eslogan retumban profundamente en el pecho de los jóvenes que enardecidos de convencimiento son capaces de las acciones más heroicas o de la crueldad gratuita. Quienes emiten estos eslóganes, afirman que solo mediante esta llave mágica se podrán abrir las puertas del futuro venturoso.
Como suele ocurrir con lamentable frecuencia, los “eslóganes” de esta naturaleza nacen con fines revolucionarios, pero también se prestan dócilmente a fines reaccionarios. No es fácil descubrir a simple vista cuando la ficción revolucionaria encubre fines reaccionarios; pero en último análisis, estos llegando a la conquista del poder e instalados en él, lo más frecuente es que Revolución y Reacción se confundan como hermanos siameses. Es que en los dominios de la praxis, la lógica suele ser contradictoria de la otra, no obstante el ideal punto de partida común.
Esto visto a la luz de la evidencia histórica que nos ha legado esta lógica, ya que habrá que convenir en que merecen el calificativo de revolucionarios quienes cultivan esta noción autoritaria y unitaria del poder. Esta consigna revolucionaria de “conquistar el poder”, la realizaron los fascistas de Mussolini, los nacionalistas de Hitler, y los bolcheviques de Lenin, Trotsky y Stalin.
No obstante una vez conquistado este, comienza el drama del poder, su mantención y defensa, ya que deberán afirmarse en su posición, siendo los argumentos básicamente los mismos, independiente de lo vario pinto de su color político, y estos son la imposición sistemática de sus criterios absolutistas, el fraile Campanello allá por 1600 afirmara “La razón de estado es un aforismo inventado por los tiranos”…
Para mantenerse en el poder violentamente conquistado nunca faltan buenas razones “históricas” y de las otras, razones que obedecen a necesidades faltamente impuestas por las circunstancias, máxime cuando una minoría temerosa tiene consciencia que le falta una sólida base de sustentación popular espontanea; lo que suele ocurrir con los movimientos llamados populistas o populares. Cuando el pueblo no demuestra voluntaria adhesión al poder revolucionario, los que están en el ejercicio del dominio se autojustifican diciendo que el pueblo no tiene todavía conciencia de la hora que vive; razonamiento que no osa expresar en público ningún populista que se precie. De aquí la necesidad de una dictadura que por razones de eficiencia ejercerá una “elite” partidaria, la cual, a su vez, por razones de técnicas creara un jefe, un conductor, un líder, un héroe para el consumo interno.
Las huestes organizadas en partidos para fines revolucionarias, presa de natural impaciencia eligieron el camino corto del poder. Pero la experiencia demuestra de inmediato que el poder revolucionario no es la revolución. Cuando la embriaguez del éxito fulminante se disipa y la conciencia crítica se acaba, se descubre que el poder concebido como medio se convierte en un fin; que allí se cristalizan otros intereses imprevistos y echan raíces otras emociones insospechadas. Por lo general, si el análisis crítico se ahonda, se descubre que el poder es la contrarrevolución, por más que desde el poder se acuse de contrarrevolucionario a todo movimiento o juicio personal discrepantes, no importa si esta discrepancia tiende precisamente a reivindicar los ideales y los métodos genuinos de la revolución abandonados en el camino.
El fetichismo de la conquista del poder forma parte de la revolución política antes que la social; tiene ante sus ojos la imagen hechicera del estado antes que la visión concreta de la sociedad.

CDC