Maüñimin III: El país de las manzanas o el Puel Willimapu (Acracia 64)

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Lo que antiguamente se conoce como el país de las Manzanas, fue un territorio que se ubica actualmente en el noroeste de la Patagonia, entre tres ríos principales; el Negro hacia el sur, el Colorado hacia el norte y hacia el oeste el Limay; formando una especie de triangulo cordillerano, sumamente fértil. Evidencias arqueológicas contemporáneas apuntan a la existencia de restos materiales de cerámica en las actuales provincias de Newken (Neuquén) y Kürri Leüfü (Río Negro), lo que puede interpretarse como fruto de la temprana influencia williche en la zona, evidentemente, es sumamente importante considerar que la cordillera o Füxa Mawiza, nunca se materializo como una barrera o limite político para los habitantes tanto del Ngulumapu como del Puelmapu, respectivamente. No obstante, es importante precisar que dentro de los límites geográficos del país de las Manzanas también existían otras sociedades como los Poyas, un tipo diferente de sociedad a la mapuche histórica, que practicaba la poliandria, es decir, las mujeres podrían tener varias parejas, además sus maridos tendrían que abandonar la residencia o el toldo de su madre para ir al de su nueva esposa, además de los Gününa küna, quienes fueron bautizados por los primeros williche como tewelche o gente brava, dada las confrontaciones entre estas dos sociedades. El proceso de formación federativo en el Puelmapu, es posterior al del Ngulumapu debido a un fenómeno dispar frente a la presencia wingka, que, en estos dos territorios vario bastante, por un lado, al oeste la presencia hispana fue notablemente constante y obligo a la población de este lado de la cordillera a generar una lógica de organización federativa, con el objetivo de generar una resistencia más o menos colectiva. Por el contrario, la presencia española en Buenos Aires se diluyo luego de 1541, año en que la ciudad fue asolada por los querandíes, guaraníes y charrúas, no obstante, en 1580 fue refundada, teniendo esto profundas repercusiones en la demografía de la región, considerando tanto que los militares españoles asesinaron a la población de forma física, o el hecho puntual de que éstos arrearan el ganado cimarrón hizo que las familias puelche murieran de hambre o producto de las nuevas enfermedades que trajeron los europeos. El país de las Manzanas, debido a su ubicación estratégica en área geográfica cordillerana de difícil acceso, fue un lugar de refugio donde se establecieron miles de familias williche procedentes de diversos territorios, presionadas por los enclaves coloniales de Valdivia, Osorno y Castro, por ende, muchas de estas familias huían de las encomiendas. Las nuevas familias wiliche que se establecieron entre los ríos Colorado y Negro respectivamente, traían consigo semillas de manzanas que plantaron para su sustento propio, ya que la región carecía de araucarias, aunque, existían animales como el luan (guanaco), wemul y el choyke, además de las vacas y caballos criollos que proliferaron en la pampa luego del paso de los españoles en Buenos Aires. Posteriormente, la región siguió recibiendo familias refugiadas desde distintos puntos de la pampa luego de la penetración de los soldados españoles, que, inclusive, llegarían hasta la región donde se encuentra actualmente el lago Nawelwapi, básicamente si consideramos este factor sumado a las malocas que los wingka realizaban desde Chiloé hacia el norte de la Patagonia, generaron un contexto insoportable para la supervivencia de la cultura mapuche en términos generales. No obstante, a finales del siglo XIV este contexto se pudo revertir en base al surgimiento de los Wichan mapu, es decir, la reestructuración política de la sociedad mapuche en pos de supervivencia, como ya mencionamos anteriormente el último de estas organizaciones en crearse en el Ngulumapu sería el Füxa willimapu, cuyo esfuerzo para expulsar a los wingka se vio truncado debido a la formación de Calbuco como un reducto español donde se organizaban ataques en contra de las familias williche.

En la práctica, el Füxa Willimapu fue el Wichan mapu más extenso del Ngulumapu y aparentemente el que contaba con mayor población, no obstante, los williche tuvieron que lidiar con los mismos problemas que sus vecinos del norte, considerando que la presencia hispana no se diluyo con la destrucción de sus fuertes y ciudades, es decir, la voluntad de los españoles de reconquistar su enclave colonial austral no cesaría o por lo menos esto lo entendieron rápidamente las autoridades mapuche en general. Por ende, los williche y kunkunche aprovecharon la incorporación de los individuos que trabajaron para los españoles en sus encomiendas o incluso soldados españoles que ahora servían a los toki (las autoridades militares williche), con el fin de encontrar un territorio donde abundaban las manzanas, los animales y principalmente los caballos cimarrones, que se habían transformado en el motor de la guerra dentro de la sociedad mapuche. Finalmente, se estima que en 1604 Millalikan al frente de su ejército llego al extremo sur del País de las Manzanas, debido a que tomo una ruta alternativa (y más larga) a través de la actual provincia de Palena, tras arrear un número importante de caballos, los williches vencieron a las reducidas huestes españolas que estaban en búsqueda de animales y esclavos, esto sumado a que muchos williche reconocieron la prominente familia del célebre Toki Millalikan, convenció a sus nuevos aliados que la formaran junto a él un nuevo Wichan mapu.

Los objetivos que se plantearon entre las autoridades manzaneras y williche fueron prácticamente unánimes, los españoles dejarían de ser un dolor de cabeza para las familias de este territorio si los weychafe lograban arrebatarles el ganado suelto que los españoles habían estado arriando en la pampa, dejándolos en cercos que impedían cazar a estos animales como se hacía recurrentemente cuando el ganado cimarrón estaba suelto. Naturalmente, como era de esperar la unión general de un número indeterminado de familias que no compartían un vínculo familiar común, es decir, provenían de territorios diferentes o incluso pertenecían a una cultura diferente como los poyas, fue compleja, pero, la presión de los españoles, sumado a que tanto los williche como los kunkunche supieron hacer alarde de sus avances tecnológicos, estratégicos y militares fueron un factor determinante para que gran parte de los Gününa küna se incorporaran al ejercito de Millalikan (a punta de lanza). Evidentemente, la estrategia de dejar a los españoles sin recursos (ganado) fue un éxito rotundo, ya que sin los caballos su desplazamiento era sumamente lento, lo que, sumado a la destrucción de los cercos, termino con la presencia winka en el Puelmapu, lo que llevo a los williche a llegar hasta la actual Bahía Blanca, sorprendentemente, los williche cambiaron la balanza de poder, esparciendo su influencia cultural por toda la pampa.

Para la mayoría de nuestros lectores, les puede sonar un poco extraño que el incremento de poder y recursos que generaron tanto los williche como los manzaneros hayan generado una suerte de guerras fratricidas entre sus vecinos los pewenche y los tewelche de más al sur, no obstante, como se reiteró en capítulos anteriores sobre el Mauñimin, generar una lógica federativa era un medio y no un fin en sí mismo, es decir, la guerra por así decirlo o el malón en realidad era un fenómeno necesario para el balance de poder y es un factor imprescindible para evitar la conformación de una estructura de poder separado del cuerpo social o en términos más simple un Estado. De tal modo, por su ubicación estratégica el país de las manzanas se constituyó como un lugar de paso entre el Ngulumapu y el Puelmapu, ya que los williche establecieron una red comercial o un trafkintuwe que iría desde Bahía Blanca hasta Pukatriwe pasando por este wichan mapu, además, el conocimiento de los manzaneros en cuanto a los pasos cordilleranos facilito los malones que realizaban los williche en contra de los pewenche, naturalmente, estos conflictos se fueron condensando con pactos de paz pasajeros, dependiendo del contexto, como, por ejemplo, cuando Buenos Aires recibía refuerzos militares desde España, considerando su ubicación más privilegiada que los puertos de la gobernación de Chile. Desde una perspectiva más cultural, los manzaneros al tener conocimiento de varias lenguas pudieron difundir influencias culturales sumamente fuertes en la población del sur del río Negro.

A fines del siglo XVIII la presencia williche tanto en la pampa, como en el país de las manzanas se fue consolidando cada vez más, hasta el punto que la gente del sur termino ocupando gran parte de la actual provincia de Río Negro, y gran parte del norte de la Patagonia. No obstante, a mediados del siglo XIX muchos williche escapando de la colonización alemana en Valdivia y Llankiwe huyeron hacia el país de las Manzanas, inclusive se sabe que este fenómeno ocurrió incluso durante el contexto de la guerra civil de los criollos chilenos, mal llamada guerra de independencia donde muchos criollos terminaron sus últimos días entre toldos y manzanos. En efecto, a medida que transcurría el siglo XIX la expansión de los Estados nacionales de Chile y Argentina suponían un grave peligro para las familias mapuche tanto en el Puelmapu como en el Ngulumapu, es así que se creó en base a la iniciativa de Juan Kallfükura La Confederación de Salinas Grandes, que Integraron al Ranküllmapu, al Chadimapu, y al País de las Manzanas por un lado y por otro a los Pewenche, Wenteche, además, de los territorios que estaban bajo la influencia cultural y política del Lof de Külche, cada Wichan mapu nombro un Ñizol longko, de ahí, que el representante de los manzaneros fue Valentín Sayweke, quien junto a Vicente Katxiano Pincen, Panguitruz Güer, Juan Katriel, Juan Kallfükurrá y su hijo Manuel Namunkurrá, además, de Manuel Baigorrita un gaucha, opusieron una resistencia que perduraría tres décadas.

La industrialización de la guerra termino quebrando la resistencia mapuche en la pampa y en la Araucanía respectivamente, los últimos actos de resistencia de Manuel Namunkurrá en Ñorkin, actual provincia de Neuquén, concluyeron con su rendición en 1884, la coalición de chadiche y pewenche en la cordillera no fue capaz de soportar el crudo invierno, además de los embates del ejército argentino. Julio Argentino Rocka, uno de los mayores genocidas que ha existido en el continente, un hombre que pasaría a la historia de su país por asesinar más seres humanos que Perón o Videla solo le bastaba ocupar el norte de la Patagonia, donde se encontraba el país de las Manzanas, territorio que aún contaba con unos sesenta mil habitantes, no obstante, su población se redujo considerablemente en un par de años, luego de que Rocka invadiera el Lago Nawelwapi, las tolderías se trasladarían hacia Chubut donde un grupo de tres mil williche trato de organizar una suerte de resistencia, aliándose con los tewelche, todo esto sería en vano, ya que a finales de 1885 Valentín Sayweke, Inakayal, entre otros longko manzaneros presentaron su rendición a Rocka en el fuerte de Junín de los Andes. De la población numerosa que ostento el país de las Manzanas, a fines del siglo XIX a duras penas sobrevivían tres mil almas, que fueron deportadas a Buenos Aires, muchos niños fueron adquiridos en subastas, los últimos longko y sus weychafe caminaron por las calles de la capital argentina engrillados ¿este es el gran triunfo de la civilización de la cual tanto se jactan los políticas argentinos y chilenos de la época?

 

El Lanquino Ácrata.

Articulo y periódico completo aquí https://periodicoacracia.files.wordpress.com/2017/03/acracia64-online.pdf

Maüñimin II: El federalismo histórico mapuche (Acracia 63)

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El arribo de los primeros conquistadores españoles en el Ngulumapu alrededor del año 1536 encabezada por Diego de Almagro, encuentra un territorio fracturado políticamente debido al fin de sesenta años de ocupación incaica, caracterizada, por una serie de luchas que desangraron el valle central por las disputas políticas que se suscitaron entre las autoridades burocráticas incaicas y las autoridades que anteriormente habían aceptado la autoridad político-religiosa del Sapa Inca; al parecer esta amarga disputas continuaron hasta mucho después de que Almagro abandonará su iniciativa de conquista al no encontrar oro, finalmente, el kuraka de Mapocho Wilka se alineó con la expedición de Pedro de Valdivia con el fin de mantener su estatus político en un imperio prácticamente inexistente. Tras diez años de guerra sin tregua los winka terminan anexando el valle central, anteriormente, Wilka había intentado extender la frontera del Maule, pero, esto fracasó en gran medida gracias a la intervención política longko Kolo-Kolo quien se dice era “señor” de Cañete, ya de avanzada edad era koyantufe y con un dominio de ragiñelwe o la capacidad de solucionar conflictos, anteriormente, había derrotado las fuerzas de Wilka alineando a los territorios de Tukapel, Purén y Penco, posteriormente, luego de un koyantün celebrado en Cañete se eligió a Kurriñanko longko de Puren Toki para enfrentar a Pedro de Valdivia en la batalla de Andalién que duró un día entero, en el ardor de la batalla los wingka parecían vencer, pero, el mismo Kurriñanko decapitó a Wilka dando un vuelco al desarrollo de la batalla.

Los dos años posteriores a la victoria de Andalién son más bien breves, los españoles encabezados por Pedro de Valdivia protagonizan la batalla de Penco derrotando a los weychafe de Kurriñanko, además de asesinar a este último, toman prisioneros a muchos cautivos incluyendo al hijo del difunto Toki, Leftxarü. Posteriormente, Valdivia funda una serie de ciudades y fuertes, lo que consolidó la presencia ibérica en el Ngulumapu, a diferencia del Puelmapu donde una colaboración de los Tupi Guaraní, Charrúas y Querandíes (nombre Guaraní para denominar a los puelche de la pampa) aseguró el sitio y posterior destrucción de la joven Buenos Aires refundada recién en 1580; bajo estos parámetros, hay que definir que los habitantes del Ngulumapu reaccionaron de dos formas frente a la presencia wingka, una era combatirlos al considerarlos extranjeros y otra era aliarse, pero, ¿Por qué? La respuesta es sencilla, la lógica de alianzas (política, religiosa, económica, etc.) solo se desarrollaban con territorios colindantes o bien con familias que compartieran un mismo origen, por lo que la gente proveniente de otros espacios ajeno era vista con desconfianza, es decir, si existía la posibilidad de emprender un malón se privilegiaba la autonomía de los weychafe de un territorio, antes de generar un koyantün con gente extraña. Al parecer, este fenómeno les otorgó una ventaja innegable a los wingka, como, por ejemplo, en la fundación de la ciudad de Valdivia los españoles recibieron el apoyo activo de las familias oriundas de Marriküpan, un territorio encabezado por diez longko, alineados con los williche de Wenü Leüfü (Río Bueno) encabezando una guerra en contra de los molüwe de Pukatriwe, Pilmayken y Chaurakawin.

Irónicamente, lo que generó la invasión española fue una guerra fratricida, lo que a la postre desarrollaría dos fenómenos importantes; el primero la migración producto de la guerra hacia la cordillera y segundo un cambio político dentro de la fragmentada sociedad nguluche, donde aparentemente las alianzas familiares tradicionales que se generaban habitualmente para las guerras internas no serían suficientes para enfrentar a un enemigo tecnológicamente superior, bajo estas circunstancias, Kolo-Kolo quien ya sabía perfectamente las circunstancias en las que habían caído los quechuas en Perú (esto gracias al sistema de comunicación del camino del Inka y los chasquis), entendió que si las disputas o guerras internas se mantenían, la labor de los españoles para conquistar el resto del Ngulumapu sería relativamente fácil, por ende, la solución planteada por este longko fue organizar un füxa koyang que involucraría a todos los longko y weychafe que se oponían a los winka, eligiendo como Toki general a Kallfüllikan longko del molüwe de Pilmayken y descendiente de Kintuante. Aparentemente, esta frágil alianza tuvo resultados positivos a corto plazo, tras la destrucción de los fuertes de Arauco, Tucapel y Purén, las huestes de Valdivia en socorro de los soldados de Tucapel son emboscadas y el Gobernador es ultimado. Posteriormente, luego de la victoria sobre las fuerzas de Francisco de Villagra son diezmadas, más tarde la ciudad de Concepción fue destruida tres veces, en un poco más de dos años los españoles fueron reducidos a Valdivia y la Imperial.

Los acontecimientos posteriores al  wichan organizado para afrontar la primera oleada wingka en el Ngulumapu se disolvió rápidamente, en parte por las disputas de poder entre longko, además Pedro de Villagra ocupó Mariquina como una base militar para atacar a los williche, por ende, Kallfüllikan, Kalfurungui (Galvarino), Penco y Rengo protagonizaron una serie de escaramuzas exitosas que terminaron con la vida de Villagra, por su parte, Leftxarü fracasó en su intento de destruir Santiago pereciendo a orillas del río Mataquito. Tras el arribo de Martín García Hurtado de Mendoza los mapuche no fueron capaces de volver articular sus viejas alianzas, aunque, Kallfüllikan fue capaz de destruir dos fuertes españoles, este último sería incapaz de vencer al nuevo Gobernador en Millarapue, donde Kallfürungui y otros longko fueron cruelmente ahorcados. Posteriormente, Kallfüllikan desprestigiado fue traicionado, siendo ejecutado por los wingka sus miembros fueron cercenados, lo que finalmente tuvo las consecuencias imprevistas para los planes del Gobernador, ya que la ejecución del que había sido en vida longko de Pilmayken, lo transformó en un mártir, más tarde su hijo Lemukawin movilizó a otros moluwe (territorios) para impedir el avance del Gobernador Martín García Hurtado de Mendoza quien pretendía llegar hasta al Estrecho de Magallanes, no obstante, luego de fundar Osorno su hueste sería interrumpida por Lemukawin con un ejército considerable, que desplegaba nuevas unidades como los trangol-laf (arcabuceros) y las piezas de Artillería, luego de su victoria Lemukawin y sus weychafe estuvieron celebrando dos semanas su victoria, destruyendo posteriormente Osorno.

El nombramiento de García Hurtado de Mendoza fuera elegido como Virrey del Perú, la situación en la guerra prosiguió con un viejo enemigo Francisco de Villagra, poco antes de su muerte se suscitaron combates en el fuerte de Lincoya, en las proximidades de Cañete, además, de Angol y Mareguano, todos estos combates terminaron en una suma de estrepitosas derrotas para los wingka (en el fuerte de Mareguano, todos sus efectivos fueron asesinados a pedradas). Los mapuche poco a poco asociaron que sus alianzas que sobrepasaba sus lógicas políticas tradicionales en base al parentesco, no obstante, la lógica del weichan mapuche seguía sin poseer una connotación colectiva, inclusive, es importante destacar que los pewenche no se incorporarán a la guerra hasta 1580, en gran medida debido a la presión wingka sobre la cordillera del Gobernador Alonso de Sotomayor, además, no olvidemos que por esos años, en el Puelmapu sería refundada Buenos Aires que junto a Mendoza serían las plataformas militares perfectas donde los españoles se dedicaron a robar caballos, vacas cimarrones, además, de asesinar a cuanto puelche pudieran ajusticiar, ya que los españoles sólo reducían a las encomiendas a los nativos que tuvieran nociones de agricultura, mientras, que los cazadores recolectores sólo eran asesinados al no verles utilidad práctica para la economía colonial, en pocas palabras, poco a poco se evidenció que los wingka representaban una amenaza para todos. Por otra parte, la situación en el Ngulumapu no era mejor, la explotación y abusos en las encomiendas eran intolerables, además, los wingka obligaban a las familias mapuche a entregar a sus hijos a las misiones y ensuciaba los linajes, tomando indebidamente mujeres que aún no habían formado un matrimonio formal, este conjunto de actos indignó a los aliados de los españoles y propició el desastre que caería sobre éstos últimos.

La trascendencia del levantamiento de 1598, sería que su organización se generaría con unos once años de anticipación, el éxito militar experimentado en los años posteriores a la muerte del gobernador Oñez de Loyola se basaría en romper todo vínculo de amistad con el wingka, en definitiva, sería la articulación de todos los actores sociales de los territorios que componían el Ngulumapu deberían obedecer a un mismo objetivo, es decir, la consecución de la libertad. Ya no se cometerían los errores del pasado, se crearían los wichan mapu sobre la base de los Fütal mapu, el Lafkenmapu desde la desembocadura del río Biobío hasta el Toltén, Forrowe (Boroa crearía un wichan independiente); el nagmapu (abajinos) en la depresión intermedia, los wenteche (arribanos) formarían su propio wichan mapu en la precordillera; los pewenche mientras tanto formarían un wichan mapu sobre la base de su territorio que poco había cambiado, finalmente, el territorio aliado más extenso sería el Füta Willimapu, cuyo origen se materializó una vez fueran expulsados los wingka de Osorno y Valdivia, además de que todos sus aliados fueron cruelmente castigados, siendo, el caso más célebre lo acontecido en Marrikupan (Mariquina). Cada Wichan tendría a su respectivo líder militar o Toqui, Paillamaku en su calidad de koyong fue elegido líder de los lafkenche, Pilontxarü y Ancanamon liderarán a los abajinos, mientras, que Futapichón y Kuminawel liderarán a arribanos y pewenche respectivamente, para finalizar Millalikan lideraría a los weychafe kunkunche y williche.

Los efectivos del ejército español fueron aniquilados en su mayoría, debido a la sólida organización político-federativa de los wichan mapu, en la práctica, los jefes militares mapuche sólo podían inmiscuirse en aspectos militares, pero, no es prudente olvidar los aspectos espirituales que tuvo el füxa weichan de 1598, como, por ejemplo, los símbolos como las banderas que se ocuparon en las batallas contra los wingka eran amarillas y azules simbolizando el sol y el cielo, en pocas palabras la espiritualidad jugó un rol imprescindible para expulsar al wingka, inclusive, es importante destacar que previo a la destrucción de Osorno se desarrolló un largo Lepün que contó con la participación de Millalikan, Pilontxarü y Paillamakü, concluyendo cuando en mitad de la ceremonia se talló un toro de un alerce caído, cobrando éste vida, luego de este acontecimiento se concluyó la ceremonia y se procedió a atacar la ciudad. En cuanto a la organización interna, lo interesante es que políticamente los territorios seguían teniendo sus longko, elegidos en base a su linaje, capacidades personales, manejo de conflictos, etc.; además, sus autoridades espirituales seguían teniendo el mismo estatus, se respetaba la autonomía cultural, social y política de cada territorio en forma interna y de forma externa existían espacios como xawün o koyang donde participaban longko, kona, weychafe, weypife y otros actores sociales dentro de cada territorio para visualizar los estrategias para resistir el avance de los wingka.

El concepto político del wichan mapu, se extendió pronto en el Puelmapu considerando la iniciativa de Millalikan y sus weychafe en su búsqueda por caballos para fortalecer su ejército tomaron contacto con el país de las manzanas, cuyo territorio había sido poblado por sus hermanos hace ya unas cuatro generaciones, huyendo del avance wingka, en la región habitaban los poyas, un grupo que practicaba la poliandria (una mujer podía tener varios maridos) y  Gününa Küna (bautizados como tewelche, voz mapuche). Lo interesante, que resulta imaginarse la creación del primer wichan mapu en el Puelmapu, es sencillo, se formó a partir de tres grupos que poseían idiomas diferentes, patrones espirituales diferentes y otros rasgos culturales disímiles, aunque, es importante destacar que Millalikan y sus weychafe ya habían luchado en contra de los españoles hace más de cincuenta años, por ende, estaban bien preparados para establecer una lógica de resistencia que junto a sus nuevas alianzas dio buenos frutos en años posteriores, tanto así, que llegaron a expulsar a los españoles primero del norte de la Patagonia y luego de la pampa seca, finalmente, el célebre Toki llegó a Bahía Blanca, que marca un hito importante, es decir, Millalikan al ser el primogénito de Wenteyao era Ñizol Toki (líder militar máximo por derecho divino), estableciendo así un trafkintuwe que iría de mar a mar, desde Bahía Blanca hasta Pukatriwe.

Las disputas por los pasos cordilleranos, marcarían una serie de guerra fratricidas entre williche, kunkunche, poyas, puelches, Gününa Küna por un lado y por el otro de pewenche y wenteche por otro. Esto sería inevitable, no sólo porque este tipo de disputas se venían produciendo desde antes del arribo de los españoles, sino, que además existió una verdadera competencia por arriar ganado cimarrón o quitárselo a los españoles a punta de malones, además de ocupar un territorio sumamente extenso y rico. En este punto, hay que definir que los Wichan mapu eran un medio no un fin, es decir, las disputas internas al interior de la sociedad mapuche nunca se olvidaron (para bien o para mal estas continúan hasta nuestros días), por eso es importante entender que la guerra es un fenómeno cultural que existió entre los antepasados de los williche y los pewenche, además, con el caballo un malón se podía planificar en una semana y ejecutarlo exitosamente en un día o dos. Posteriormente, los Kallfükura del LofKülche y los Weitxa de Ankapomoe se incorporaron a la guerra, alineándose con los pewenche, los Kallfükura crearon su propio wichan mapu en el chadimapu o la tierra de la sal, creando también un trafkintuwe en un contexto más o menos estable, ya que durante los malones entre pewenche y williche, Buenos Aires recibió refuerzos militares de España para combatir a mapuche y Charrúas, lo que forzó una alianza entre pewenche y williche, que también fue exitosa ya que se logró expulsar a los wingka hasta el río Cuarto, finalmente, se formó el rankülmapu un territorio libre que fue poblado por williche, puelche, pewenche, nagche, wenteche, lafkenche, etc.

El procedimiento para habitar un territorio tan extenso que iba desde el río Cuarto hasta el río Negro fue simple, bastaba pedirle permiso al longko más cercano para poder asentarse, por lo general, este vínculo se sellaba con matrimonios predeterminados por las familias del Lofmapu y dependiendo de los antecedentes de la familias, esto se puede considerar como una época de apertura cultural, muy pronto se comenzó hablar de rankülche, ya que las diferencias culturales se entre los distintos territorios se debilitó, todo gracias al caballo y un espíritu de libertad inquebrantable, quizás lo que vieron los primeros williche que vieron a los poyas fue un sentimiento mutuo de alivio de no estar solo en la adversidad. Los siglos XVII y XVIII son sinónimos de un proceso de apertura cultural que pocas veces se ha visto en la humanidad, los mapuche consolidaron su independencia política, religiosa, cultural y social respecto a la corona española, al no estar sometidos a ninguna potencia colonial europea, aunque, los parlamentos, pusieron en tensión las alianzas políticas mapuche internas, al parecer esto poco mitigo los avances de resistencia del pasado, la sociedad mapuche se había consolidado formando una red de cooperación que iba desde un lado de la cordillera a otro. Finalmente, incluso durante el siglo XIX existieron las últimas experiencias federativas del Puelmapu con la Confederación Boroana y la Confederación de Salinas Grandes.

El Lanquino Acrata.